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Opinión

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Un paro ‘para’ el nuevo ritmo

Con escarapela en mano y ‘los crespos hechos’, quedamos miles de evangelizadores a puertas de la Asamblea Arquidiocesana 2019. No hay queja

Decisión prudente de nuestro pastor: logística, economía y ánimos afectados, pero lo esencial es el ‘Ritmo’ del corazón evangelizador y la protección de los evangelizadores. Un paro paró el inicio del Nuevo Ritmo evangelizador Arquidiocesano. Parece un signo de los tiempos: primero, porque nuestra sociedad se está transformando, incluso a ritmo de cacerolazos; segundo, que un ‘paro’ ‘pare’ precisamente el inicio del Ritmo cardiaco Evangelizador, es bastante diciente; tercero, parar y guardar silencio en este momento de la Arquidiócesis es, por lo menos, un llamado místico.

Han pasado ya seis años buscando implementar un ‘Gran Giro’ y establecer un ‘Nuevo Rumbo’. Ahora los ‘vientos del Espíritu’ parecen estar llamando a un Nuevo Ritmo, pero pausado, sosegado, meditado, porque el ritmo viene dado por el Espíritu… ¡Es necesario un pare en recogimiento interior! Para poder descubrir de qué manera el Espíritu habla hoy en la ciudad, en las transformaciones socio–políticas y culturales, en los que nos hacen caso y los que no hacen caso. Porque cuando miles de personas ignoran un ‘toque de queda’ para mantenerse en pacífica protesta, se evidencia un cansancio del que no siempre somos conscientes. ¿Qué guardan los corazones de los ciudadanos, entre quienes se cuentan nuestros parroquianos?

Sentados en oración meditativa, escuchando la lluvia, los cacerolazos de fondo y con la escarapela en la mano, surgen llamadas del Espíritu como preguntas: ¿Es ‘diosidencia’ la convergencia de un ‘paro’ y el inicio del Nuevo Ritmo evangelizador? ¿qué hacer? ¿marchar gritando arengas, sentarse en silencio contemplativo, cómo combinar ambos? ¿Somos nosotros quienes damos ritmo a la evangelización? ¿Serán los ciudadanos quienes nos muestren, día a día, el Gran Giro, el Nuevo Rumbo y cómo danzar con Nuevo Ritmo? ¿No es mejor abrir nuestras velas para que el Viento del Espíritu nos lleve con su Ritmo mar adentro? En fin, este pare nos lleva a mirar el ‘Ritmo’ que se está dando entre todos nosotros, pues hasta la lluvia nos ha invitado a detenernos.

Ideologías eclesiales, planes ‘preconcebidos’, auto suficiencias, continuismo pastoral, etc. no darán Nuevo Ritmo a nuestra Arquidiócesis. Bastará mirar el propio corazón en recogimiento y descubrir que en él hay un ritmo, el Ritmo de Jesús, que se hace más sonoro cuando hacemos un ‘pare’, cuando dejamos nuestra autosuficiencia evangelizadora y cuando reclinamos nuestro rostro sobre el Amado Maestro, en silencio contemplativo.

Todo está por venir, sin miedos, sin prevenciones, sin ‘terrorismo’ ni angustia pastoral. La Iglesia no se destruye, se transforma; no envejece, madura; no se cansa, reposa. Todo hace parte de una gran transformación que está sucediendo en nosotros, entre nosotros y fuera de nosotros; quien no se dé cuenta está dormido y ¡debe despertar! Sí. Hay un Nuevo Ritmo y tenemos que hacer silencio, abrir el oído y dejarnos guiar por Él. Nos hemos de unir al inmenso cauce de la historia que el Espíritu construye más allá de lo que podamos comprender con nuestros esquemas humanos.

Que la celebración de Cristo Rey, sea bajo el ritmo de Su Corazón, para que, como Arquidiócesis, hoy mismo estemos con Él en el Paraíso de su Ritmo Evangelizador. Nada ‘para’ la transformación social que se está llevado a cabo; tampoco nada ‘para’ la Iglesia, porque nada detiene el Ritmo del Espíritu.

Víctor Ricardo Moreno Holguín, Pbro.

Director Escuela de Contemplación S.A.L.M.O.S.

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