La temporada de intensas lluvias que afronta el territorio nacional se ha hecho sentir con especial rigor en los departamentos cercanos a las costas caribe y pacífica, particularmente en Córdoba, Sucre, Bolívar y Guajira, así como en el Cauca y el Chocó. Muchas de las poblaciones afectadas en estas regiones se encuentran en situación de pobreza extrema o alta vulnerabilidad social.
Adicionalmente, más de 400 municipios en otras regiones del país han entrado en alerta amarilla ante posibles desbordamientos de ríos y quebradas cercanas. Se cuentan ya por miles las familias colombianas que han perdido todo aquello que tenían para vivir.
Ante esta dramática situación, la respuesta de nuestra iglesia arquidiocesana no se ha hecho esperar. Una creciente ola de solidaridad ha ido dando respuesta a las tristezas que este frente frío está dejando sobre distintos puntos de la geografía nacional. La semana pasada, por medio del Banco Arquidiocesano de Alimentos, se hizo la distribución de más de 100 toneladas de alimentos en los departamentos de Córdoba, Guajira y Chocó. El padre Daniel Saldarriaga, director ejecutivo de esta institución, se puso al frente de la convocatoria solidaria y logró aunar los esfuerzos de distintas entidades del sector privado junto con medios de comunicación para recaudar los alimentos y útiles de aseo necesarios para que tantas familias pudieran sobrevivir en medio de la grave emergencia.
Por otro lado, monseñor Ricardo Pulido, vicario de la diaconía para el desarrollo humano integral, siguiendo las instrucciones de nuestro arzobispo, cardenal Luis José Rueda Aparicio, comenzó a promover la semana anterior una campaña solidaria para apoyar la recolección de alimentos desde las parroquias para los hermanos damnificados por el invierno. La convocatoria se lanzó en todas las parroquias de la Arquidiócesis de Bogotá, a donde ya han comenzado a llegar, por parte de numerosos fieles, enseres y alimentos que serán administrados y distribuidos por el Banco Arquidiocesano de Alimentos a personas en las zonas más afectadas.
Igualmente, se ha hecho un llamado a todos los feligreses que quieran donar dinero para comprar víveres y enseres a hacerlo a través de sus parroquias o por medio del sitio web del Banco Arquidiocesano de Alimentos: www.bancodealimentos.org.co. Con estas acciones e iniciativas, la Arquidiócesis de Bogotá va respondiendo con efectividad y discreción al clamor de tantos hermanos que sufren en carne propia los rigores de un clima adverso.
Al mismo tiempo, otras grandes obras de solidaridad se han hecho sentir de parte de diferentes fundaciones y entidades católicas. La Corporación Minuto de Dios activó desde la semana pasada una campaña de solidaridad con los damnificados de la ola invernal a través de sus canales virtuales y recibe donaciones en especie en el Banco de Ropas del barrio Minuto de Dios. Estas ayudas se han ido entregando con prontitud y seriedad. Y así muchos, en medio de la emergencia, han sentido la mano cercana de sus hermanos acompañándolos en estos momentos de gran desesperanza.
Observando esta amplia gama de obras de cercanía con los damnificados, nacidas de corazones generosos que se conmueven ante el dolor ajeno, nos viene a la mente el famoso refrán popular, atribuido por algunos a la gran Teresa de Jesús: «obras son amores y no buenas razones».
El amor de Cristo, celebrado y vivido en su Iglesia, se ha mostrado esta semana con eficacia y discreción, haciéndose cercano a quienes más lo han necesitado. Muchas mentes y manos solidarias, independientemente de su credo religioso, se han unido al esfuerzo de la Iglesia por hacer llegar la solidaridad a los más frágiles. Colombianos, creyentes o no, ayudando a otros colombianos a superar la emergencia y a salir adelante. Toda una muestra de unidad y de construcción de una sociedad en paz.
Auguramos que este bello ejemplo sirva de modelo para que otras entidades, especialmente a nivel gubernamental, puedan paliar esta crisis con presteza y cercanía, sin buscar réditos políticos o económicos, sino pensando en la pronta solución del sufrimiento de quienes en estos días lo han perdido todo.
Pedimos en nuestra oración que el invierno dé tregua y que la solidaridad se siga multiplicando, que sea cada vez más abundante, eficaz y cercana.
Dirección - elcatolicismo.com.co
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