Salir al encuentro del enfermo, con el amor de Dios

Se unió en oración con la Iglesia universal para celebrar la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, bajo el lema; “La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”.

Se celebró la sagrada eucaristía en el Hospital de la Misericordia ( HOMI), ubicado en la Avenida Caracas # 1 – 65 , en uno de los pasillos de la torre oncológica donde se encuentran niños desde su nacimiento, hasta los 18 años de edad.
La eucaristía fue presidida por monseñor Ricardo Pulido, Vicario para el Desarrollo Humano Integral de la Arquidiócesis, concelebrada por el Director de Pastoral de la Salud, padre José Manuel De Freitas y algunos presbíteros capellanes hospitalarios de esta Iglesia particular. Acompañaron la celebración niños, niñas y adolescentes, damas voluntarias de la salud, médicos, enfermeras, enfermos y padres de familia.
Oración por los enfermos y cuidadores
“Dios nunca nos abandona, aunque se esté pasando por momentos difíciles, el Señor nos ama, y tengan la certeza de que Dios está con ustedes, nunca los deja solos, por el contrario, los levanta y fortalece y camina con cada uno. También, la Virgen María, hoy que la recordamos bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, patrona de lo enfermos”, expresó monseñor Pulido, al inicio de la misa.
Durante su homilía, monseñor Ricardo enfatizó en la invitación que Dios nos hace desde el Evangelio, a estar atentos de la vida y paz interior y a lo que hay en el corazón. Se podría decir que la enfermedad es sinónimo de tristeza, preocupación y dolor; pero, paradójicamente, también es un espacio de mucha vida. En los hospitales y clínicas se aprende a reconocer la fragilidad humana y a valorar la existencia como un gran tesoro”.
El “amor” el mejor medicamento
A la vez, explicó el significado del amor, en la importancia de salir al encuentro del otro, pero con un amor que dignifica y acompaña, “no se sientan solos papás, ni cuidadores, Dios está con ustedes siempre, y el mejor medicamento que tenemos todos es el “amor,” para que seamos capaces de cuidar, de tener esperanza y confianza con la sabiduría que el Señor da, especialmente en los momentos difíciles y en medio del dolor y la enfermedad; el estar aquí es una oportunidad para crecer en el amor, concluyó”.
Al finalizar la eucaristía, todos los asistentes se unieron en oración para consagrar a los padres de familia y a sus hijos enfermos al Divino Niño Jesús. Se impartió a los presentes el sacramento de la Unción de los Enfermos.
A continuación Homilía completa de monseñor Ricardo Pulido Aguilar, en la Jornada Mundial del Enfermo, 2026:
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