Hogares “Luz y Vida”, presencia viva del rostro de Jesús

En una obra que brinda alimentación, educación, atención médica y cuidados integrales a 200 niños y jóvenes internos, con discapacidades múltiples, en situación de abandono o vulnerabilidad.

Una Asociación privada sin ánimo de lucro, la fundó hace 35 años, la hermana Valeriana Isabel García Martín, procedente de Sevilla, España, pero que vive en Colombia desde hace 56 años. En estos hogares, todo se hace con “amor”; porque se brinda esperanza y, sobre todo, el calor de un hogar, de una familia.
“Tenemos niños con discapacidades visuales, auditivas, parálisis cerebral, retardo mental, hidrocefalia, síndrome de Down, epidermoliosis distrófica bullosa, síndrome del niño maltratado y malformaciones congénitas; a la mayoría de estos niños se les ha vulnerado sus derechos, nuestra misión es hacerlos sentir que tienen una familia y que Dios los ama”, afirma la hermana Valeriana.
Una obra fundada por Dios
La hermana Valeriana tiene 85 años de edad, dedica su vida al servicio de estos niños, es activa, serena, firme y sobre todo llena del amor de Dios, reconoce que Él la sacó de su tierra natal y la trajo a nuestro país, para esta gran misión.
Los niños son atendidos en tres sedes: la casa principal “San José”, ubicada en la localidad San Cristóbal, barrio Buenos Aires, al sur de Bogotá. Otra casa, en la misma localidad, llamada “Casa tía Chari”; y el “Colegio de Integración Luz y Vida”, donde estudian 100 niños. Este último, ubicado en el centro de la ciudad, brinda educación inclusiva donde niños, niñas y adolescentes, con y sin discapacidad, aprenden juntos en aulas regulares, con el apoyo de tiflotécnicas (recursos tecnológicos diseñados para permitir que las personas ciegas o con baja visión accedan a la información, se comuniquen y realicen actividades cotidianas con autonomía), y el acompañamiento de sus familias.
Y, la granja “Nuestra Señora del Valle”, sitio de recreación, en el municipio de Sasaima, Cundinamarca. Actualmente, se encuentra en construcción una clínica en Bogotá, para la atención de estos niños especiales.
Los niños que llegan a estos hogares, se apoyan en su desarrollo integral a través de acciones preventivas establecidas en programas de atención psicoterapéutica, pedagógica y de crecimiento personal; favoreciendo el desarrollo de sus potencialidades encaminadas a la creación de un proyecto de vida individual o familiar.

Esta labor diaria la realizan 120 servidores; de todos los estados de vida y profesiones, que ayudan en diferentes funciones. Cuenta con el respaldo del Instituto Colombiano de Bienestar familiar-ICBF, del cual se reciben aportes y con las donaciones de benefactores y voluntarios que apoyan esta obra.
“Dios es el dueño de esta obra, Dios está con nosotros aquí todos los días, nunca nos ha faltado nada, son 35 años de fe, de alegría al ver los frutos; hemos podido dar una familia a estos niños, hemos podido darles calidad de vida a pesar de sus limitaciones, porque aquí los queremos, los defendemos y los ayudamos, muchos de ellos me dicen mamá”, enfatiza su fundadora.
A continuación video con testimonios de los “Hogares Luz y Vida, sede principal “Casa San José”, Bogotá :
Fuente Disminuir
Fuente




