En Cuaresma, Arquidiócesis de Bogotá anima a la solidaridad con los territorios de misión

Los frutos de la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026 o campaña de Cuaresma serán destinado a apoyar el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, anclado en el territorio amazónico.
Reiterando el llamado a “ser testigos de la misericordia de Cristo en la ayuda al hermano”, la Iglesia católica en Bogotá recuerda que “siempre es necesaria la ayuda para continuar llevando a Cristo a todas las personas y acompañarlas en procesos pastorales que aporten a su desarrollo humano integral”.
La Cuaresma, precisa, es el espacio propicio que nos invita a la caridad que brota del corazón, superando la indiferencia. Salir al encuentro del otro y tender la mano a quienes lo necesitan es una manifestación concreta de la vivencia una de las prácticas cuaresmales a las que se nos exhorta en este tiempo: el ayuno que, junto a la oración y la penitencia, nos ayudan a vivir de manera coherente nuestro proceso de reflexión y conversión en este tiempo de preparación para la Pascua.
La campaña inicia este Miércoles de Ceniza, 18 de febrero, bajo el liderazgo del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, con la coordinación de la Diaconía para el Desarrollo Humano.
Se han destinado distintos canales para el recaudo de estos aportes que llevarán esperanza a comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y urbanas.
Formas de sumarse a esta iniciativa:
1. Realizando el aporte en las más de 300 parroquias de la Arquidiócesis de Bogotá, indicando que es una contribución para esta campaña.
2. A través de la cuenta corriente: Banco Caja Social, N° 21500303066, de la Arquidiócesis de Bogotá, NIT 860.021.727-6. Y enviar comprobante de consignación al correo: dllohumanoi@arquibogota.org.co
3. Si haces parte del Sistema Educativo de la Arquidiócesis de Bogotá (SEAB), colegios o universidad has tu aporte voluntario directamente en la cuenta a nombre de la Arquidiócesis habilitada para esta campaña y envía el respectivo soporte ( dllohumanoi@arquibogota.org.co)- Asunto: Donación campaña Cuaresma.
4. En las Vicarías Episcopales Territoriales de la Arquidiócesis.

Fe, ecología y paz: una misma misión
El Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano acoge diversidad de rostros, entre ellos pueblos originarios, que exigen de la Iglesia una evangelización diferenciada, en la que a través del diálogo interreligioso se respeten sus saberes ancestrales y cosmovisión.
Su acción pastoral está marcada por la conciencia ecológica. “El plan de pastoral global está impregnado del compromiso con el territorio, con esta Amazonía corazón biológico de la tierra”, ha destacado monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, vicario apostólico.
Iniciativas como Agrovida, que impulsa prácticas agroecológicas sostenibles y comunitarias frente a la deforestación, reflejan el empeño por armonizar el cuidado del ambiente con el desarrollo humano integral. Estos proyectos, añadió el obispo, “buscan generar nuevas prácticas que reconcilien al ser humano con la tierra y fortalezcan la responsabilidad compartida por la Casa Común”.
El prelado insistió en que la construcción de la paz no puede separarse del compromiso con la creación y con la vida. “No se puede vivir en la Amazonía sin esta espiritualidad del reconocimiento y del cuidado de nuestra madre, la Casa Común”.
Monseñor Pinzón enfatizó en que la verdadera paz no se reduce a la ausencia de conflictos, más bien “se edifica cuando la vida florece en todas sus dimensiones: humana, cultural, espiritual y ecológica”. Partiendo de esta convicción, la misión del vicariato busca unir la escucha sinodal con la acción concreta por la justicia, la reconciliación y el bienestar comunitario.
“Cuidar la vida, promover la justicia y caminar juntos son tareas inseparables de la fe cristiana”. Desde esta visión, la Iglesia amazónica continúa siendo signo de esperanza para los pueblos, recordando que otro modo de vivir y de creer es posible, uno donde la fe se hace compromiso y la paz brota desde la tierra misma.
En contexto
Tradicionalmente, la Arquidiócesis de Bogotá destina los frutos de esta campaña al apoyo de la acción pastoral, evangelizadora y social de la iglesia católica en Colombia, dando especial atención a realidades complejas que apremian esta ayuda solidaria.
En año anterior el recaudo: $437.500.000, logrado gracias al aporte de cientos de corazones solidarios, se destinó a la atención inicial humanitaria de desplazados y de poblaciones confinadas a causa de la violencia en el Catatumbo, noreste del departamento de Norte de Santander.
El 80 por ciento de este monto se entregó a las Diócesis de Ocaña y Tibú, y el 20 por ciento restante se destinó a las acciones humanitarias adelantadas desde el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Conferencia Episcopal de Colombia.
A continuación, mensaje de monseñor Ricardo Pulido, vicario episcopal para el desarrollo humano integral en la Arquidiócesis de Bogotá:
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