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El otro es un hermano

16 de junio de 2026
Imagen:
de referencia - depositphotos.com

Se aproxima la hora en que se abrirán de nuevo las urnas para escoger de forma definitiva a la persona y el proyecto que conducirá los destinos de la nación durante los próximos cuatro años. Las opciones, a partir de los resultados de la primera vuelta del 31 de mayo, son dos alternativas diametralmente opuestas: por un lado, la fórmula de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo, quienes se postulan por un movimiento independiente autodenominado ‘Defensores de la Patria’. En la otra orilla, se encuentran Iván Cepeda y Aida Quilcué, quienes representan al Pacto Histórico y la continuidad del proyecto político del actual gobierno. Las dos fórmulas defienden proyectos políticos y sociales radicalmente opuestos, hecho que refleja la fuerte polarización que desde hace algunos años vive el país.

La campaña política, tanto antes de la primera vuelta como en las últimas dos semanas, ha estado llena de pugnacidad, ataques personales y acusaciones legales. Estas tensiones se han hecho sentir en las palabras y actitudes promovidas por las campañas presidenciales, aunque también se han visto en las calles y en las familias. Han ocurrido igualmente desafortunados hechos violentos entre seguidores de ambas campañas, enturbiándose así el ya crispado ambiente político.

En este delicado contexto, hemos festejado el viernes pasado la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, a quien se encuentra consagrada nuestra nación. En la Catedral Primada nuestro arzobispo, cardenal Luis José Rueda Aparicio, ha celebrado la solemne eucaristía y renovado la centenaria consagración del país al Corazón de Jesús con una bella oración compuesta por su mano. En esa sentida eucaristía, el cardenal ha dirigido una conmovedora homilía donde ha invitado a todos los colombianos a desarmar el corazón, las palabras y las manos. La reconciliación nacional nace no solamente de buenos propósitos sino de la voluntad de que cada uno se deje desarmar por la acción reconciliadora de Cristo en su vida. El purpurado ha hecho énfasis sobre todo en la necesidad de valorar a quien piensa distinto en la contienda política. El adversario político, sostuvo el arzobispo de Bogotá, no es un enemigo sino un hermano al cual respetar y valorar.

Valga la pena recordar estas fuertes palabras cuando nos aproximamos a la conclusión de esta justa política. El próximo domingo los colombianos acudiremos como es nuestro deber ciudadano a las urnas y escogeremos alguna de estas radicales propuestas políticas para dirigir el país. Sin embargo, no debemos olvidar que el 22 de junio continuaremos siendo una sola nación, buscando un solo proyecto común hacia el futuro.

Aunque la esencia de la democracia sea el gobierno de las mayorías y, por tanto, la voluntad popular expresada en las urnas debe ser respetada por todas las partes, son necesarios proyectos e ideales comunes que aglutinen a toda la nación. Siguiendo la famosa frase del presidente católico John F. Kennedy: “Se puede ganar con la mitad de un país, pero no se puede gobernar con la otra mitad en contra”. 

El llamado desde estas páginas no se dirige únicamente a los dos líderes y proyectos que están en la contienda, para que en sus intervenciones y sobre todo al recibir los resultados electorales, piensen responsablemente en el bien de todo el país antes que en sus aspiraciones individuales. El llamado es a nosotros mismos, los ciudadanos de a pie, para que veamos en el que piensa diferente, a un colombiano, a un miembro de la misma nación, que así no comparta nuestras ideas sigue siendo objeto de dignidad y de valor. Un hombre o una mujer que puede aportar mucho desde su orilla a la continua construcción de nuestro proyecto de nación. 

Siguiendo las inspiradoras palabras del cardenal Luis José, el otro, el vecino, el compañero de trabajo, el familiar, es ante todo un hermano, con ideas y posiciones diferentes pero un miembro del mismo pueblo. Reflexionemos sobre estas posiciones de cara a superar las heridas que dejará la contienda electoral y para estar dispuestos a desarmar los corazones, las mentes y las manos a partir de la nueva realidad con que amaneceremos el 22 de junio.  


Dirección - elcatolicismo.com.co   

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