El 6 de junio inició la visita del papa León XIV a España, la primera de su pontificado a un país de tradición católica. Pasaron casi quince años desde la última vez que un Papa pisó suelo español. La última visita oficial ocurrió con Benedicto XVI en el contexto de la Jornada Mundial de la Juventud, realizada en Madrid en 2011. Muchas cosas han cambiado desde aquel viaje de Benedicto hasta hoy. El papa León encuentra una España con profundas tensiones políticas y sociales, afrontando dificultades económicas, buscando soluciones para el drama de la migración y para afrontar la inserción de estos migrantes en su tradicional cultura nacional.
Desde el punto de vista católico, son también múltiples los retos que la Iglesia en España afronta. El creciente alejamiento de la práctica de la fe, junto con el envejecimiento del clero y el declive en las vocaciones sacerdotales muestran que el panorama eclesial español está cubierto de nubarrones en el horizonte. Sin embargo, lejos de sostener que la Iglesia en España está en extinción como se ha especulado en algunos círculos de opinión desde hace varios años, el catolicismo español cuenta todavía con una fuerte vitalidad para evangelizar y cautivar a las personas en búsqueda de un sentido de vida. Prueba de ello son las numerosas multitudes que han salido al encuentro del papa León en los diferentes eventos públicos que ha realizado en su visita.
La eucaristía de Corpus Christi presidida por el Papa el pasado domingo en la Plaza de Cibeles en Madrid contó con la asistencia de más de un millón doscientos mil fieles. Igualmente nutrido fue el encuentro en la plaza de Lima, en Madrid, donde con alegría y fervor se hicieron presentes más de medio millón de jóvenes. Más allá de los números, que hablan del entusiasmo que genera el Pontífice, hay que poner el foco sobre los importantes mensajes que ha dirigido tanto a la nación como a la Iglesia en España durante su viaje.
De amplia significación para la relación entre Iglesia y Estado español han resultado dos intervenciones claves del Papa: la primera frente al rey y las distintas autoridades civiles del país y, la segunda, el amplio discurso dirigido al parlamento este lunes. En ambas intervenciones el papa León puso su mirada en el rico pasado de España, afirmando que la riqueza de su fe cristiana y su cultura multifacética han logrado generar una fuerte propuesta social que sigue vigente hasta el día de hoy.
Dentro de esa propuesta social enfatizó la importancia de poner al centro del debate político y de las legislaciones la dignidad humana, especialmente la de más vulnerables. Invitó así a los líderes del país en tiempos de crecientes divisiones “a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad” (Discurso a las autoridades. 06-06-26). Sus palabras han sido una llamada a la superación de enfrentamientos aparentemente irreconciliables y de ajustes de cuentas del pasado para poner la mirada en un proyecto común de nación de cara al futuro.
Recordó a la sociedad española que la fe católica, arraigada en la tradición popular, tiene todavía mucho que decir y hacer para construir ese proyecto nacional y que no debería ser silenciada. Así el Pontífice expresó que “la libertad sobre la que se edifica el Estado contemporáneo, si es auténtica, reconoce la dimensión religiosa del ser humano, la respeta y la tutela jurídicamente; y evita que alguien tenga que renunciar a contribuir a la sociedad en la que vive por causa de su fe”. (Discurso ante el Parlamento. 08-08-26).
El detallado y muy aplaudido discurso del Papa ante el parlamento español se convierte en una pieza indispensable en nuestra época para repensar el aporte de la fe católica al interior de las sociedades europeas fuertemente secularizadas y podría servirnos de faro para plantear relaciones cada vez más claras y sanas entre la Iglesia y los diferentes estados latinoamericanos, que tampoco son sencillas de abordar.
De la visita del papa León a España, de sus palabras y gestos iluminados por la luz del Espíritu, podemos aprender mucho sobre nuestra misión en este lado del Atlántico. Que esta sea una bella oportunidad no solamente para seguir los eventos de la visita sino para aprender de sus enseñanzas y reflexionar sobre nuestro caminar evangelizador en nuestro contexto latinoamericano: retador, polifacético y multicultural.
Dirección - elcatolicismo.com.co
Fuente Disminuir
Fuente






