Con la apertura de la Puerta Jubilar en el templo de San Francisco iniciará la celebración de este Año Jubilar en Bogotá

La solemne celebración será el próximo domingo, 1 de febrero, a las 12 del mediodía, en el templo franciscano, monumento nacional, ubicado en la avenida Jiménez con carrera Séptima, en el centro de la capital colombiana.
Este día, la fe y la historia volverán a encontrarse de manera extraordinaria. La Arquidiócesis de Bogotá, en comunión con la Iglesia católica universal, se dispondrá a la vivencia de este nuevo tiempo jubilar que conmemora los 800 años del tránsito —la Pascua— de san Francisco de Asís, padre y maestro de la fraternidad, la paz y la reconciliación.
Para la iglesia arquidiocesana este año se constituye, además, en una gracia providencial al coincidir con el trienio para cultivar la fe, en el marco del Camino Discipular Misionero que transita, reafirmando su vocación de ser una Iglesia que escucha, acompaña y camina con su pueblo.

“El Año Jubilar Franciscano es un tiempo de misericordia, de conversión y de renovación espiritual, vivido a la luz del Evangelio y del testimonio de san Francisco de Asís”, explica fray Hugo Andrés Sánchez Quintero, rector del Templo de San Francisco. Para el religioso, esta conmemoración invita a la Iglesia a contemplar la vida como don y a reconocer que “somos peregrinos que avanzan con esperanza hacia el encuentro definitivo con el Señor”.
Este tiempo jubilar, añade, es una ocasión privilegiada para acoger la gracia de Dios, experimentar su perdón y renovar el deseo de una vida transformada por el amor misericordioso del Padre.
La misericordia llama, el pueblo peregrina
El templo de San Francisco en Bogotá, declarado monumento nacional por decreto 1584 del 11 de agosto de 1975, está íntimamente ligada a la historia de la Orden Franciscana en Colombia, pero también a la historia social, cultural y religiosa en la capital.
Este templo franciscano —testigo silencioso del nacimiento de la capital colombiana— se convierte ahora en un umbral de gracia, donde cruzar la Puerta Jubilar significa emprender un camino de conversión, reconciliación y renovación espiritual, al estilo de san Francisco de Asís.
El rito solemne de apertura de la Puerta Jubilar y la eucaristía serán presididos por monseñor Edwin Vanegas, obispo auxiliar de Bogotá, delegado por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de esta iglesia particular y primado de Colombia. El prelado, en comunión con el papa León XIV y con la Iglesia universal, impartirá la bendición jubilar, acompañado por una gracia especial: la presencia de una reliquia de primer grado de san Francisco de Asís, proveniente de la Basílica Patriarcal de San Francisco,

Contar con esta reliquia en territorio colombiano recuerda que la fe se vive en comunión y que el testimonio de los santos sigue alentando hoy el caminar del pueblo de Dios, confirmándolo en la fe y animándolo a perseverar en la esperanza, aseguró fray Hugo.
Jubileo y trienio de la fe: una gracia que se encuentra
La coincidencia entre la celebración jubilar y el inicio del trienio arquidiocesano centrado en el cultivo de la fe es leída como un signo del cuidado amoroso de Dios por su Iglesia. “Comenzar este nuevo tiempo pastoral con una indulgencia jubilar es recordar que Dios camina con nosotros, que su misericordia no tiene límites y que siempre hay esperanza”, señala fray Hugo Andrés.
Agrega que este es un tiempo para fortalecer nuestra plena confianza en el Señor, para dejarse reconciliar con Él y para renovar la adhesión personal y comunitaria a Jesucristo, centro de la vida cristiana.
El carisma franciscano, camino de fraternidad y Evangelio
El Año Jubilar Franciscano pone de relieve un carisma que sigue hablando con fuerza a la Iglesia y al mundo. “El carisma franciscano es el de la fraternidad universal. Todos somos hermanos, todos somos hijos de un mismo Padre”, afirma el rector del templo.
Inspirados en san Francisco, los frailes desean anunciar el Evangelio con la vida, haciendo visible el amor de Dios en los gestos sencillos de cercanía, escucha y servicio.
En la Arquidiócesis de Bogotá, esta espiritualidad franciscana se encarna en la pastoral parroquial, en la vida sacramental, en la educación, en la formación y en la acción social, especialmente en aquellos lugares donde la dignidad humana es más vulnerable y donde el Evangelio se hace esperanza concreta.


Templo jubilar y lugares de peregrinación
El Templo de San Francisco de Asís, el más antiguo que se conserva en el centro histórico de la ciudad, ha sido designado como Templo Jubilar durante todo el año, permitiendo a los fieles obtener la indulgencia plenaria, según las disposiciones de la Iglesia. Asimismo, todas las presencias franciscanas y los templos dedicados a san Francisco de Asís serán espacios de peregrinación jubilar.
Atravesar la Puerta Jubilar es, ante todo, un acto de fe: un paso interior que llama a la reconciliación, a la conversión del corazón y a una vida renovada según el Evangelio.
Una invitación a vivir el tiempo de la gracia
La familia franciscana y la Arquidiócesis de Bogotá extienden una invitación fraterna a todos los fieles para que participen de este acontecimiento y vivan con profundidad este Año Jubilar. “La vida nueva nace del deseo sincero de cambio y de transformación”, recuerda fray Hugo Andrés.
“Este es un tiempo para dejarnos renovar por la misericordia de Dios y para caminar, a la manera de san Francisco de Asís, como instrumentos de paz, reconciliación y esperanza”.
Un llamado especial
"Para que esta oportunidad de obtener la gracia divina a través del Poder de las Llaves de la Iglesia se haga realidad más fácilmente", la Penitenciaría Apostólica pide a todos los sacerdotes, regulares y seculares, dotados de las facultades oportunas, que se pongan a disposición, con espíritu dispuesto, generoso y misericordioso, para la celebración del Sacramento de la Reconciliación.
En contexto: Los jubileos dedicados a san Francisco
La Penitenciaría Apostólica también ha subrayado que «en los últimos años, otros jubileos importantes han tenido que ver con la figura y las obras del santo de Asís: el octavo centenario de la creación del primer pesebre en Greccio; de la composición del Cántico de las Criaturas, himno a la belleza santa de la creación; y el de la impresión de las Sagradas Estigmas, que tuvo lugar en el Monte de la Verna, casi un nuevo Calvario, dos años antes de su muerte. El año 2026 marcará la culminación y la realización de todas las celebraciones anteriores:
“Será, de hecho, el Año de san Francisco y todos estaremos llamados a santificarnos en la contemporaneidad siguiendo el ejemplo del «Seráfico Patriarca»".
Este año jubilar está dirigido especialmente a los miembros de las Familias Franciscanas del Primer, Segundo y Tercer Orden Regular y Secular, así como a los Institutos de vida consagrada, Sociedades de vida apostólica y Asociaciones que observen la Regla de San Francisco o se inspiren en su espiritualidad. Sin embargo, la gracia de este año especial se extiende también a todos los fieles sin distinción que, con el ánimo apartado del pecado, visiten en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana o lugar de culto dedicado a San Francisco en cualquier parte del mundo. Los ancianos, enfermos y quienes por motivos graves no puedan salir de casa podrán igualmente obtener la indulgencia plenaria uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo a Dios sus oraciones, dolores o sufrimientos.
A continuación, fray Hugo Andrés Sánchez Quintero, rector del Templo San Francisco de Asís, ícono de la reconciliación y la paz, amplía detalles sobre esta Año Jubilar:
Ver decreto de la Penitenciaría Apostólica aquí.

Durante el Año Jubilar se vivirán momentos especiales a nivel espiritual, formativo y social, la agenda será presentada a través de los canales institucionales de la comunidad Franciscana:
Provincia Franciscana de la Santa Fe, Colombia - Web: https://franciscanos.co/
FB: /franciscanoscol
IG: franciscanoscol
TikTok: franciscanoscolombia
Oración del papa León XIV a san Francisco
San Francisco, hermano nuestro,
tú que hace ochocientos años
fuiste al encuentro de la hermana muerte
como un hombre en paz,
intercede por nosotros ante el Señor.
Tú, que en el Crucifijo de san Damián
reconociste la verdadera paz,
enséñanos a buscar en Él
la fuente de toda reconciliación
que derriba todo muro.
Tú, que desarmado atravesaste
las líneas de la guerra
y de la incomprensión,
danos el valor de construir puentes
donde el mundo levanta fronteras.
En este tiempo afligido
por conflictos y divisiones,
intercede para que nos convirtamos
en artesanos de paz:
Testigos desarmados y desarmantes
de la paz que viene de Cristo.
Amén.

Invitación de monseñor Edwin Vanegas, obispo auxiliar de Bogotá y vicario para la Vida Consagrada:
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