Red Clamor prioriza respuesta regional ante deportaciones masivas, migración climática y recortes de financiamiento

Al término de cinco días de trabajo en Bogotá, la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Clamor), finalizó su reunión regional con una lectura clara de la realidad: la migración en América Latina y el Caribe se ha vuelto más difícil, atravesada por deportaciones más rápidas, el aumento del desplazamiento por causas climáticas y una respuesta humanitaria cada vez más limitada.

En declaraciones a ADN Celam, Elvy Monzant, secretario ejecutivo de la Red aseguró que la mayor prioridad para el periodo 2026-2027 será fortalecer la articulación regional ante este “nuevo escenario global”, donde confluyen políticas más duras, crisis económicas persistentes y daños ambientales que generan desplazamientos forzados.
Un contexto más hostil y nuevas formas de desplazamiento
A partir del método del ver, juzgar y actuar, el encuentro llevó una dinámica apoyándose en testimonios directos de personas migrantes. Agregó que, además de las situaciones de miedo e incertidumbre, se reconocen expresiones de resiliencia y estructuras comunitarias de apoyo que acompañan a miles de familias.
No obstante, el directivo observó que entre los hallazgos de este análisis figura la consolidación de políticas restrictivas en materia de asilo, la agilización de deportaciones y la vulneración del principio de no devolución, de manera notable en Estados Unidos. Panorama que se agrava con el aumento de desplazamiento por razones ambientales, que expulsa a poblaciones enteras de sus territorios.
Como parte del análisis, la red identificó la disminución considerable del apoyo económico para organizaciones de Iglesia y para agencias como la Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, lo que aseguró Monzant, dificulta acompañar a las personas migrantes en caminos cada vez más inseguros.
Redes nacionales más fuertes y mayor coordinación interna
Explicó que, como medida concreta, se tomó la decisión de consolidar la organización interna de las redes nacionales para que trabajen de forma más estructurada y coordinada. Mencionó que actualmente 16 redes reúnen a 342 organizaciones e impulsan más de 600 acciones pastorales en puntos fronterizos y ciudades de alta relevancia migratoria.
Monzant calificó como positivo del balance de la red, que ya en muchos países hay un obispo que acompaña directamente a Clamor, lo que ha dado mayor respaldo institucional y ha facilitado la coordinación dentro de la Iglesia. Además, se consolidaron comisiones de trabajo nacionales para evitar que la acción quede solo en orientaciones generales.
En el corazón del trabajo se sitúa la espiritualidad como eje central de su camino. En sintonía con la exhortación del Papa Francisco a ser una Iglesia samaritana que sirve a Cristo en los migrantes, los miembros de la red entienden que su servicio va más allá de lo humanitario, se reafirma que su labor es esencialmente pastoral, reconociendo al migrante como espacio teológico de encuentro con Cristo.
Un plan integrado y nueva comisión para Estados Unidos
Al hablar del Plan Operativo 2026–2027, señaló que nació del trabajo conjunto de seis frentes de acción: incidencia, servicios pastorales, formación, comunicación, lucha contra la trata y una nueva comisión de articulación con Estados Unidos.
La coordinación de esta última instancia recaerá en la hermana Leticia Valderrama, quien desarrolla su labor en El Paso acompañando a personas detenidas y en trámites judiciales, además de facilitar la conexión con sus países de procedencia y sus familiares. Explicó que cada comisión deberá operar de forma interconectada, con mecanismos de coordinación interna, para evitar acciones aisladas y mejorar la eficiencia pastoral.
Participación amplia y protagonismo migrante
A este encuentro de la Red Clamor realizada en Bogotá del 26 al 30 de enero, participaron 25 delegados del equipo animador ampliado, procedentes de 11 países. Además de coordinadores de áreas, asistieron representantes de redes nacionales y personas migrantes, en coherencia con el principio: nada sobre migrantes sin migrantes.
Finalmente, Monzant subrayó que esta representación, asegura que el plan regional no sea solo técnico, sino profundamente enraizado en la experiencia real de quienes viven la movilidad forzada en el continente.
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