Se condena en la ONU abortos “eugenésicos” de niños con síndrome de Down

El arzobispo Ettore Balestrero, nuncio apostólico y observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas (ONU) y otros organismos internacionales en Ginebra (Suiza), condenó las pruebas de cribado prenatal o otras prácticas “discriminatorias y eugenésicas” como el aborto de niños con síndrome de Down.
“Las prácticas discriminatorias y eugenésicas vinculadas al cribado prenatal y a la interrupción selectiva de embarazos dirigidas a bebés diagnosticados con síndrome de Down deben ser firmemente rechazadas”, declaró.
Día Mundial del Síndrome de Down 2026
Mons. Balestrero realizó estas declaraciones en un acto organizado por la Fundación Jérôme Lejeune, fundada en París en 1995 tras el fallecimiento del Dr. Jérôme Lejeune, quien descubrió la causa genética de la trisomía 21, el jueves anterior al Día Mundial del Síndrome de Down 2026.
El tema de la jornada de este año, que se celebró el pasado 21 de marzo, es “De la soledad a la inclusión: valorar la diversidad genética humana para hacer efectivos los derechos de las personas con síndrome de Down”.
En ese acto llamó a reforzar las políticas de inclusión de las personas con síndrome de Down, subrayando que poseen “la misma dignidad inherente y valor sagrado” que cualquier ser humano.
El diplomático vaticano recordó que estas personas “son más que un diagnóstico, más que una condición, y ciertamente más que los límites que otros puedan imaginar”.
“Todos ellos, como todos nosotros, poseen la misma dignidad inherente y valor sagrado, intencionalmente y amorosamente impresos por el Creador desde el primer momento de la concepción”, afirmó.
Plenos miembros de la sociedad
En su discurso, Mons. Balestrero insistió en que las personas con síndrome de Down “tienen los mismos derechos fundamentales que cualquier otra persona” y subrayó que la inclusión no puede reducirse a la provisión de servicios o adaptaciones.
“No se trata simplemente de ofrecer servicios o ajustes, sino de reconocer a las personas con síndrome de Down como miembros plenos de nuestras comunidades”, explicó.
El nuncio apostólico instó a “promover y defender la dignidad inherente, los derechos fundamentales y el valor trascendente de toda persona en cada etapa de la vida”.
Asimismo, también agradeció el trabajo de todos los profesionales sanitarios e instituciones escolásticas que acompañan a las personas con síndrome de Down y a sus familias en todo el mundo.
“Un sistema de cuidado y apoyo puede ser operativamente perfecto, pero si carece de corazón, se vuelve frío e impersonal”, advirtió.
Mons. Balestrero concluyó subrayando que el valor de la vida “no debe medirse por la utilidad o el rendimiento, sino por el simple y profundo hecho de ser humano”, y expresó su deseo de que “nuestros esfuerzos colectivos sigan construyendo una cultura de la vida y de la humanidad donde cada persona con síndrome de Down sea reconocida como única e irrepetible, y acogida con igual dignidad y respeto”.
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