Recuperar la vida, reconstruir la dignidad: Pastoral de Prevención y Acompañamiento en Adicciones

En el marco del Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico de drogas y de la conmemoración de la Jornada de Oración por la Pastoral de Prevención y Acompañamiento en Adicciones el próximo domingo 21 de junio, la Iglesia católica en Bogotá reafirma su compromiso con quienes luchan contra el consumo de sustancias psicoactivas.
A través de una red de acompañamiento integral, cientos de personas han encontrado una nueva oportunidad para reconstruir sus vidas, sanar sus heridas y recuperar su dignidad.

Una respuesta que nació de la escucha y la cercanía
Las adicciones se han convertido en uno de los desafíos humanos y sociales más complejos que enfrenta Bogotá. Detrás de cada consumo problemático hay historias de dolor, rupturas familiares, exclusión, enfermedades mentales, pobreza y profundas búsquedas de sentido.
Ante esta realidad, la Arquidiócesis de Bogotá, desde hace siete años viene desarrollando y fortaleciendo esta pastoral, una iniciativa que ha ido consolidándose hasta convertirse en una de las respuestas de la Iglesia católica en la capital más significativas en el campo del cuidado de la dignidad humana.

"La Iglesia no puede voltear su mirada ante un fenómeno como este", afirma el padre Jorge Eliécer Arias, coordinador arquidiocesano del Cuidado de la Dignidad Humana.
La pandemia aceleró esta urgencia pastoral. Las llamadas de familias desesperadas, incapaces de afrontar solas los consumos problemáticos de sus hijos o seres queridos, evidenciaron la necesidad de una respuesta organizada.
Así nació una red de apoyo que hoy acompaña procesos de prevención, recuperación y reinserción social.

Mirada que nace del Evangelio
La propuesta de la Iglesia no se limita a combatir una conducta o una enfermedad. Su punto de partida es la persona.
"Nuestra mirada es una mirada hacia el ser humano. Es hijo de Dios, merece ser acogido, merece una oportunidad", explica el padre Arias.
En una sociedad donde con frecuencia las personas con problemas de consumo son etiquetadas, rechazadas o reducidas a su condición de adictos, la pastoral propone una mirada distinta: la del Evangelio.
Se trata de acercarse a quienes viven la experiencia de la dependencia no desde el juicio, sino desde la misericordia; no desde el señalamiento, sino desde el acompañamiento.
"Sentimos que hay que abrazar la vida y la vida rota de muchos hermanos", agrega el sacerdote.

Sanar cuerpo, mente, relaciones y espíritu
La recuperación que promueve la Arquidiócesis de Bogotá, en alianza con otras instituciones locales, distritales y con redes católicas, está basada en un modelo bio-socio-psico-espiritual.
No basta con abandonar el consumo. El objetivo es reconstruir integralmente la vida; por eso el proceso trabaja cuatro dimensiones fundamentales:
La física, para recuperar el cuidado del cuerpo y superar la dependencia química.
La psicológica, ayudando a identificar pensamientos irracionales, heridas emocionales y patrones destructivos.
La social, restaurando vínculos familiares y capacidades de convivencia.
La espiritual, redescubriendo el amor de Dios como fuente de sentido y esperanza.
"Cuando descubrimos que Dios nos ama y nos sentimos amados por Él, es como si se les diera una fuerza, un impulso", señala el padre Arias.

Seis etapas para reconstruir una historia de vida
La coordinadora de esta pastoral arquidiocesana, Adriana María Arias Toro, terapeuta en adicciones y madre de un joven recuperado, explica que el proceso comienza mucho antes de la internación: "Todo inicia en las calles..."
Etapa cero: salir al encuentro. La pastoral desarrolla actividades de autocuidado y acompañamiento en sectores como Las Cruces y San Bernardo, lugares donde muchas personas viven situaciones extremas de exclusión.
Allí se ofrece algo más que alimento. "Brindamos escucha, abrazo, acompañamiento y el mensaje de que sí se puede", explica Adriana.
Primera etapa: ambulatorio, espacio de sensibilización y acompañamiento externo para llegar a la toma de decisión, en la sede del Centro Pastoral Arquidiocesano San Gabriel, en Bogotá.
Segunda etapa: desintoxicación - internación. En la sede campestre San Jerónimo, en Silvania, los participantes inician un proceso de internación orientado a limpiar el cuerpo y la mente. Es una fase de identificación, autodescubrimiento, control de síntomas de abstinencia, terapia ocupacional, consolidación y control de recaídas, proyecto de vida. Se desarrolla con el apoyo de Fundación Domus Colombia.
Tercera etapa: resignificar la vida. También en la sede San Jerónimo, los participantes trabajan los cambios profundos de comportamiento, fortalecen la abstinencia y reconstruyen distintas áreas de su vida.
Cuarta etapa: fortalecimiento. Se desarrolla en la Granja Terapéutica San José, ubicada en la vereda Cucharal de Fusagasugá, los participantes avanzan en la consolidación de hábitos saludables, disciplina laboral, formación y proyecto de vida.
En este lugar, rodeado por la naturaleza, la recuperación adquiere nuevas formas. La terapia hortícola, el trabajo agrícola y el cuidado de animales ayudan a fortalecer la paciencia, la responsabilidad y el sentido del servicio.


Uno de los proyectos más significativos es Domus Shalom Animals, iniciativa que acoge a más de 30 perros rescatados.
"Un muchacho nos dijo: 'Yo entro al proceso si mi perro puede venir conmigo'. Ahí comprendimos que no se trata solo de desintoxicarse, sino de sanar vínculos, afectos e historias", recordó el padre Arias.
Quinta y sexta etapa: reinserción y seguimiento. Los participantes regresan progresivamente a la sociedad, retoman estudios o trabajo y continúan siendo acompañados por la comunidad terapéutica mediante procesos de verificación y seguimiento permanente. Son acogidos en la sede San Gabriel de la Arquidiócesis de Bogotá o casa Betania en casos de independencia económica.
La familia, clave del proceso
Uno de los aprendizajes más importantes de esta pastoral es que la adicción nunca afecta únicamente a quien consume.
"Cuando una persona sufre una adicción, toda la familia sangra. Y cuando uno sana, todos comienzan a respirar de nuevo", precisa el padre Jorge.
Por eso las familias participan en círculos de acompañamiento psicológico, espacios formativos y grupos de apoyo como Nar-Anon.
"Hay que sanar la raíz de donde surge la adicción", agrega Adriana Arias. "Muchas veces consumen para evadir dolores que vienen desde la infancia".
Historias que demuestran que sí es posible
Cerca de 50 personas se encuentran vinculadas actualmente a los procesos de la pastoral arquidiocesana de prevención y acompañamiento en adicciones, perteneciente a la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral de la Arquidiócesis de Bogotá, en un trabajo en red por la dignidad humana. Pero son los rostros y testimonios los que revelan el verdadero alcance de esta misión.
"Esta no es una fundación, es un hogar"
Jordan Francisco Rocha Muñoz tiene 37 años. Consumió durante 19 años y vivió seis años en condición de calle.
Una experiencia cercana a la muerte cambió su historia: "Duré cuatro meses en un hospital, en coma inducido. Ahí tomé la decisión de levantar la mano y pedir ayuda", recuerda.
Hoy trabaja como encargado de mantenimiento de la Fundación Domus Colombia - Centro Pastoral San Gabriel.
"Estoy muy feliz de ser la persona que soy. Quiero estudiar mecánica de motos y construir un futuro."
Y resume su experiencia con una frase sencilla y poderosa: "Esta no es una fundación, es un hogar".
"La vida me sonrió"
Jorge Andrés Moreno Castillo tenía 28 años cuando conoció al padre Jorge Arias. Venía de vivir una profunda crisis mental y de habitar las calles: "Cuando conocí al padre, la vida me sonrió", cuenta.
Hoy, cinco años después de la decisión que le dio una nueva oportunidad de vida, trabaja en la Fundación Domus Colombia- Centro Pastoral San Gabriel como inspector de orden y aseo; sueña con estudiar cocina.
Sobre el proceso de recuperación afirma: "Lo más difícil fue perdonarme y perdonar mi pasado. Levantarse de ese infierno es bastante complicado".
Su mensaje para quienes aún dudan es directo: "No valió la pena. Es mejor la estabilidad, el orden y la familia".
"Nadie está irremediablemente perdido. Y como enseña el Evangelio, todo lo que está roto puede volver a la vida": padre Jorge Arias
El valor de trabajar en red
Uno de los mayores logros de esta pastoral ha sido la construcción de una red arquidiocesana para el cuidado de la dignidad humana. En ella participan comunidades religiosas, fundaciones y organizaciones comprometidas con la recuperación de personas afectadas por las adicciones.
Entre ellas se encuentran:
Fundación Madre Janer – Casa de la Misericordia
Modelo Terapéutico Vicentino
Fundación Domus Colombia
Comunidad en Diálogo
La Fazenda
Campamentos de Vida Nueva, entre otras iniciativas
"Cuando unimos fuerzas en una misma misión, podemos realizar un mejor trabajo", destaca Adriana Arias.
Los desafíos que aún permanecen
Aunque los avances son significativos, los retos siguen siendo enormes. El principal, coinciden los responsables de la pastoral, es ayudar a las personas a reconocer que la adicción es una enfermedad que requiere tratamiento y acompañamiento permanente.
"Recibimos vidas completamente rotas y hoy las vemos restauradas. Eso demuestra que sí se puede", afirma Adriana.
A esto se suma la creciente magnitud del fenómeno en la ciudad. Las cifras distritales reportan más de 10.000 habitantes de calle censados, una realidad estrechamente vinculada, en muchos casos, a consumos problemáticos de sustancias.
"Es un problema que nos está desbordando y que no distingue estratos sociales", advierte el padre Arias.
Un aporte para toda América Latina
En el marco de esta misión, el próximo 21 de junio también será presentado el Manual Latinoamericano de Acompañamiento en Adicciones, fruto del trabajo conjunto de agentes pastorales de distintos países.
El documento recoge la experiencia acumulada por la Iglesia en el continente, ofrece fundamentos pastorales y herramientas prácticas para quienes desean iniciar procesos de acompañamiento.
Posteriormente será entregado al papa León XIV durante una audiencia prevista para el mes de agosto.
La publicación estará disponible gratuitamente y busca convertirse en una herramienta de referencia para toda América Latina.

¡Todos podemos aportar en esta misión!
La Jornada de Oración por la Pastoral de Prevención y Acompañamiento en Adicciones , que se celebrará el próximo 21 de junio, busca visibilizar una realidad que atraviesa barrios, familias, colegios, universidades y comunidades parroquiales.
El consumo de sustancias psicoactivas se presenta hoy como un desafío que toca de cerca a nuestras comunidades, en sus diferentes etapas de vida, ha precisado la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral en esta Arquidiócesis, enfatizando que:
"No podemos acostumbrarnos a este dolor ni mirar hacia otro lado. Como nos recordó insistentemente el papa Francisco, cada persona atrapada por las adicciones conserva intacta su dignidad de hijo amado de Dios y necesita encontrar comunidades capaces de acoger, escuchar, acompañar y sembrar esperanza.
La oración será el corazón de la jornada, pero también se invita a pasar a la acción. La pastoral necesita voluntarios profesionales —psicólogos, médicos, psiquiatras, trabajadores sociales—, así como donaciones de alimentos, medicamentos, implementos de aseo personal y diversos servicios que contribuyan a la recuperación de quienes buscan una nueva oportunidad.
Detrás de cada historia de consumo hay una persona que sigue siendo hija de Dios. Como repiten quienes acompañan esta misión cada día, ninguna vida está perdida cuando encuentra una mano dispuesta a levantarla.

Informes: Email: dllohumanoi@arquibogota.org.co / Telf.: 6013505511 ext. 1106 - 1105
Descargue subsidio litúrgico para la Jornada de Oración por la Pastoral de las Adicciones, domingo 21 de junio aquí
A continuación, amplíe detalles sobre esta pastoral arquidiocesana que ayuda a reconstruir vidas, sanar familias y devolver la esperanza:
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