Secretario general del Celam alerta sobre el “algoritmo de la trinchera digital"

Durante la eucaristía celebrada en el marco del Encuentro de Coordinadores de Redes de Comunicación de la Iglesia en América Latina y el Caribe, que tiene lugar los días 16 y 17 de junio en Bogotá, monseñor Lizardo Estrada Herrera,secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) exhortó a los comunicadores a vivir su misión como un servicio a la verdad, la comunión y la construcción de puentes en una sociedad marcada por la fragmentación y la polarización.
En su reflexión mencionó que la Iglesia atraviesa actualmente la etapa de implementación del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad y recalcó que este itinerario no responde a una lógica parlamentaria o de imagen, sino a un auténtico caminar juntos bajo la guía del Espíritu Santo.

Comunicación al servicio de la comunión
“Ustedes son los ojos que ayudan a ver las maravillas de Dios en la comunidad, los oídos que recogen los clamores del pueblo y la voz que debe tender puentes en un mundo fragmentado, dividido y polarizado”, comentó.
Tomando las lecturas bíblicas del día, monseñor Estrada llamó la atención sobre las consecuencias de una comunicación marcada por la mentira y la manipulación. Al evocar el relato de la viña de Nabot, advirtió que continúa presente el riesgo del “sicariato o terrorismo de la palabra”, que se manifiesta en las falsas narrativas, la difamación y aquellos contenidos que lesionan la dignidad humana.
“Como comunicadores católicos, ustedes y yo no podemos caer en la trampa de la posverdad, del chisme que destruye la reputación o del titular sensacionalista que busca el clic a costa de la dignidad humana”, apuntó.
Superar la lógica de la polarización
El también obispo auxiliar del Cusco, en el Perú, se refirió a los ambientes de polarización que se reproducen en el ecosistema digital. Retomando el mensaje del Evangelio, señaló el riesgo de caer en lo que denominó el “algoritmo de la trinchera”, una dinámica que limita el diálogo y favorece una comunicación orientada únicamente hacia quienes comparten las mismas convicciones.
“La verdad sin caridad no es de Dios; es un fetiche ideológico”, sostuvo, al tiempo que recordó que el estilo de Dios se expresa en la cercanía, la compasión y la ternura.
De ahí que remarcara que la comunicación eclesial está llamada a promover la cercanía, la compasión y la ternura, evitando convertirse en un escenario de exclusión o enfrentamiento. “Si nuestra comunicación carece de estas tres notas, nos estamos volviendo paganos con lenguaje religioso”, aseveró.
Narrar la realidad con un corazón misericordioso
También invitó a los responsables de la comunicación a cultivar una “ecología del lenguaje”, visibilizar las realidades de los más olvidados y comunicar desde la autenticidad del testimonio antes que desde las exigencias del mundo digital.
Antes de cerrar su reflexión, el directivo del Celam recordó que la perfección a la que llama el Evangelio no se mide por el alcance o la influencia en los medios, sino por la capacidad de vivir la misericordia. “La perfección del comunicador católico es la compasión: ser capaces de conmoverse ante las heridas del prójimo y narrar la realidad con un corazón limpio”, concluyó.
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