León XIV en América Latina, un viaje de encuentro, comunión y esperanza

Casi cuarenta años de espera para Uruguay y Argentina. Un regreso a los lugares que marcaron su vida como misionero y obispo, en el caso de Perú. El sexto viaje apostólico internacional de León XIV, previsto del 6 al 17 de noviembre, recorrerá tres países de América Latina, entrelazando memoria, fe y grandes cuestiones sociales.
«Para el Papa, viajar, y este viaje en particular, es un tiempo de escucha, de encuentro, un tiempo bendecido», explicó Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, al presentar ante los periodistas el significado y las etapas de la visita. La sesión comenzó con un breve saludo en cuatro lenguas de la nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación, la doctora Monserrat Alvarado.
En el centro del viaje estarán el papel de la Iglesia en sociedades profundamente transformadas, la defensa de la dignidad humana, la atención a los más vulnerables y la construcción del bien común. Será el séptimo viaje del pontificado si se incluye también la visita a San Marino. A lo largo de doce días, León XIV pronunciará 36 discursos, todos en español, la lengua que acompañará sus encuentros con las comunidades y las autoridades de los tres países.
El último Papa que visitó Uruguay y Argentina fue Juan Pablo II. A Argentina viajó en 1982 y en 1987, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud. A Uruguay llegó en 1987 y regresó en 1988. El Pontífice polaco visitó también Perú en 1985 y 1988, mientras que Francisco lo hizo en 2018. Para León XIV, que pasó una parte significativa de su vida sacerdotal y episcopal en el país andino, el regreso adquiere un significado personal y pastoral.
El viaje comenzará el viernes 6 de noviembre en Uruguay, un país de marcada identidad laica, pero de profundas raíces cristianas. En Montevideo, el encuentro con las autoridades en la Plaza Independencia, lugar emblemático de la historia nacional, brindará la oportunidad de reflexionar sobre la convivencia, la cohesión social y la responsabilidad de construir una comunidad capaz de reconocer la dignidad de cada persona. La capital uruguaya, sede del Mercosur, remite también a los desafíos compartidos por los países de la región, desde la protección del medio ambiente hasta el tráfico de armas y drogas.
El sábado 7 de noviembre, el Pontífice se acercará a distintas realidades del país, desde Paysandú hasta Casavalle, desde el ámbito educativo hasta los fieles reunidos en una vigilia de oración. Un recorrido que, a través de la diversidad de los encuentros, pretende poner de relieve la contribución de la Iglesia a la vida de la sociedad.
El domingo 8 de noviembre comenzará la etapa argentina. Tras su llegada a Buenos Aires, León XIV se reunirá con las autoridades en la Casa Rosada. En la catedral de la capital está previsto también un momento de homenaje a la memoria del Papa Francisco, en un lugar que conserva un testimonio de su vínculo con la Iglesia argentina. El país, marcado por una historia dolorosa, pero también por su capacidad de acogida y reconstrucción democrática, ofrecerá al Papa la oportunidad de abordar la relación entre fe, responsabilidad social y bien común.
Entre los momentos más significativos figura la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde la Iglesia cuida de las personas más vulnerables. El programa incluye asimismo encuentros con el mundo del trabajo, representantes de las comunidades cristianas y de otras tradiciones religiosas, jóvenes, obispos y equipos sinodales. También ocupará un lugar especial el encuentro con un grupo de reclusos, expresión de una atención pastoral que reconoce en cada persona la posibilidad de volver a empezar.
La etapa argentina concluirá en el santuario de Nuestra Señora de Luján, corazón de la devoción popular del país y lugar profundamente vinculado también a la memoria del Papa Francisco. Una cita en la que confluyen la dimensión eclesial del viaje y la historia religiosa de un pueblo.
La última parte de la peregrinación estará dedicada a Perú. De Lima a Chiclayo, de Cusco a Pucallpa, León XIV volverá a encontrarse con lugares y comunidades que conoce profundamente. Será también un recorrido por la historia de la evangelización del continente, marcada por el testimonio de figuras como santa Rosa de Lima, san Martín de Porres y santo Toribio de Mogrovejo, impulsor de la difusión del catecismo en las lenguas indígenas quechua y aimara.
Pero Perú será también el escenario donde podrán aflorar con especial fuerza algunas de las grandes cuestiones contemporáneas: las desigualdades sociales, la protección de los pueblos y del medio ambiente, la explotación de los recursos naturales y las consecuencias de las transformaciones tecnológicas en la vida de las personas. Cuestiones que, según se explicó durante la rueda de prensa, podrían encontrar un punto de referencia en la encíclica Magnifica humanitas, especialmente en la relación entre fe y ciencia, caridad y tecnología.
A lo largo de todo el itinerario estará presente la llamada a la santidad, entendida no como un ideal alejado de la vida cotidiana, sino como una responsabilidad personal y comunitaria. Desde los santos y beatos de América Latina hasta el testimonio de quienes trabajan en la educación, la solidaridad y la atención a los más vulnerables, el viaje invitará a reflexionar sobre el papel de los cristianos en sociedades cada vez más secularizadas.
Los lemas elegidos por los tres países apuntan en esa dirección: «Les anuncio una gran alegría», en Uruguay; «Bienvenidos todos, y vayan y anuncien», en Argentina; y «Abramos el corazón», en Perú. Tres expresiones que evocan la alegría, la acogida, la misión y la apertura al prójimo.
Durante la rueda de prensa se abordó también el estado de salud del Pontífice. Se explicó que León XIV ha reorganizado su agenda para asegurarse el descanso necesario antes de la partida. Los médicos se han mostrado confiados en su recuperación y durante el viaje contará con la asistencia sanitaria habitual, sin necesidad de adoptar medidas extraordinarias, según precisó Bruni.
En cuanto a Perú, se puso de relieve la doble dimensión de la visita, el deseo personal de Robert Prevost de reencontrarse con los lugares y las personas que marcaron su vida pastoral, y la misión universal de León XIV, llamado a llegar también a las comunidades más alejadas, siguiendo las huellas de los primeros misioneros. Entre las cuestiones que podrían surgir durante el viaje figura asimismo el doloroso problema de los abusos en la Iglesia, con especial atención a la protección de los menores, la escucha de las víctimas y la responsabilidad de las instituciones. Bruni confirmó que el Papa León se reunirá durante el viaje con algunas víctimas.
El hilo conductor será, por tanto, la dignidad humana, la centralidad de la persona, del trabajo, de la familia, de los jóvenes y de quienes viven en los márgenes de la sociedad. No se trata únicamente de una cuestión social, sino de una responsabilidad que hunde sus raíces en la doctrina social de la Iglesia. En un continente atravesado por profundas contradicciones, León XIV llevará una invitación a tender puentes, superar las divisiones y reconocer en el bien común una tarea compartida. Un viaje en el que la fe estará llamada a traducirse en gestos concretos de fraternidad, justicia y esperanza.
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