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Colombia

#277518

Tres puntos para iluminar la fase diocesana del camino sinodal

18 de octubre de 2021
Tres puntos para iluminar la fase diocesana del camino sinodal

Durante la celebración eucarística, el domingo 17 de octubre, transmitida a través de RCN Televisión, monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), presentó tres elementos iniciales para orientar la fase diocesana del Sínodo, “tiempo de gracia, de bendiciones, este Kairós” que emprende la Iglesia universal.

 “Hemos escuchado que la palabra Sínodo significa “caminar juntos”, y eso es lo que el Señor quiere, que nosotros caminemos con Él y Él quiere caminar con nosotros, nos quiere dar la sabiduría, la fuerza, la luz, la esperanza del Espíritu Santo para estos tiempos difíciles, caracterizados por el dolor de la pandemia en todo el mundo, pero, además, en nuestro país por distintas situaciones sociales, de violencia, de narcotráfico, que hacen sufrir tanto a nuestras familias. Pero allí, hay una voz de esperanza, un camino lleno de vida, que va a posibilitar que nosotros: Iglesia, pueblo de Dios en camino, nos renovemos con la fuerza del Espíritu Santo”, señaló el prelado como preámbulo a los puntos propuestos, desde la Palabra, para iluminar la experiencia de camino con el Señor.

El primer punto, surge del salmo 32, que “nos dice de una manera bellísima <<los ojos del Señor están puestos en los que esperan en su misericordia>>, y usted y su familia, la Iglesia y Colombia entera, espera en la misericordia del Señor; pues bien, los ojos del Señor están puestos en usted, en su familia, en nuestras parroquias, eso nos llena de esperanza, de alegría (…) No es una mirada de juicio, de temor, no es una mirada para condenarnos, sino es una mirada de Padre misericordioso, que quiere a sus hijos”.

Esa mirada, agregó, es para “librarnos de la muerte y reanimarnos en tiempos de hambre”. Aquí el arzobispo se refirió de manera directa a las injusticias que ocasionan sufrimiento y muerte en las comunidades. 

Siendo esta una terrible realidad en distintos territorios de país, mencionó la alarmante situación que se vive en la Guajira en donde “urge corregir la injusticia estructural que lleva a la muerte de niños por hambre, por desnutrición, por abandono”. 

“Los jóvenes que están en la plaza de Bolívar, en una protesta, han venido desde la Guajira, que es nuestra tierra. Allí se vive una situación de injusticia estructural muy delicada, que no podemos pasar por alto, y nos unimos a monseñor Francisco Antonio Ceballos, obispo de la diócesis de Riohacha, y nos unimos a los párrocos, a la vida consagrada, a los laicos, a las familias, para denunciar que allí se están muriendo niños de hambre y de sed”, advirtió.

Segundo punto: Jesús, el Sumo Sacerdote, se compadece de nuestro sufrimiento y nos hace misioneros de la compasión.

La carta a los Hebreos, en el capítulo 4, recuerda la invitación a acercarnos “con confianza al trono de la gracia y la misericordia, porque tenemos a Jesús, el Sumo Sacerdote, que se compadece de nuestras debilidades, es alguien que no es indiferente; el Hijo de Dios no es indiferente, es cercano a nuestro dolor, al sufrimiento de nuestra familia y de la humanidad. En Jesús, Dios Padre responde a nuestros sufrimientos. Él nos enseña la cultura de la compasión y la misericordia para que no seamos indolentes ante el sufrimiento humano”.

Tercero, Jesús nos propone el nuevo liderazgo del servicio

Se trata de un liderazgo comunitario, un liderazgo solidario, con capacidad de diálogo, de respeto de las distintas expresiones que puede haber en una comunidad. Eso nos lo pide el Señor y Él nos ofrece su testimonio de ese liderazgo de servicio (…) Esto debe empezar en la pedagogía familiar, en el ambiente de nuestras parroquias, un liderazgo al estilo de Jesús de Nazaret (…) Este liderazgo crea nuevas relaciones, no de dominio y sumisión, sino de fraternidad, de hermandad, de cercanía, de comunión. Es un liderazgo con humildad y con capacidad de servicio, ¡el Señor Jesús nos lo muestra!

A continuación, la homilía completa:

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