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Más de 200 sacerdotes y diáconos permanentes adelantaron misión cuaresmal en cárceles y hospitales

1 de abril de 2026
Una Iglesia en salida que toca las heridas de la capital colombiana.
Una Iglesia en salida que toca las heridas de la capital colombiana.

En los corredores silenciosos de hospitales; en las celdas y pasillos de los centros penitenciarios y de detención transitoria; además de otros espacios en los que el tiempo pesa y transcurre de manera distinta en medio de múltiples realidades humanas, la Iglesia católica en Bogotá, una vez más, salió al encuentro.

Este año, bajo el lema: “Cultivemos nuestra fe y la de nuestros hermanos”, durante la tercera y cuarta semana de Cuaresma, cerca de 200 sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá junto a 20 diáconos permanentes, acompañados por unos 80 voluntarios – animadores de la evangelización-, llevaron consuelo, escucha y esperanza a siete hospitales y clínicas, a URI’s, a los cuatro centros penitenciarios en la capital y a hogares de ancianos, en los que también se administró el sacramento de la penitencia y de la unción de los enfermos.

 

La Cuaresma vivida como encuentro con el que sufre

 

La iniciativa pastoral, que se realiza desde 2022, es coordinada por el equipo arquidiocesano de Formación Permanente y por la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral. Este 2026 se enmarcó en el segundo trienio del Camino Discipular Misionero: “Tiempo para Cultivar la Fe”, que sigue esta iglesia particular como itinerario pastoral, llegando, además, a comunidades parroquiales en las que se acogió de manera especial a las familias y a los más vulnerables. También a espacios no convencionales, entre ellos, centros comerciales. 

Esperanza en medio de la fragilidad

Convocados por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, el clero arquidiocesano asumió esta experiencia como una oportunidad para “seguir siendo profecía de esperanza” y renovar su vocación como dispensadores de la misericordia, nutriendo la fe a nivel personal y comunitario.

 

Comunión misionera en clave de misericordia

 

El llamado no fue solo a salir, sino a hacerlo desde dos dimensiones complementarias: La primera, la fraternidad ministerial, que llevó a los sacerdotes y diáconos a acompañar realidades humanas complejas en estos escenarios de misericordia, fortaleciendo al mismo tiempo los lazos entre ellos y apoyando a quienes sirven de manera permanente en estos lugares.

 

Vocación que se hace camino

Cada arciprestazgo eligió un escenario concreto para vivir esta misión en espíritu de comunión, articulando esfuerzos con capellanes y equipos pastorales, especialmente en contextos que requieren permisos especiales, como los centros de reclusión.

 

 

La segunda dimensión se vivió en las comunidades parroquiales: durante los viernes de Cuaresma, los fieles fueron invitados a practicar un ayuno que trasciende lo alimentario, orientado a la conversión personal y social, y a renovar actitudes samaritanas hacia los más vulnerables.

Voces desde la misión

En una estación de policía del centro de la ciudad, en desarrollo de esta misión, el diácono permanente Héctor Reyes precisó que “somos la Iglesia católica que hace presencia en estos lugares. […] En este lugar hay al menos 130 personas privadas de la libertad. La Iglesia siempre se ha preocupado por la situación de estos hermanos”.

El diácono permanente, quien sirve en la parroquia personal Santa María de la Libertad, recordó que esta misión no es ocasional, sino que parte de un compromiso sostenido: “Aquí en Bogotá […] coordinamos la labor pastoral en las cárceles y también atendemos las URI´s. La Iglesia siempre está cerca de ellos”.

El padre Wilber Pabón, vicario parroquial de la parroquia San Pedro Claver, lo resume así: Lo que hemos realizado con esta misión es darle vida, darle valor, darle sentido a tantas personas que se encuentran privadas de la libertad, que transitan complejas realidades humana. “Muchas veces vemos profunda tristeza, pero gracias a Jesucristo podemos consolar (…) Nuestra misión como Iglesia en la Arquidiócesis es darle fortaleza a tantas personas que lo necesitan, en los distintos contextos o situaciones en las que se encuentren”.

Es así como la llamada “confesatón” y demás momentos pastorales y espirituales proyectados durante la misión, en este camino de preparación para la Semana Mayor y para el tiempo de Pascua, se convirtió en uno de los signo visibles de la misericordia. Sacerdotes disponibles durante horas para escuchar, reconciliar y acompañar.

 

 

La fe que no abandona

Para quienes viven la reclusión, la visita de la Iglesia no pasó desapercibida. Un interno, acogido durante esta salida misionera, lo expresó con sencillez: “Uno aquí a veces siente que se olvidan de uno. Pero cuando vienen los padres, uno vuelve a creer que sí hay otra oportunidad”.

Esa percepción es compartida por quienes acompañan de manera constante estos espacios. Una animadora de la pastoral penitenciaria lo explicó desde su experiencia: “La importancia de acompañar estos lugares es para que no se sientan solos, para que no pierdan la esperanza, la fe y el amor que Dios les tiene. Que siempre sientan que tienen una segunda oportunidad”.

Estas mismas sensaciones se vivieron en medio de la enfermedad y de los desafíos de servir y acompañar en distintos momentos de la vida.

Cultivar la fe: Iglesia en salida

Más allá de las cifras, la Misión Cuaresmal de Misericordia deja una huella silenciosa pero profunda: la de una Iglesia que decide habitar las periferias humanas y espirituales.

En palabras del propio itinerario arquidiocesano, este tiempo busca “cultivar la fe en la centralidad de la Palabra y el encuentro con Jesús vivo”, una tarea que no se limita al templo, sino que se extiende a los lugares donde la dignidad humana clama por ser restaurada.

Así, en cada confesión, en cada conversación y en cada gesto de cercanía, la Iglesia en Bogotá reafirma su opción pastoral: Hacer vida el Evangelio, estar donde más se necesita, llevando esperanza y misericordia; acercando el amor de Dios Padre, su guía y fortaleza, así como el amor maternal de la Santísima Virgen María.


Vea a continuación registro audiovisual de momentos vividos en esta misión cuaresmal y escuche el mensaje de gratitud por esta salida misionera y misericordiosas del padre Ricardo Pulidoencargado de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral:

Misión Cuaresmal de Misericordia 2026
Audio file
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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