La solidaridad de Bogotá llegó al corazón de la Amazonía

La solidaridad de los bautizados de la Arquidiócesis de Bogotá volvió a hacerse visible. A través de la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026 (CCCB), miles de fieles, parroquias, comunidades y familias unieron sus esfuerzos para apoyar la misión evangelizadora de la Iglesia en la Amazonía colombiana.


Este año, la campaña logró recaudar $418 millones, una expresión concreta de fraternidad cristiana que permitirá fortalecer procesos pastorales, sociales y misioneros en el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, territorio eclesial que acompaña comunidades indígenas, afroamazónicas, campesinas y urbanas en medio de complejas realidades humanas y sociales.
La mano misericordiosa y servicial de la Iglesia en Bogotá volvió a tenderse. Un gesto que confirma que la fe también se traduce en cercanía, corresponsabilidad y compromiso con quienes más lo necesitan.
“De verdad y con el corazón, muchas gracias”
Monseñor Ricardo Pulido, encargado de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral, expresó su gratitud a todos los fieles que se sumaron solidariamente a la campaña:
“Mis queridos amigos de la Arquidiócesis de Bogotá, quiero en esta ocasión agradecerles de corazón ese gesto de solidaridad, de fraternidad cristiana que tuvieron (…) El recaudo permitirá respaldar tanto las obras pastorales del vicariato amazónico como procesos impulsados desde la pastoral social de la Conferencia Episcopal de Colombia. Que Jesús, el buen samaritano, siempre los bendiga y los acompañe. Muchas gracias".
La CCCB, realizada tradicionalmente durante el Tiempo de Cuaresmal, volvió a recordar el llamado de la Iglesia a “ser testigos de la misericordia de Cristo en la ayuda al hermano”, especialmente en aquellos territorios donde la evangelización enfrenta desafíos marcados por la pobreza, el aislamiento geográfico, la violencia y las profundas brechas sociales.
Iglesia misionera: en salida y acogida
El 80 por ciento del recaudo de la CCCB 2026 será destinado, principalmente, al fortalecimiento de la misión en una Iglesia con rostro amazónico que acompaña un territorio de más de 64 mil kilómetros cuadrados en los departamentos de Putumayo, Caquetá y Amazonas.


Allí, la evangelización se vive desde la cercanía, en un ejercicio pastoral profundamente marcado por el cuidado de la Casa Común, la promoción de la dignidad humana y la construcción de paz.
Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, vicario apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, agradeció el respaldo de la Iglesia en Bogotá: ¡Su solidaridad nos fortalece!”, afirmó.

Desde las mismas comunidades amazónicas también surgieron voces de agradecimiento:
“A los fieles de la Arquidiócesis de Bogotá, muchas gracias”.
“Muchas gracias, Arquidiócesis de Bogotá”.
Vea mensaje de monseñor Joaquín, a continuación:

Fe, ecología y paz
En el corazón de la Amazonía, el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano ha venido consolidando una propuesta pastoral inspirada en el camino abierto por el Sínodo para la Amazonía y el llamado permanente del papa Francisco a cuidar la vida y la Casa Común.
“El plan de pastoral global está impregnado del compromiso con el territorio, con esta Amazonía corazón biológico de la tierra”, ha señalado monseñor Pinzón.
La acción evangelizadora del vicariato integra acompañamiento espiritual, formación comunitaria, promoción humana y conciencia ecológica. Iniciativas como Agrovida impulsan prácticas agroecológicas sostenibles y comunitarias frente a la deforestación y las amenazas sobre el territorio amazónico.
Para la Iglesia local, la paz también se construye desde el cuidado de la creación y el reconocimiento de la dignidad de los pueblos.
“No se puede vivir en la Amazonía sin esta espiritualidad del reconocimiento y del cuidado de nuestra madre, la Casa Común”, ha insistido el vicario apostólico.
Y ha subrayado una convicción que orienta toda la misión pastoral:
“Cuidar la vida, promover la justicia y caminar juntos son tareas inseparables de la fe cristiana”.

Una misión que abraza los rostros de la Amazonía
La acción pastoral del vicariato llega a comunidades indígenas que buscan preservar sus saberes ancestrales y defender sus territorios; acompaña procesos afroamazónicos que fortalecen identidad, cultura y espiritualidad; camina junto a familias campesinas golpeadas por la violencia, el abandono y la falta de oportunidades; y también sostiene procesos urbanos marcados por la pobreza, las migraciones y los desafíos juveniles.
A través del Centro Amazónico de Pensamiento Intercultural (CAPI), la Iglesia ha abierto espacios de diálogo, formación y escucha de los pueblos amazónicos, promoviendo una evangelización con identidad territorial y espíritu sinodal.
“El CAPI es un don, un regalo, porque significa poder contar con un espacio de sistematización de la vida y la cultura de los pueblos, de su espiritualidad”, ha afirmado monseñor Pinzón.
La experiencia pastoral del vicariato busca mostrar que otro modo de vivir la fe es posible: una Iglesia cercana, itinerante, intercultural y comprometida con la defensa de la vida.

Signos de esperanza que transforman vidas
La Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes volvió a confirmar que la solidaridad sigue siendo uno de los rostros más luminosos de la Iglesia. Desde Bogotá hasta las riberas amazónicas, la comunión eclesial se hizo concreta en miles de gestos sencillos y generosos.
El llamado a ser solidarios y a vivir una fe hecha acción se convirtió, una vez más, en apoyo real para comunidades que evangelizan, educan, acompañan y construyen esperanza en medio de enormes desafíos.
Fotos: @vicariatopuertoleguizamosolano
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