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Cinco años llevando esperanza: la Arquidiócesis de Bogotá celebra el servicio de la Línea de la Esperanza

15 de julio de 2026
edf
 

Con una Eucaristía presidida por monseñor Ricardo Pulido, director de la Línea de la Esperanza, la Arquidiócesis de Bogotá conmemoró el quinto aniversario de este servicio de acompañamiento emocional que, desde su creación, ha brindado escucha, orientación y apoyo a miles de personas que atraviesan momentos de dificultad.

La celebración fue una oportunidad para dar gracias a Dios por este ministerio de cercanía y misericordia, que nació el 12 de julio de 2021 como una iniciativa de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral, con el propósito de acompañar a personas mayores de 18 años que enfrentan situaciones como duelo, conflictos familiares, problemas laborales, crisis emocionales, desesperanza y otras dificultades que afectan su bienestar.

Durante estos cinco años, la Línea de la Esperanza se ha consolidado como un espacio de acogida y escucha, alcanzando 8.209 atenciones realizadas hasta la fecha. Actualmente, el servicio está integrado por las psicólogas clínicas Alejandra Gutiérrez y Yuri Rojas, junto con monseñor Ricardo Pulido, quienes ofrecen un acompañamiento profesional y humano inspirado en la espiritualidad del Buen Samaritano.

Una esperanza que nace de Dios

En su homilía, monseñor Ricardo Pulido recordó que toda auténtica esperanza tiene su fundamento en Dios y que, incluso en medio del sufrimiento, el Señor permanece presente acompañando la vida de sus hijos.

"Hoy la Palabra de Dios nos vuelve a recordar que a la base de toda nuestra vida está Dios y que quien sostiene y da sentido a la vida es el Señor."

El sacerdote reconoció que, muchas veces, el peso de los problemas hace difícil descubrir la acción de Dios, pero afirmó que Él continúa manifestándose a través de la vida, del amor de las personas y de la presencia silenciosa de la Iglesia.

En ese sentido, explicó que la Línea de la Esperanza es precisamente un signo concreto de esa cercanía divina.

 

"Hoy reconocemos la presencia de Dios a través del servicio de nuestra Línea de la Esperanza. Esa línea manifiesta una de las cosas más hermosas de la presencia de Dios: que siempre es posible mejorar, siempre es posible cambiar, siempre es posible crecer y siempre hay posibilidad para rehacer la vida."

Dirigiéndose especialmente a quienes han acudido al servicio, aseguró que Dios nunca abandona a quienes atraviesan momentos difíciles.

"El Señor sigue estando con ustedes en medio de las dificultades, de las confusiones y de los dilemas. Él les dice que los ama y les concede el milagro de volver a ver la vida como una posibilidad y no como una carga."

Romper los muros de la desesperanza

Otro de los llamados centrales de la reflexión fue la invitación a dejar atrás aquello que impide recibir ayuda.

Monseñor Pulido señaló que la desesperación, el orgullo, la prepotencia y la tristeza pueden convertirse en barreras que aíslan a las personas de Dios y de quienes desean acompañarlas.

 

 

"El Señor nos invita a romper los muros de la desesperación, de la prepotencia y del orgullo que muchas veces no nos dejan pedir ayuda", afirmó, recordando que acercarse a otros y reconocer la propia fragilidad es un acto de valentía que abre camino a la esperanza.

Asimismo, destacó que la Iglesia, inspirada en la compasión de Cristo, busca estar al lado de quienes sufren para recordarles que "la vida es mucho más grande que el problema" y que siempre está llamada a la realización y a la felicidad.

Gratitud por una misión compartida

Durante la celebración, el director de la Línea de la Esperanza expresó su agradecimiento a todas las personas que hacen posible este servicio: las psicólogas, los sacerdotes que ofrecen acompañamiento espiritual, el equipo de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral y quienes colaboran diariamente para sostener esta obra.

También agradeció de manera especial al arzobispo de Bogotá, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, por su respaldo permanente para que este servicio continúe llegando a quienes más lo necesitan.

Finalmente, invitó a seguir fortaleciendo una cultura de la compasión y la misericordia.

"Jesús, el Buen Samaritano, nos sigue invitando a caminar, a amar y a descubrir la maravilla de la vida. Sigamos en esta tarea de la compasión y de la misericordia", concluyó.

Un servicio permanente para quienes necesitan ser escuchados

La Línea de la Esperanza presta atención de lunes a viernes, de 7:00 a.m. a 7:00 p.m., a través del número (601) 484 2094, ofreciendo un espacio de escucha confidencial, acompañamiento emocional y orientación para quienes atraviesan momentos difíciles.

Cinco años después de su creación, este servicio continúa siendo un signo concreto del compromiso de la Arquidiócesis de Bogotá con el cuidado integral de la persona, recordando que ninguna dificultad debe enfrentarse en soledad y que siempre existe un camino para recuperar la esperanza.

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