El legado de “Floribert Bwana Chui” para los jóvenes del mundo

El pasado 8 de julio se celebró por segunda vez desde su beatificación, el recuerdo del joven Floribert Bwana Chui, mártir de República Democrática del Congo, miembro de la Comunidad de Sant’Egidio. La comunidad de Sant’Egidio, presente en más de 70 países del mundo, también está en Bogotá y por este motivo, se llevaron a cabo varias acciones comunitarias para celebrar la alegría de tener un hermano beato y comunicar el mensaje de justicia y fe que su legado transmite.

De esta manera, los “Jóvenes por la Paz” pertenecientes a la comunidad de Sant’Egidio en la capital del país, organizaron una celebración eucarística misionera en la capilla de la Universidad Nacional para invitar a la comunidad universitaria a reflexionar en torno al testimonio de Floribert y a orar por la paz del mundo.
Una memoria que alcanza al mundo entero y también a Bogotá
La eucaristía la presidió el padre Edward Cristancho, capellán, y se ofreció por los países que actualmente sufren por la guerra y la violencia. En su homilía, el capellán resaltó: “el ejemplo de Floribert nos invita a ponernos en marcha para construir la paz en las acciones concretas de nuestra cotidianidad, más allá del discurso, la paz debe hacer parte de nuestro actuar cada día y las Escuelas de la Paz de la Comunidad de Sant’Egidio son un ejemplo de cómo hacerlo”, afirmó.

El mismo 8 de julio, al caer la tarde, los miembros de la comunidad se reunieron en la parroquia de los Santos Ángeles Custodios de la Arquidiócesis de Bogotá, para celebrar la memoria del beato con la oración común. A esta celebración acudieron miembros de la comunidad de los distintos puntos de la ciudad donde Sant’Egidio hace presencia con su trabajo misionero por los más pobres.
En su oración, unida a la oración de todas las comunidades de Sant’Egidio en el mundo, la comunidad recordó que la vida de Floribert muestra otro camino. La suya no era solo una forma de pensar sino una forma de vivir concretamente la amistad y la paz con los demás. Su testimonio es una invitación para vivir el evangelio con la radicalidad con la que lo llevó a despojarse de su propia vida para dar la vida a su comunidad. “Nadie tiene amor mayor que aquel que da la vida por sus amigos” (Jn 15:13).
¿Quién fue Floribert?
Floribert nació en la ciudad de Goma en el este de la República Democrática del Congo, el 13 de junio de 1981. En el año 2000 conoció la comunidad de Sant’Egidio y comenzó a vivir la experiencia de oración y servicio a los pobres, siendo especialmente cercano a los niños de la calle. Trabajaba como controlador en la aduana, donde se vio enfrentado a oponerse a varios intentos de soborno que le hacían para que permitiera el ingreso de alimentos en mal estado al país. Floribert se negó a los sobornos por su fe en Cristo y por su amor a los pobres. Decía: “como cristiano no puedo permitir que se sacrifique la vida de la gente. Es mejor morir antes que aceptar ese dinero”

El 7 de julio de 2007 fue secuestrado por unos desconocidos. La mañana del 9 de julio su cuerpo fue encontrado con signos de tortura. Floribert fue asesinado por odio a la fe, martirio que reconoció el Papa Francisco el 25 de noviembre de 2024. Se han cumplido diecinueve años desde el día en que la muerte intentó apagar la vida de Floribert. Pero “su lucha no fue en vano, mantuvo su libertad”, reconoció su hermano Tresor el día de su beatificación.
La chaqueta del traje que vestía el día de su asesinato, con marcas visibles de la violencia que sufrió y que le causó la muerte, se encuentra custodiada en la Basílica de Santa María en Trastevere (Roma) y su biblia hace parte de la colección de reliquias de los mártires del siglo XXI en la iglesia de San Bartolomeo (Roma).

Asimismo, como un signo concreto de amor por los más pequeños, en Sant’Egidio en los países donde se encuentra la comunidad, se trabaja por educar y formar a niños y niñas de las periferias en la paz. Como lo hacía Floribert, en las Escuelas de la Paz de todo el mundo, se enseña a los más pequeños que nadie es demasiado chico para decidir elegir el bien cada día. “Floribert eligió morir para vivir en Cristo”, como testificó su madre Gertrude.

Para conocer más sobre el beato y Sant’Egidio:
Floribert Bwana Chui, los testimonios de su familia y amigos - Vatican News
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