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Dos iglesias particulares, una misma misión: inauguran comedor para los más vulnerables en La Guajira

22 de mayo de 2026
Comedor diocesano Diócesis de Riohacha- Apoyo CCCB
Imagen:
Diócesis de Riohacha

En medio de una región marcada por el hambre, la pobreza extrema y las profundas brechas sociales, la Iglesia católica volvió a tender la mesa de la esperanza. La Diócesis de Riohacha inauguró oficialmente el nuevo comedor diocesano comunitario ‘La Vieja Mello’, una obra que nace como respuesta concreta al clamor de cientos de familias vulnerables de La Guajira y que hoy se convierte en signo visible de fraternidad, misericordia y compromiso con la dignidad humana.

 

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Comedor Riohacha 1

 

La ceremonia reunió a sacerdotes, representantes de dependencias diocesanas, benefactores, medios de comunicación y miembros de la comunidad beneficiada, quienes acompañaron con emoción este momento de gracia para la Iglesia católica que peregrina en La Guajira.

 

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Comedor Riohacha 2

Ubicado en la calle 28A No. 12B-19, contiguo al Banco de Alimentos y a la parroquia Divino Niño Jesús de Riohacha, el nuevo comedor abrirá sus puertas como un espacio destinado no solo a entregar alimentos, sino también acogida, cuidado y cercanía a quienes enfrentan situaciones de mayor fragilidad.

Construir dignidad desde la fraternidad

Detrás de cada pared levantada y de cada mesa instalada hay una historia de comunión eclesial. El comedor, en su infraestructura, fue posible gracias a los recursos entregados a través de la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes de la Arquidiócesis de Bogotá del año 2024, que destinó 305 millones de pesos para apoyar esta obra social en Riohacha.

La iniciativa surgió luego de que el señor cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, durante una visita pastoral a esta diócesis en extremo norte de Colombia, reconociera de cerca la necesidad urgente de contar con un espacio digno para atender a las comunidades vulnerables.

 

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Comedor Riohacha 3


En aquel momento, la Arquidiócesis de Bogotá impulsó una campaña solidaria que animaba a la construcción de un comedor diocesano comunitario que permitiera responder a las necesidades de niños, adultos mayores, madres gestantes, migrantes y familias afectadas por la inseguridad alimentaria.

La obra recientemente inaugurada representa el fruto concreto de aquella invitación a la solidaridad, acogida y fraternidad por la dignidad humana.

Comunión eclesial al servicio de la vida

La inauguración del nuevo comedor diocesano, una obra de servicio y esperanza, el 14 de mayo, contó con la participación de sacerdotes, representantes de dependencias diocesanas, medios de comunicación, benefactores y miembros de la comunidad beneficiada.    

La Arquidiócesis de Bogotá estuvo representada por monseñor Ricardo Pulido, encargado de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral, quien transmitió un mensaje de gratitud y cercanía a todos los fieles bogotanos que apoyaron solidariamente esta obra que lleva esperanza y es rostro concreto de misericordia.

“Queridos amigos de la Arquidiócesis de Bogotá, quiero agradecerles la ayuda constante que ustedes siempre están dispuestos a dar para las diferentes obras de Iglesia a través de la Campaña Cristiana de Comunicación de Bienes (…) La solidaridad de miles de personas permitió aportar a la construcción de este comedor diocesano comunitario en una de las regiones del país donde el hambre y la desnutrición golpean con mayor fuerza”, precisó.

Seguidamente destacó que con “este comedor, junto al Banco de Alimentos, podremos seguir siendo signo de misericordia que ama, que cuida y que ayuda a crecer en dignidad”.

“Sepan que lo que ustedes aportan a través de la Iglesia católica siempre terminará en beneficio de los más pobres. Que Jesús Buen Samaritano siga orientando su corazón en la sensibilidad y en la capacidad de dar al frágil, al pobre y al más vulnerable”.
 

Una respuesta concreta frente al hambre y la exclusión

La realidad social de La Guajira fue el motor de esta iniciativa. Durante años, la Iglesia local ha acompañado comunidades golpeadas por la desnutrición, la migración, el desempleo y la falta de acceso a servicios básicos.

 

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Comedor Riohacha 6
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Comedor Riohacha 5

 

Antes de la construcción del comedor, muchas familias esperaban bajo el sol para recibir raciones alimentarias en recipientes improvisados, sin un espacio adecuado para la atención humanitaria. Hoy, esa realidad empieza a transformarse.

El nuevo comedor, ha explicado la Diócesis de Riohacha, permitirá inicialmente atender a 170 familias migrantes vinculadas al programa ‘Pase Hermano’, quienes ahora podrán recibir sus alimentos en condiciones más dignas y organizadas.

Además, desde este lugar se prepararán raciones para otras 300 personas atendidas en puntos satélite de alimentación en distintas comunidades vulnerables del departamento.

Paralelamente, la Diócesis adelanta procesos de caracterización para ampliar la atención a entre 150 y 200 nuevos beneficiarios, especialmente niños, madres gestantes y lactantes, y adultos mayores.

Uno de los programas prioritarios será el de ‘Desayunos Saludables’, mediante el cual cincuenta niños recibirán diariamente alimentación servida en el comedor, gracias al apoyo de aliados como Ábaco, Kellogg’s Colombia, Alquería y Alpina, entre otros.
La meta pastoral y humanitaria es clara: evitar que niños y adolescentes deban asistir a sus jornadas escolares sin haber probado alimento.

Una Iglesia que se organiza para servir

El funcionamiento del comedor también ha sido posible gracias a alianzas estratégicas que han permitido avanzar en la dotación y puesta en marcha del proyecto.

La Diócesis de Riohacha informó que, mediante la articulación con la red Ábaco, se lograron gestionar recursos con Starbucks, empresa que donó parte de los equipos necesarios para iniciar operaciones.

Estas alianzas han permitido fortalecer una obra que busca consolidarse como un verdadero centro de atención alimentaria y acompañamiento integral para cientos de personas en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, los desafíos continúan.

Esta iglesia particular reconoce que aún se necesitan mayores recursos económicos y apoyo operativo para ampliar la cobertura del comedor y responder a las solicitudes de nuevas familias que esperan ser atendidas.

“Tenemos adelantado el proceso de focalización y caracterización de muchas personas que necesitan ayuda. Solo estamos esperando contar con los recursos necesarios para comenzar a brindarles alimentación”.

Una alianza solidaria que se convierte en alimento y esperanza 

Tras la ceremonia inaugural, el obispo de Riohacha, monseñor Francisco Antonio Ceballos Escobar, junto a Rebeca Badillo, directora del Banco de Alimentos de esta Diócesis, y monseñor Ricardo Pulido, realizaron un recorrido por las instalaciones del Banco de Alimentos, destacando la labor caritativa que diariamente acompaña a cientos de familias, sus oportunidades y desafíos.

Durante el encuentro, la Diócesis agradeció especialmente al Banco de Alimentos y a su directora por el compromiso sostenido con los más necesitados, así como a todos los benefactores que hicieron posible convertir este sueño en realidad.

 

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Comedor Riohacha 7

 

Más allá de la infraestructura, ‘La Vieja Mello’ representa hoy una expresión viva de una Iglesia que sale al encuentro del sufrimiento humano, haciendo vida el Evangelio. 

En una tierra donde muchas veces el hambre parece imponerse sobre la esperanza, este comedor diocesano se levanta como una mesa abierta para recordar que la caridad cristiana sigue teniendo rostro, manos y comunidad.


*Fotos: Cortesía Diócesis de Riohacha. 

Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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