Anunciar a “Jesucristo”, comunicarlo con palabras y obras

El sábado 25 de abril, en la Catedral Primada de Colombia, se llevó a cabo el encuentro arquidiocesano pascual de la familia Emaús, donde se congregaron alrededor de 600 servidores de este ministerio parroquial para vivir juntos la sagrada eucaristía y celebrar con gozo y gratitud a Cristo resucitado.
La Eucaristía fue presidida por monseñor Germán Barbosa, obispo auxiliar de Bogotá, y concelebrada por los padres Gonzalo Arias Cárdenas y Néstor Fernando Peña, quienes forman parte del comité de Emaús de la arquidiócesis de Bogotá, junto a otros presbíteros que acompañaron a los laicos de este ministerio. La fiesta de San Marcos Evangelista brindó la luz para la celebración de la eucaristía e invitó a la humildad y a la acción misionera, estando alerta ante el mal y permaneciendo firmes en la fe.
La soberbia espiritual
Monseñor Germán Barbosa, en su homilía, resaltó algunos aspectos para reflexionar: Invitó a preguntarnos si Cristo es realmente el centro de nuestra vida y advirtió sobre el peligro del ego, que puede ser latente en la vida espiritual.
“El que debe aparecer y brillar a través de nuestro testimonio es el Señor; porque debemos anunciar el evangelio sin ocupar un lugar que no nos corresponde. Se trata de cumplir nuestra tarea sin competir ni entrar en rivalidades con otros grupos; el objetivo principal es servir, anunciar y comunicar quién es el Señor. Estamos llamados a transformar nuestros ambientes, especialmente en la familia, nuestro trabajo, en nuestra comunidad parroquial y en la sociedad.
El ego nos puede jugar una mala pasada al hacernos creer que somos mejores por haber hecho un retiro o pertenecer a un ministerio. Cuando prima el interés personal, ocultamos el rostro de Cristo. Por esto, debemos actuar siempre con humildad para que el Señor brille, evitando la soberbia espiritual y comunicando a Jesucristo con palabras y obras. Evitar entonces la rivalidad, de competencia o soberbia espiritual entre nosotros”, enfatizó.
Signos que acompañan a los que creen
"Debemos tener en cuenta cuatro signos muy puntuales. El primero “erradicar del mundo todas las formas del mal” y todo lo que degrada la creación de Dios: evitar la división en la familia, la sociedad y ayudar a los demás con el amor de Dios. Una persona que se siente amada se reconcilia consigo misma. El amor es el que nos vuelve a integrar; decidamos amar más al prójimo, aunque no piense como nosotros. Mientras el amor nos devuelve la armonía, el diablo busca dividir.
El amor nos devolverá la alegría, la integridad y la unidad, dijo monseñor Barbosa. Resaltó algunos apartes del evangelio y los colocó en contexto como:
En mi nombre hablarán nuevas lenguas. Esto se refiere a nuevas formas de comunicar el amor de Dios. ustedes como miembros de Emaús, tienen nuevos lenguajes para hablar de la obra del Señor; son un lenguaje de ese amor. Pero Emaús no es el único camino; cada experiencia de conversión es valiosa porque a Dios no lo podemos encerrar en un solo código. Él está por encima de nosotros y el llamado es a una total apertura, creatividad, búsqueda de nuevas formas para que el amor de Dios sea comunicado a los demás.
Cogerán serpientes y aunque beban veneno mortal no les hará daño. Esto nos conduce a entender que en el mundo hay maldad y situaciones que quieren hacer daño, pero nada de esto va a afectar al discípulo, al creyente.Hay chismes, injusticias, calumnias, pero hay un espacio sagrado donde esta maldad no entrará a menos que uno lo permita, porque todos estamos habitados por el Espíritu Santo. Que esta maldad no nos agobie ni nos haga perder la alegría o la paz, porque nada de esto hace daño a los discípulos del Señor.
Impondrán las manos sobre los enfermos y sanarán, y esa es la misión de todos: llevar consuelo, alivio y salud a los demás; escuchando y asistiendo al que sufre. Porque en el mundo hay dolor y nosotros podemos sanar aunque estemos heridos; la mejor manera es ayudar a aliviar la penas de los demás. El mundo nos necesita y, como creemos en el Señor, podemos llevar alivio, salud y lograr que se restablezca la vida, incluso físicamente, del hermano que nos necesita. Es una gran fuerza de fe encomendada por Dios.
Antes de finalizar, monseñor Germán Barbosa expresó :“Es importante la comunión con la Iglesia. Este ministerio se debe vivir con la parroquia, con la participación del párroco y las orientaciones de la Iglesia Arquidiocesana.
“Tenemos que insertarnos en el servicio que se requiere, esa es la misión; no podemos velar únicamente por los intereses del propio grupo sino de la Iglesia. El servicio es muy importante, y debemos formarnos también, porque si un discípulo no se forma, pierde dinamismo. Que nos demos cuenta de la importancia de la misión que tenemos”.
Concluyó con la frase que identifica este ministerio y que se hace viva también en el tiempo pascual, pidiendo que las mujeres presentes exclamaran: “¡Cristo ha resucitado!” a lo que los hombres de Emaús respondieron: “¡En verdad ha resucitado!"
Homilía de monseñor Germán Barbosa, obispo auxiliar de Bogotá, en el encuentro Arquidiocesano de Emaús, sábado 25 de abril de 2026:
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