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Invitado especial

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Carmelitas Descalzas, fuente de vida para la Iglesia

14 de julio de 2026
Imagen: OAC

En el norte de Bogotá, en localidad de Usaquén, se encuentra el "Monasterio San José" de las Carmelitas Descalzas, allí 12 hermanas a través de la vida contemplativa oran por Colombia, por la Iglesia y por las necesidades particulares de cientos de fieles que les entregan sus intenciones particulares. Además, durante todo el año elaboran los tradicionales escapularios, especialmente para la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, que se celebra el 16 de julio.

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En nuestro país las hermanas Carmelitas Descalzas se encuentran en 12 monasterios a lo largo y ancho del territorio colombiano. El primer "Monasterio San José" se fundó en Bogotá en pleno siglo XVII  en el año 1606. Luego en Medellín y Envigado. En Cali, Bucaramanga, Tunja y Villa de Leyva, Cartagena, Popayán, Manizales, Pasto y Cúcuta. 

Los descalzos del Monte Carmelo 

Su raíces datan desde el siglo XII con un humilde grupo de ermitaños refugiados en las cuevas del Monte Carmelo, en Tierra Santa, que se transformó con los siglos en una de las fuerzas espirituales más influyentes de la cristiandad.

Inspirados por la figura bíblica del profeta Elías, los primeros monjes adoptaron una regla de vida estricta basada en la soledad, la pobreza y la oración continua. Sin embargo, el avance de las cruzadas y la presión militar islámica en el siglo XIII los obligó a abandonar sus amadas montañas para buscar refugio en Europa.

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Al cruzar el Mediterráneo, el choque cultural fue inevitable,  para sobrevivir en el Viejo Continente, la orden tuvo que cambiar y relajó un poco sus normas. En el siglo XVI, una mujer de salud frágil pero de carácter inquebrantable decidió que era hora de volver a las raíces del desierto. En 1562, Santa Teresa de Ávila fundó el convento de San José en España, dando origen a la reforma de los "Descalzos". El nombre no era un adorno: usar sandalias sencillas en lugar de zapatos cerrados se convirtió en el símbolo de su voto de pobreza y humildad.

Teresa no estuvo sola, pronto sumó a su causa a un joven fraile cuya profundidad poética y teológica marcaría la historia: San Juan de la Cruz. Juntos desafiaron el status quo de la Iglesia de su época, sufriendo persecuciones e incluso el encarcelamiento por parte de sus propios hermanos de orden (los llamados Carmelitas Calzados). La tensión terminó en 1593, cuando el Papa Clemente VIII les otorgó la independencia total.

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La reforma teresiana radicó en su estructura, que logró ramificarse para tocar distintos sectores de la sociedad, manteniendo intacto el núcleo de la contemplación:

La Rama Femenina (Monjas): Guardianas de la clausura estricta. Viven en comunidades pequeñas (históricamente limitadas a 21 integrantes) para asegurar una fraternidad real. Su fundamento es el silencio, el trabajo manual y la oración por el mundo. De sus filas brotaron gigantes de la historia moderna como Santa Teresita del Niño Jesús y la filósofa víctima del nazismo, Santa Edith Stein.

La Rama Masculina (Frailes): Iniciada en el pequeño convento de Duruelo en 1568. A diferencia de las monjas, los frailes combinan las largas horas de meditación comunitaria con el impacto exterior, ejerciendo como teólogos, escritores, directores espirituales y misioneros en los cinco continentes.

La Orden Secular (Laicos): La encarnación del Carmelo en el día a día. Hombres y mujeres casados, solteros o sacerdotes diocesanos que, sin abandonar sus trabajos ni sus familias, asumen el compromiso de vivir bajo el espíritu de la oración y el desprendimiento en medio de las tensiones del mundo contemporáneo. Hoy, la Orden de los Carmelitas Descalzos (OCS) sobrevive como un testimonio vivo de radicalidad, mística y resistencia al paso del tiempo.

Un oasis de oración, contemplación, trabajo y fraternidad

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Las hermanas Carmelitas Descalzas del Monasterio San José en Bogotá, a través de la superiora la hermana Alexandra de Jesús Crucificado (Jasbón León), compartieron  algunas experiencias de su cotidianidad vida contemplativa. Vida en medio del silencio y la oración. 

“Nuestra vida se centra principalmente en la oración, en la contemplación, en la  vida fraterna y en el trabajo; además de la liturgia, el estudio, los momentos de silencio que está enmarcado en imitar a la Virgen María, en la Palabra de Dios y guardarla en el corazón para luego hacerla vida. La oración es el alimento del alma y del espíritu. También oramos por tantas situaciones, necesidades de las personas que nos piden y lo hacemos en nuestra oración personal y comunitaria, oramos por las familias, lo jóvenes y sus proyectos, por la Iglesia en el mundo, por nuestro país y  por muchas más cosas, es una vida entregada totalmente al Señor, a la oración”, relata la hermana Alexandra, superiora. 

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Su día transcurre entre la  oración, la contemplación,  la sagrada eucaristía, la liturgia de las horas. También, el trabajo manual como la confección y elaboración de los escapularios durante todos los meses del año para poder ser distribuidos en las parroquias de la Arquidiócesis de Bogotá y diferentes diócesis que los solicitan, algunas comunidades y la cofradía de Nuestra Señora del Carmen de la Catedral Primada. 

La elaboración artesanal de hostias, bordados de ornamentos litúrgicos, elaboración de cirios y velas. Así mismo desarrollan los oficios de la casa, hornean colaciones o galletas a base de almendras, entre otros oficios. Además de estas labores, tienen jornadas durante el día de silencio, de contemplación, de oración personal y comunitaria. También comparten durante el día; diálogo fraterno, momentos de recreación y esparcimiento.

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Este monasterio de las Carmelitas Descalzas a pesar de estar en una de las zonas comerciales y gastronómicas más concurridas del norte de la ciudad capital, alberga en su interior una absoluta paz. Entrar aquí transmite alegría, acogida, ambiente de familia rodeado de bellos jardines, pero también un respeto al silencio que brota del amor de una vida contemplativa, rigurosa, de oración acompañada de la espiritualidad del Carmelo y de la Virgen María.

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El monasterio cuenta con una pequeña capilla abierta al público (con horarios restringidos debido a su vida comunitaria), donde los fieles asisten a la eucaristía, pueden comprar los productos que elaboran las hermanas y solicitar intenciones de oración. 

De esta manera, cuidando su auténtica libertad del espíritu, ya que es una institución religiosa donde prima el silencio y la vida contemplativa, nos permitieron el ingreso al Monasterio (Periódico el Catolicismo) y la hermana superiora Alexandra de Jesús Crucificado (Jasbón León) ,nos concedió la siguiente entrevista como invitada especial.

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Ella nació en Bucaramanga, es la quinta de 7 hermanos. Cuando tenía 5 años sus padres se trasladaron a Bogotá, dos años después murió su padre. La hermana Alexandra, realizó sus estudios de primaria en el Rosario de Santo Domingo y el bachillerato en el colegio José Allamano .Ingresó al monasterio en febrero de 1991, hizo su primera profesión religiosa el 19 de marzo de 1994 y la profesión solemne el 30 de marzo de 1997.

Entrevista a continuación: 

Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Carmelitas Descalzas,trabajo de oración desde la vida contemplativa Arquidiócesis de Bogotá 2026
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