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Parroquia San Lucas, una comunidad donde la fe se hace familia, servicio y compromiso

5 de noviembre de 2026
Parroquia San Lucas, una comunidad donde la fe se hace familia, servicio y compromiso

Ubicada en la carrera 32b # 1d - 36, barrio La Asunción - localidad Puente Aranda, la parroquia hace parte de la Vicaría Episcopal de la Inmaculada Concepción, arciprestazgo 1.7. Su historia se remonta a la década de los años sesenta, cuando familias campesinas comenzaron a establecerse en esta zona de la ciudad. Ante la necesidad de acompañamiento espiritual y sacramental, acudieron a los misioneros de la Consolata, cuya presencia fue decisiva para el nacimiento de la primera comunidad cristiana del sector y, posteriormente, de la parroquia San Lucas.

Desde entonces, esta comunidad ha sido también semilla de nuevas parroquias en el territorio, consolidándose una presencia eclesial que ha acompañado el crecimiento y las transformaciones de la zona.

 

 

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Hoy, bajo el acompañamiento pastoral del padre Juan Miguel Blandón Ruíz, párroco en San Lucas y rector del Colegio Parroquial Confraternidad de la Doctrina Cristiana, esta comunidad continúa escribiendo su historia desde una convicción que atraviesa su experiencia cotidiana: La parroquia es, ante todo, la casa de todos.

 

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“Un país que se encuentra alrededor del altar”

Uno de los rasgos más representativos de esta comunidad parroquial es su diversidad social y cultural. En sus calles conviven familias bogotanas y cundinamarquesas, junto con numerosas personas provenientes del oriente antioqueño, Tolima y la región Caribe, que han encontrado en este sector un lugar para vivir, trabajar y construir sus proyectos familiares.

La actividad comercial, las tiendas de barrio y los negocios de diferentes productos hacen parte de la dinámica económica del territorio, en el que también predomina la vida residencial. Esta pluralidad se refleja incluso en las celebraciones eucarísticas, donde las distintas procedencias y tradiciones regionales se encuentran alrededor de una misma fe.

El padre Juan Miguel lo describe con una imagen cercana: “En una misa de domingo, por ejemplo, es muy fácil ver que está el hincha del Medellín, del Nacional, del Santa Fe, de Millonarios, del Cali, del América… Eso es una riqueza. La diversidad es una riqueza”, precisa.

 

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La parroquia acompaña una población de entre 14000 y 15000 personas, con una presencia significativa de familias y niños. Es una realidad que encuentra en la Eucaristía dominical expresión de su dinamismo y fruto del acompañamiento pastoral y evangelizador cultivado por décadas. En la celebración de las 12 del mediodía funciona una escuelita dominical que reúne entre 40 y 50 niños, quienes reciben un acompañamiento diferenciado durante este espacio.

 

 

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La presencia de niños, jóvenes, matrimonios y adultos mayores configura una comunidad intergeneracional, donde la Iglesia tiene el desafío permanente de escuchar, acoger y responder a las distintas necesidades de quienes habitan el territorio, explica el sacerdote.

Parroquia que se construye con el compromiso de su gente

Si hay algo que el párroco destaca de su experiencia en San Lucas es la generosidad de sus feligreses. Más allá de las actividades y los grupos organizados, reconoce en la disposición de las personas para colaborar uno de los dones más valiosos de esta comunidad.

“Yo soy una persona como de puertas abiertas… Entonces, creo que eso ha posibilitado que la gente venga, que se sienta en su casa, que participe y se vincule a la vida parroquial y pastoral (...) Siempre les insisto en que esta es su casa. La parroquia de San Lucas no es el lugar donde habita un sacerdote que va de paso, sino es tu casa. Siéntela como tu casa, cuídala como tu casa”, insiste.

Paralelo a esta apuesta de Iglesia de puertas abiertas, como vocación misionera, la respuesta de la comunidad se hace visible en su compromiso. Cada año, la parroquia realiza dos retiros para sus servidores, que congregan entre 70 y 90 personas. Proclamadores de la Palabra, catequistas, ministros, integrantes de la Pastoral Familiar y de la Pastoral Social, entre otros, sostienen con su servicio las distintas actividades de la vida parroquial.

 

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Entre los grupos pastorales que dinamizan la evangelización se encuentran: Iniciación Cristiana, el Camino Neocatecumenal, Lazos de Amor Mariano, Renovación Carismática Católica, Talleres de Oración y Vida e iniciativas vinculadas al desarrollo humano integral, con programas como El Pan Compartido y diversas acciones de pastoral social.

La participación de la comunidad también se manifiesta en el cuidado del templo y en las propuestas de mejoramiento de sus instalaciones. El párroco recuerda cómo, ante las necesidades de mantenimiento, los feligreses se involucran espontáneamente, sin que sea necesario imponer cuotas o compromisos económicos.

«Creo que cuando uno ama un poquito, la gente responde con mucha generosidad y eso es lo que ha sucedido aquí», afirma.

Para él, esta respuesta constituye uno de los mayores frutos de su experiencia pastoral: sentirse acompañado por una comunidad que acoge, respalda y hace suyo el caminar de la parroquia.

 

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Evangelizar, formar y acompañar: una comunidad con distintos caminos de fe

La variedad de expresiones pastorales permite que San Lucas ofrezca diferentes espacios para el encuentro con Cristo y el crecimiento en la vida cristiana.

Entre los frutos más significativos está la participación de los niños. La parroquia cuenta con cerca de 50 acólitos y un grupo de aproximadamente 25 integrantes de Infancia Misionera, realidades que favorecen su acercamiento a la liturgia, la oración y el compromiso cristiano.

En cuanto a los jóvenes, el panorama presenta oportunidades de crecimiento. Aunque participan en las Eucaristías, mantienen cercanía con el sacerdote y encuentran acompañamiento espiritual, todavía no ha sido posible consolidar una pastoral juvenil estable.

«No hemos podido como concretar una pastoral juvenil, pero uno ve que vienen a la Eucaristía, que charlan conmigo, yo los confieso, los acompaño», explica el padre Juan Miguel.

Este es uno de los desafíos de la comunidad: fortalecer los procesos de participación y acompañamiento de las nuevas generaciones, de manera que su presencia pueda traducirse también en espacios permanentes de formación, discernimiento y servicio.

Como parte del acompañamiento sacramental, los domingos se celebran cinco Eucaristías, a las 8:00 a. m., 10:00 a. m., 12:00 m., 6:00 p. m. y 7:00 p. m. Entre semana hay celebraciones en la noche y, de martes a viernes, a las 7:00 a. m. En esos mismos días se ofrece el sacramento de la Reconciliación entre las 5:00 p.m. y las 6:00 p. m., un espacio que, según el párroco, ha sido especialmente valorado por la comunidad.
 



Memoria agradecida: sacerdotes que han acompañado pastoralmente esta comunidad:

Jorge Vicente Micolta Piñeros (1962 - 1982).
Alberto José Ojalvo Prieto (1982 - 1985).
José Orlando Cruz Baez (1985 - 1987).
Hernando Rojas Zubieta (1987 - 1991).
Abraham Muñoz Moreno (1991 - 1997).
Rafael Hernández Arévalo (1997 - 2006).
Christian Arango (2006 - 2006).
Ramón Antonio Piñeros Ruiz (2007 - 2013).
Luis Alfonso Pardo Herrera (2014 - 2017).
Pedro Nel Bedoya Cardona (2018 - 2022).
Juan Miguel Blandón Ruiz (2023 - Actualmente).
 


El colegio parroquial: una misma comunidad al servicio de la formación

 

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La vida de San Lucas encuentra otro espacio fundamental de expresión en el Colegio Parroquial Confraternidad de la Doctrina Cristiana, obra educativa arquidiocesana vinculada a la parroquia y cuya rectoría está también a cargo del padre Juan Miguel Blandón Ruíz.

La relación entre ambas instituciones se caracteriza por la colaboración y el sentido de pertenencia. Para el sacerdote, no se trata de dos realidades independientes, sino de una misma comunidad que comparte responsabilidades en la formación y el acompañamiento de las personas.

"La gente de la parroquia entiende que el colegio es una obra suya. Es una obra suya. No es una obra independiente. Yo les digo, yo soy su párroco, pero también soy el rector. Soy la misma persona para los dos", señala.

Esta articulación representa una oportunidad para fortalecer los vínculos entre la evangelización y la formación educativa, así como para reconocer en el colegio una obra que pertenece a la comunidad y que requiere del compromiso de todos.

El sentido de corresponsabilidad que se vive en la parroquia también se proyecta hacia esta institución. "Así que tenemos que cuidarla de la misma manera como a mí me han pedido cuidarla», expresa el padre Juan Miguel, quien resume esta relación en dos palabras: "Colaboración y mucho cariño".

 

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El acompañamiento a los niños y jóvenes, tanto desde la vida parroquial como desde el entorno educativo, constituye así un campo importante para seguir construyendo procesos de formación integral y cercanía con las nuevas generaciones.

El Colegio Parroquial Confraternidad de la Doctrina Cristiana (C.D.C.), hace parte del Sistema Educativo de la Arquidiócesis de Bogotá (SEAB). Su propuesta pedagógica se centra en la formación integral, el compromiso social, los valores humano- cristianos y la articulación con las familias como eje central en la formación.
 

 

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San Lucas: discípulos que acompañan y ayudan a crecer a otros

Su santo patrono, san Lucas, es uno de los cuatro evangelistas. Su figura y su testimonio ofrecen al párroco una clave para comprender el sentido del acompañamiento pastoral.

El sacerdote recuerda la tradición que presenta a san Lucas como médico y vinculado estrechamente a la Virgen María. Destaca también la particularidad de su Evangelio, especialmente en los relatos de la infancia de Jesús, y su manera de presentar el camino de los discípulos.

“Su evangelio tiene un tinte muy bonito y es el acompañamiento que Jesús hace a sus discípulos para que se conviertan en maestros”, explica.

Desde esta perspectiva,  San Lucas se convierte en una inspiración para el camino comunitario: acompañar a las personas en su proceso de fe, ayudarlas a crecer como discípulos y animarlas a compartir con otros lo que han recibido.

Esta identidad se hizo especialmente visible durante la fiesta patronal, celebrada el pasado 18 de octubre. La jornada se convirtió en una oportunidad para el encuentro, la integración y la alegría comunitaria. Con los permisos correspondientes, la parroquia ocupó la calle situada frente al templo, en un espacio cercano a dos instituciones educativas, y organizó una celebración con presentaciones musicales, entre ellas la participación de los reconocidos trovadores antioqueños Pichingo y Coroso. Fue un momento de fe compartida, cultura y fraternidad.

 

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La presencia del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, se constituyó en uno de los momentos más significativos de la jornada. Su acompañamiento y sus palabras de felicitación animaron a la comunidad a continuar fortaleciendo su caminar pastoral y reconocieron el compromiso de los fieles con su parroquia.

Para el padre Juan Miguel, la celebración fue, sobre todo, una oportunidad para detenerse y reconocer lo construido: “Creo que fue un momento de mucha gratitud, mucha gratitud. A veces nos falta eso, pararnos, mirar y ver que todo ha sido muy bueno”.

 

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"Tenemos mucho por hacer, mucho por crecer"

Al mirar su experiencia como párroco, que comenzó el 10 de enero de 2023, el padre Juan Miguel Blandón reconoce en la comunidad un regalo que ha marcado su servicio. Su mensaje final está dirigido precisamente a quienes lo han acogido y acompañado durante estos años.

“Yo digo que el sacerdote es el conductor que se monta un transmilenio y se tiene que bajar en una estación y el transmilenio sigue”. Con esta alusión reconoce que el sacerdote acompaña una etapa de la historia de una comunidad, pero que el camino de fe continúa en las personas, en sus familias y en quienes mantienen viva la vida de Iglesia.

Por eso, su primera palabra es de gratitud: “Gracias por acogerme de verdad en su vida, en su historia. Gracias por permitirme acompañarlos en los en los en los sacramentos, en su vida comunitaria, en su vida también personal, en medio de muchos dolores”.

Y, junto con el agradecimiento, deja una invitación a continuar caminando juntos: “De verdad lo agradezco en el alma y les pido que también me sigan acompañando a mí, me sigan acompañando. Yo sé que tenemos mucho por hacer, mucho por crecer y si Dios nos da vida, lo seguiremos haciendo”.

Conozca detalles de la vida pastoral, frutos y desfíos de esta comunidad parroquial, a continuación:

Parroquia San Lucas, una comunidad donde la fe se hace familia, servicio y compromiso
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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