Segunda sesión del Consistorio extraordinario: la fe en Cristo no es solo teoría

El cardenal Luis José Rueda Aparicio comparte un mensaje para la Iglesia en Colombia sobre la vivencia de la segunda sesión del Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV.
Dice textualmente en su mensaje: “Hoy 27 de junio estamos viviendo el segundo día del Consistorio extraordinario, convocado por el Papa León XIV. En la homilía de ayer el Santo Padre encendió tres luces en nuestro corazón y nos invitó así, al discernimiento en comunión:
LIBERTAD: El ejemplo de los santos apóstoles Pedro y Pablo nos anima a compartir en la fe la verdadera libertad. Es la relación con el Señor Jesús la que nos libera del pecado y del miedo.
EL DON DE LA PAZ EN LA UNIDAD: La paz es un deber de justicia porque somos una única familia humana, una magnifica humanitas que halla en Cristo su único jefe y redentor.
LA CONCORDIA EN LA OBEDIENCIA: A través de este ejercicio, el Espíritu Santo nos guía, enseñándonos Él mismo los problemas y las oportunidades pastorales, purificando las intenciones y corrigiendo lo que se desvía del camino común".
Finalmente pide al Pueblo de Dios, mantenernos unidos en oración.
Apartes-resumen del trabajo en la segunda sesión
Por otra parte, la Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió un resumen de la segunda sesión de trabajo del primer día, en la que también recordaron la grave situación que atraviesa Venezuela luego del terremoto. Además de otros temas de interés internacional, como las lógicas de los poderosos. Y de interés eclesial, destacando el papel central de la fe en Cristo, del Evangelio que cambia el mundo cuando no se acepta que sea solo teoría.
La sesión de esta tarde en Roma comenzó a las 16:00 horas en la Sala Pablo VI, moderada por el cardenal Siongco David, quien, al dar inicio a los trabajos, recordó la dolorosa situación de Venezuela y las numerosas víctimas del terremoto ocurrido en las últimas horas. El Papa León XIV estuvo presente al inicio de la sesión, y luego regresó a la sala para la sesión plenaria según informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Tras la oración común, el cardenal presentó la sesión, titulada “La cultura del poder y la civilización del amor”, dedicada a la reflexión sobre el capítulo V de la encíclica Magnifica humanitas, para luego ceder la palabra al cardenal Fernández, quien pronunció su ponencia introductoria. Al término, tras un momento de silencio y oración, el cardenal David volvió a tomar la palabra y dio inicio a los trabajos en los grupos, según las modalidades establecidas, que se prolongaron, con una pausa, hasta las 18:20 horas.
Además, todos los grupos han expresado la profunda y urgente responsabilidad que supone la construcción de la paz y de la civilización del amor. Muchos han subrayado que esto requiere un testimonio creíble, ante todo en la Iglesia, de un lenguaje diferente que considere a todos como personas, no como «otros», un lenguaje hecho de escucha, perdón, reconciliación, justicia reparadora y gestos, capaz de llegar al corazón de hombres y mujeres, de quienes se encuentran en conflicto, y abrirlo a la comprensión de las heridas generadas por el propio conflicto; un lenguaje que facilite la búsqueda de la unidad en la Iglesia.
Desde esta perspectiva, todos los grupos destacaron el papel central de la fe en Cristo, del Evangelio que cambia el mundo cuando no se acepta que sea solo teoría, y de la vocación originaria de la Iglesia, ya que existen situaciones que, para ser abordadas, requieren la intervención de Dios.
De muchas de las ponencias se desprendía una profunda gratitud hacia el Santo Padre por la encíclica y el compromiso unánime de apoyarlo y sumarse a su llamamiento a la paz y a su condena de la guerra.
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