El Papa urge a actuar contra el cambio climático antes de que la “catástrofe haya ocurrido”

El Papa León XIV hizo un llamado a responder de forma “urgente” ante el cambio climático y a adoptar medidas preventivas que integren la colaboración de científicos, ingenieros, economistas, médicos y especialistas en ciencias sociales, junto con las comunidades locales y los responsables de las políticas públicas.
Todo ello, subrayó, desde “un enfoque responsable y prudente de la ciencia que fortalezca la resiliencia”.
El Pontífice realizó estas reflexiones durante la sesión plenaria de este año de la Pontificia Academia de las Ciencias, dedicada a analizar el tema El futuro de la ciencia en un mundo cambiante.
En el discurso que pronunció en inglés, León XIV constató que la humanidad está siendo testigo de “olas de calor, sequías, inundaciones, tormentas, incendios forestales y otros desastres naturales con una frecuencia e intensidad crecientes”.
Sus palabras coinciden con las advertencias de la Organización Meteorológica Mundial, que en 2025 alertó sobre el creciente impacto de los fenómenos meteorológicos extremos en todo el planeta y confirmó que 2024 fue el año más cálido del que se tiene registro.
“No podemos responder a estos desafíos únicamente después de que la catástrofe ya haya ocurrido. Necesitamos pasar de la respuesta a la emergencia a la prevención; de la vulnerabilidad a la preparación; y de las medidas a corto plazo a una visión sabia y de largo alcance para la humanidad”, afirmó el Papa.
El cambio climático no es “únicamente un desafío ambiental”
Asimismo, advirtió que los fenómenos climáticos extremos afectan con especial dureza a los más pobres. De ahí que, según explicó, "la cuestión climática no sea únicamente un desafío ambiental; es, en esencia, una cuestión de justicia, de dignidad humana y de solidaridad entre los pueblos y las generaciones”.
Para afrontar los desafíos de un clima cambiante, León XIV instó a buscar soluciones capaces de trascender “todas las fronteras entre disciplinas, instituciones y naciones.
Como ya hizo en su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el Pontífice abordó también el impacto “incierto” de la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica, aunque destacó que estas herramientas pueden albergar “esperanza en un futuro más prometedor para la humanidad”.
“Podrían conducir a avances científicos e innovaciones tecnológicas que impulsen la medicina, mejoren el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, fortalezcan los sistemas alimentarios y energéticos, profundicen nuestra comprensión del universo y del mundo natural, y abran nuevas posibilidades para la creatividad y la cooperación humanas”, señaló.
Riesgos de los avances tecnológicos
No obstante, advirtió de los riesgos asociados a estas tecnologías, entre ellos “la manipulación y la discriminación”.
“Las sofisticadas capacidades cibernéticas y las armas autónomas, cuando se desarrollan o despliegan sin las debidas salvaguardias y sin una supervisión humana adecuada, pueden introducir nuevos peligros para la seguridad y la paz internacional”, alertó.
El Papa insistió en que el progreso tecnológico nunca es una cuestión meramente técnica, sino que implica profundas responsabilidades éticas y sociales.
“Rezo para que promuevan una cultura científica que sea ambiciosa pero humilde; rigurosa pero abierta al diálogo; innovadora pero responsable; cooperativa a escala global, pero también atenta a quienes corren mayores riesgos y tienen más necesidades”, concluyó.
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