“Cristo lo es todo para nosotros”: el mensaje final del Papa León XIV en su viaje por África

El Papa León XIV celebró este jueves 23 de abril la última Misa de su viaje apostólico por África, a la que asistieron cerca de treinta mil fieles.
Con una multitudinaria celebración en el estadio de Malabo, en Guinea Ecuatorial, el Santo Padre puso el broche final a un recorrido que comenzó hace once días y en el que ha visitado cuatro países del continente.
En su homilía, leída en español, el Santo Padre explicó el episodio del diácono Felipe y el eunuco etíope, para reflexionar sobre cómo debe leerse la Biblia.
Precisó que el eunuco, a pesar de su riqueza y cultura, reconoce que no puede comprender la Escritura sin ayuda. Además, subrayó que su bautismo simboliza liberación y pertenencia a la comunidad cristiana.
A la luz de las escrituras, indicó que la historia de la salvación de Cristo “es hospitalaria para con todo hombre y mujer, especialmente para los oprimidos, los marginados y los últimos”.
En este contexto, subrayó que la lectura de la Biblia es siempre un acto personal y eclesial, y no un “ejercicio solitario o meramente técnico”.
“Dios se hace ver, oír y tocar”
Además, explicó que Jesús, por medio de su pasión, muerte, y resurrección nos redime del pecado y de la muerte. “Él es el Verbo hecho carne, en quien encuentra cumplimiento toda palabra de Dios: revela su intención originaria, su sentido pleno y su fin último”.
El Pontífice también reflexionó sobre la experiencia del pueblo de Israel durante el Éxodo, quienes liberados de la esclavitud fueron tentados a desconfiar de Dios en el desierto. A diferencia del maná, explicó que quien recibe el pan de la Eucaristía vive para siempre, porque participa de la vida del Resucitado. d
“En el Hijo, el Padre mismo muestra su gloria: Dios se hace ver, oír y tocar. A través de los gestos de Jesús, el Redentor, Él da plenitud a lo que hace desde siempre, esto es, dar vida. Crea el mundo, lo salva y lo ama para siempre”, indicó.
El Santo Padre recordó a los fieles de Guinea Ecuatorial que “Cristo está vivo” y exclamó: “¡Él es el Resucitado y continúa dando su vida por nosotros! A través del éxodo definitivo que es la Pascua de Jesús, todo pueblo es liberado de la esclavitud del mal”.
A continuación, el Santo Padre dirigió una pregunta a los fieles: “¿Confío en que su amor es más fuerte que mi muerte?”. Al decidir creerle, añadió, “cada uno de nosotros elige entre una desesperación cierta y una esperanza que Dios hace posible”.
“¡Gracias, Señor! Te alabamos y te bendecimos, porque has querido hacerte para nosotros Eucaristía, pan de vida eterna, para que podamos vivir para siempre”, señaló.
“Él siempre nos ama primero”
En consecuencia, afirmó que “mientras celebramos este sacramento de salvación, podemos exclamar con alegría: ¡Cristo lo es todo para nosotros!”.
“Con la compañía del Señor, nuestros problemas no desaparecen, pero son iluminados: así como toda cruz encuentra redención en Jesús, así en el Evangelio la historia de nuestra vida encuentra sentido”, dijo a continuación.
El Santo Padre también recordó que “Él siempre nos ama primero; su palabra es para nosotros Evangelio, y no tenemos nada mejor para anunciar al mundo”.
“Esta evangelización —añadió—nos involucra a todos, a partir del Bautismo, que es sacramento de fraternidad, baño de perdón y fuente de esperanza”. Por ello, remarcó que “
a través de nuestro testimonio, el anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón; en una palabra, se hace Iglesia”.
Al término de su homilía, recordó que el amor del Señor es el que “sostiene nuestro compromiso, especialmente al servicio de la justicia y de la solidaridad”.
Por ello, exhortó a la Iglesia en Guinea Ecuatorial “a continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús”.
“Celebrando juntos la Eucaristía, den testimonio con sus vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos”, concluyó.
León XIV recuerda a sacerdote fallecido de forma repentina
Antes de iniciar su homilía, el Santo Padre expresó su pésame por el fallecimiento del vicario general de la archidiócesis, Mons. Fortunato Nsue Esono, quien falleció de forma repentina a los 39 años el pasado 18 de abril, poco antes de la visita de León XIV.
“Invito a vivir con espíritu de fe este momento de dolor, y confío que, sin dejarse llevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte”, dijo el Santo Padre.
Según indicó la Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial en un comunicado del 18 de abril, “tras el levantamiento del cadáver por las autoridades correspondientes, el Arzobispo Metropolitano, Mons. Juan Nsue Edjang, compareció en el templo parroquial ante una multitud conmovida”.
Asimismo, señaló que en los días previos el P. Fortunato le había solicitado el sacramento de la confesión: “Ha muerto después de celebrar la Pascua y ahora ha pasado por su propia Pascua”, recordó.
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