León XIV pide continuar el camino de los misioneros y la obra evangelizadora en Guinea Ecuatorial

En la mañana de este miércoles 22 de abril, el Papa León XIV se trasladó en avión a la ciudad de Mongomo, situada en el corazón de Guinea Ecuatorial, cerca de la frontera con Gabón.
Tras aterrizar, se dirigió en papamóvil hasta la Basílica de la Inmaculada Concepción, el templo más grande de África Central y la segunda basílica más grande de toda África, donde recibió una calurosa acogida de numerosos fieles.
Tras soltar unos globos de colores al cielo junto a unos niños, el Pontífice bendijo una placa con el escudo del Vaticano, la primera piedra que se utilizará en la construcción de la Iglesia de la Ciudad de la Paz, la nueva capital de Guinea Ecuatorial.
En unas palabras improvisadas en español, el Santo Padre agradeció la presencia de los fieles. “Qué hermoso encontrarnos todos unidos para alabar al Señor”, dijo por un micrófono al dirigirse a la multitud que le respondía con vítores y aplausos.
“Nosotros queremos renovar nuestra fe, queremos renovar nuestro compromiso de seguir a Jesucristo con fidelidad en su Iglesia, en la Iglesia Católica. Estar todos unidos siempre en la Iglesia Católica. Vamos a pedir la bendición del Señor”, añadió el Santo Padre.
A continuación, León XIV bendijo la piedra, que —aseguró— “representa la fuerza de la fe, la fuerza que hace de nosotros hermanos y hermanas en Jesucristo, hijos hijas del único Dios”.
Posteriormente, ingresó en la basílica neogótica dedicada a la Inmaculada Concepción, inspirada en la Basílica de San Pedro en Roma y símbolo del orgullo nacional y devoción religiosa. Ante la presencia de numerosos fieles, presidió una Misa que comenzó alrededor de las 10:30 (hora local).
Continuar el camino emprendido por los misioneros
En su homilía, leída en español, el Santo Padre recordó los 170 años de evangelización de Guinea Ecuatorial, agradeciendo en particular a los misioneros, sacerdotes diocesanos, catequistas y fieles laicos que entregaron su vida al servicio del Evangelio.
“Ellos han acogido las expectativas, las preguntas y las heridas de su pueblo, iluminándolas con la Palabra del Señor y convirtiéndose en signo del amor de Dios en medio de ustedes; con su testimonio de vida, han colaborado a la venida del Reino de Dios, sin miedo a sufrir por su fidelidad a Cristo”, subrayó.
El Papa León XIV pidió a los fieles no olvidar la historia de quienes evangelizaron su tierra y al mismo tiempo les invitó a “continuar el camino trazado por los misioneros” que los han precedido.
“Este compromiso requiere perseverancia, cuesta esfuerzo, a veces sacrificio, pero es el signo de que somos verdaderamente la Iglesia de Cristo”, destacó.
A continuación, subrayó que, aunque las situaciones personales no siempre sean favorables, “podemos confiar en la obra del Señor, que hace brotar la buena semilla de su Reino por caminos que desconocemos, aun cuando parece que todo a nuestro alrededor es estéril, e incluso en los momentos de oscuridad”.
Con esta confianza, “arraigada más en la fuerza de su amor que en nuestros méritos”, el Pontífice alentó a permanecer fieles al Evangelio, “a anunciarlo, a vivirlo en plenitud y a dar testimonio de él con alegría”.
“Se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial”
Al dirigir su mirada a Guinea Ecuatorial, el Santo Padre preguntó: “¿De qué tiene hambre este país?”. A su juicio, este país africano tiene “hambre de futuro” habitado por la esperanza, “que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad”.
Al mismo tiempo, indicó que este futuro deben construirlo con la gracia de Dios: “El futuro de Guinea pasa por las decisiones que ustedes toman; está confiado a su sentido de la responsabilidad y al compromiso compartido de custodiar la vida y la dignidad de cada persona”.
En consecuencia, exhortó a la responsabilidad de los bautizados de participar en la obra de evangelización, en convertirse en apóstoles de la caridad “y en testigos de una nueva humanidad”.
“Que el Señor los ayude a convertirse cada vez más en una sociedad en la que cada uno, según sus respectivas responsabilidades, trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos”, indicó.
El Santo Padre pidió también “que crezcan los espacios de libertad y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana”, especialmente de los más pobres, las familias en dificultad o los reclusos, “a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y de sanidad”.
“Se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial. Por eso quiero animarlos: ¡no tengan miedo de anunciar y dar testimonio del Evangelio! Sean ustedes los constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación, continuando la obra que los misioneros comenzaron hace 170 años”, alentó por último el Papa León XIV.
Fuente Disminuir
Fuente




