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¿Quién es Jesús para ti?

23 de agosto de 2026
df

Ante el rechazo de los jefes religiosos y la incomprensión del pueblo, san Mateo nos recuerda un momento clave en la vida de Jesús y de sus discípulos: una pregunta vital: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre, y vosotros ¿quién decís que soy Yo? No es literatura, no es un juego de palabras, es una cuestión vital para los discípulos y, por supuesto, también para nosotros.

Pedro, en nombre de sus compañeros, reconoce que Jesús es el Mesías, que es el Hijo de Dios.

A esta confesión de Pedro Jesús responde con una palabra de felicitación, porque el Padre le ha revelado el misterio de reconocerlo como Mesías e Hijo de Dios y le confía la misión de ser la roca firme sobre la cual edificará su Iglesia para que esta no sucumba ante las dificultades. Para ello le entrega las llaves del Reino de los cielos y le confiere el poder de atar y desatar.

Una pregunta hecha por Jesús que pone a prueba, hermanos, la madurez y la firmeza de nuestra fe. ¿Vosotros, quién decís que soy yo? ¿Quién es ese en quien nosotros creemos, confiamos y esperamos? Decimos seguir a Jesús, pero ¿qué tanto lo conocemos, ¿qué tanto sabemos acerca de Él?

Es una pregunta fundamental que hacemos a cada uno de los católicos de nuestro tiempo y a la cual esperamos responda con sinceridad de mente y de corazón: ¿Quién es Jesús para ti? ¿Lo conoces bien…? ¿Confías en Él? ¿Lo imitas?

Y que al responder tengas en cuenta que no se trata simplemente de una opinión, ni de una respuesta rutinaria en confirmación de tu ortodoxia en materia de fe, sino de una respuesta que sea confesión de tu opción radical por Jesús.

¿Quién es Jesús para ti, para nosotros? No te pregunto, hermano, si conoces y aceptas una doctrina, sino si crees en ALGUIEN, y ese Alguien es el Hijo de Dios. Alguien que pone a prueba nuestra madurez en la fe.

En Él percibimos una pasión por la justicia que sacude la conciencia de quienes son encargados de administrarla en la tierra; una ternura que deja al descubierto la ausencia de fraternidad y las crueldades de los humanos; una libertad que clama al cielo castigo a quienes se la quitan a otros hermanos o a pueblos enteros.

Jesús es Alguien que nos invita a seguir sus pasos, a imitar sus gestos de amor y de ternura, a mirar la vida con sus ojos, a compartir su final doloroso en la tierra y a esperar con fe su resurrección, preludio de la nuestra. A no presentarnos como miembros de una religión, sino como fieles discípulos suyos. Seguir a Jesús es el camino para ahondar en su misterio.

Eso es lo que somos: discípulos fieles y, como tales, imitadores, seguidores de Jesús, el Hijo de Dios; y vivimos en una nación que se llama Colombia. Y esa nación hoy nos necesita como anunciadores incansables del amor de Dios.

Hagámoslo hoy con los hermanos que lloran a sus seres queridos que han muerto, con los heridos, con los que han perdido su vivienda, sus bienes materiales, por causa del fuerte sismo reciente, de la mañana del lunes 10 de agosto.

*Padre Carlos Marín G.

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