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Formación

#397DFF

III Domingo de Adviento

13 de diciembre de 2020
Corona
La «Corona de Adviento» tiene como característica cuatro cirios, con ella queremos expresar la alegría del tiempo de preparación a la Navidad

Estando reunidos, uno de los miembros de la familia inicia la bendición entablando el siguiente diálogo con todos:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu...

R. Como era en el principio...

Luego alguno de los presentes hace la siguiente lectura

Del evangelio según san Juan (1, 6-8.19.24-26)

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

Y este es el testimonio de Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de ustedes hay uno que ustedes nos conocen». Palabra del Señor.

Reflexión

En medio de los hombres está Jesús, a quien muchas veces ignoramos, bien porque los hombres nos hacemos a una imagen acomodada de Dios, bien porque sencillamente nos puede resultar incómodo. Juan Bautista es enviado para que se conozca la actividad iluminadora del Mesías y de esta manera se manifieste la salvación. La revelación del Mesías es iniciativa divina y la salvación que ofrece es don gratuito de Dios que el hombre sólo puede acoger con humildad, los planes de Dios permanecen ocultos a las especulaciones humanas.

En seguida, mientras se enciende el tercer cirio, se dice la siguiente oración:

Señor Jesucristo, este tiempo del Adviento nos recuerda la persona y la misión de Juan el Bautista, él invitó a la conversión para poder reconocer tu llegada, no era él la luz sino testigo de la luz. Cuando encendemos este tercer cirio de nuestra Corona de Adviento te pedimos la gracia de una auténtica conversión para buscarte a ti y a tu palabra a fin de vivir como discípulos tuyos. Aviva en todos los cristianos la gracia de este tiempo del Adviento para que mostremos al mundo la alegría de haberte encontrado y acogido.

Para finalizar todos repiten:

Jesús, ven en medio de nosotros.

Nosotros queremos preparar tu venida.

Nosotros te queremos recibir.

Nosotros esperamos que nos traigas tu luz, tu paz y tu amor. AMÉN.

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