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Cuatro finales, cuatro campeones: la inédita definición de la Copa de la Fe en Medellín

15 de septiembre de 2026
Cuatro finales, cuatro campeones: la inédita definición de la Copa de la Fe en Medellín
Imagen:
Arquidiócesis de Medellín.
El encuentro deportivo sacerdotal, por primera vez, se desarrolló en cuatro categorías que pusieron en el centro valores asociados a esta experiencia.

900 sacerdotes de Colombia, Venezuela, Ecuador, México y Costa Rica hicieron parte de esta versión de la Copa de la Fe, un encuentro que combinó competencia deportiva, fraternidad y una jornada pastoral en 29 parroquias de la Arquidiócesis de Medellín.

Durante cinco días los presbíteros compartieron alrededor del deporte, acompañados por sus comunidades y por varios obispos que estuvieron presentes junto a los equipos de sus jurisdicciones.

Los campeones

La Diócesis de San Cristóbal, Venezuela, conquistó la Copa de Juego Limpio, después de disputar la final ante la Diócesis de Cúcuta.

La Arquidiócesis de Guadalajara, México, obtuvo la Copa de la Paz y la Reconciliación, tras imponerse en la final a la Diócesis de Sonsón-Rionegro.

La Diócesis de Garzón se llevó la Copa de la Fraternidad, luego de enfrentar a la Arquidiócesis de Cartagena.

La Arquidiócesis de Nueva Pamplona conquistó la Copa de la Esperanza, en la final frente a la Diócesis de Pasto.

 

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Una pausa para salir al encuentro

Uno de los momentos centrales de esta edición tuvo lugar durante el segundo día del torneo, cuando los sacerdotes dejaron por unas horas las canchas para ponerse en modo misión y encontrarse con las comunidades de la Arquidiócesis de Medellín.

En total, 29 parroquias de las cuatro vicarías episcopales de zona abrieron sus puertas para recibir a los sacerdotes participantes. Allí celebraron la Eucaristía, administraron el sacramento de la Reconciliación y compartieron con familias, grupos parroquiales y personas de las comunidades.

También realizaron visitas a enfermos y conocieron de cerca distintas realidades de la vida parroquial. La jornada permitió vivir una dimensión del ministerio sacerdotal que va más allá de la competencia: estar cerca de las personas, escuchar, compartir y caminar junto a las comunidades.

Agentes pastorales de la Arquidiócesis de Medellín acompañaron el desarrollo de esta jornada y apoyaron la organización y logística del torneo, haciendo posible el encuentro entre las delegaciones y las comunidades locales.

Equipos que unieron jurisdicciones

La composición de algunas delegaciones mostró otra particularidad del campeonato. Varias jurisdicciones se integraron para conformar equipos conjuntos. Fue el caso de Santa Fe de Antioquia, Jericó y Santa Rosa; Florencia y Yopal; Socorro y San Gil; Guapi e Istmina; Girardota, Caldas y Quibdó; y Bucaramanga, Málaga y Arauca. Estas alianzas permitieron ampliar la participación y reflejaron la capacidad de las jurisdicciones para sumar esfuerzos en torno a una misma experiencia deportiva.

La participación internacional amplió además el intercambio. Sacerdotes de Venezuela, Ecuador, México y Costa Rica compartieron competencia con representantes de distintas diócesis y arquidiócesis colombianas.

Para algunas delegaciones, el viaje a Medellín significó también la posibilidad de estrechar vínculos con sacerdotes de otras Iglesias particulares y conocer experiencias pastorales diferentes a las de sus propios territorios.

El acompañamiento de los pastores

Los equipos contaron con la presencia de varios obispos a lo largo del campeonato.

Entre los anfitriones estuvieron monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, y monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín, quienes acompañaron el desarrollo de la Copa y recibieron a las diferentes delegaciones.

También participaron, entre otros, monseñor Edgar Aristizábal Quintero, obispo de Duitama-Sogamoso; monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Montería; monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo de El Banco; monseñor José Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona; monseñor Hugo Torres Marín, arzobispo de Medellín, y monseñor Juan Manuel Toro Vallejo, obispo de Girardota.

Una edición para recordar

El balance del torneo no se reduce a los trofeos. La experiencia reunió en Medellín a sacerdotes de cinco países, integró equipos de distintas jurisdicciones y llevó parte de la programación hasta las parroquias de la ciudad.

Así, la edición 2026 sumó un capítulo particular a la historia de la Copa de la Fe: una competencia en la que el marcador final no produjo un solo ganador, sino cuatro.

Fuente:
Jurisdicciones eclesiásticas participantes / CEC
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