Peregrinos con valor: Avanza conformación de delegación arquidiocesana para la JMJ Seúl - 2027

La propuesta itinerante de la Arquidiócesis de Bogotá contempla encuentros presenciales y virtuales, acompañamiento pastoral - espiritual y un plan de peregrinación de 23 días por Turquía, Japón y Corea del Sur, con alternativas de ahorro para facilitar la participación en esta experiencia de fe, cultura y encuentro con el Papa y los jóvenes del mundo.
Más que preparar maletas para recorrer miles de kilómetros, la iglesia católica en Bogotá quiere que los jóvenes que hagan parte de esta peregrinación tengan claro el sentido de este maravillo encuentro, sus búsquedas en el camino, la disposición y preparación para vivir plenamente la jornada y su misión y compromiso al regresar.
Bajo esta perspectiva, la Pastoral Juvenil Arquidiocesana en articulación con la Diaconía para la Esperanza avanza en la conformación su delegación, animando a hacer parte de esta Jornada, proyectada "como un camino que permitirá renovar, junto al sucesor de Pedro, la fe en Jesucristo y fortalecer el compromiso misionero como testigos de la esperanza y de la vida nueva que brota de su Resurrección".
La JMJ Seúl 2027 se celebrará oficialmente del 3 al 8 de agosto de 2027. El programa internacional contempla la Misa de apertura; jornadas de catequesis; festival de la juventud; espacios para la reconciliación y el discernimiento vocacional; el encuentro de bienvenida con el Papa; el viacrucis; la vigilia y la Misa de clausura.
El Itinerario arquidiocesano, coordinado por la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis, el Instituto de Jesús Adolescente y la Diaconía para la Esperanza, se proyecta del 19 de julio al 10 de agosto 2027.
«Tengan valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33) es el lema que acompaña esta Jornada Mundial y el pasaje bíblico que orienta el itinerario propuesto por esta iglesia particular, en la que se promueve dentro del proceso de preparación la concepción pastoral “Peregrinos con valor”, jóvenes llamados a caminar hacia Seúl para encontrarse con Cristo, dejarse transformar por Él y regresar a su propia “Galilea” como discípulos misioneros.

Una experiencia que dispone el corazón y fortalece en la fe
Para el padre Edwin Vega, delegado de la Pastoral Juvenil Arquidiocesana, entender la JMJ exige mirar primero su razón de ser: no es simplemente una multitudinaria reunión internacional de jóvenes: “La Jornada Mundial de la Juventud es un momento de encuentro que desde san Juan Pablo II empezó a congregar jóvenes de todo el mundo, de todas las culturas, para celebrar la fe y para ser enviados como misioneros del Evangelio, jóvenes para jóvenes”.
Ese doble movimiento —encontrarse y ser enviados— atraviesa el itinerario espiritual propuesto. De allí que la preparación no comienza al momento de abordar el avión; la intención es recorrer previamente un camino capaz de fortalecer la fe, ayudar a los peregrinos a reconocer su historia, afrontar temores y fragilidades, construir vínculos, discernir su vocación y comprender el sentido eclesial de la experiencia.
“Va a haber unos encuentros sincrónicos, otros presenciales, dirigidos por la Diaconía de la Esperanza, para motivar en la fe, animar en la fe y prepararnos espiritualmente al encuentro con jóvenes de todo el mundo y el Santo Padre”, ha explicado el sacerdote.
La propuesta está articulada además con el Camino Discipular Misionero que transita esta iglesia local y, particularmente, con el Tiempo para Cultivar la Fe. Es así como el horizonte pastoral de esta experiencia es claro: Seúl no será la meta, sino un momento de encuentro y transformación que aporte a la misión en Bogotá, en “la propia Galilea”.
Prepararse, peregrinar y volver
El itinerario pastoral ha sido denominado P.A.S.O.S., cinco movimientos que resumen la experiencia: Preparamos, Atravesamos fronteras, Somos acogidos, Oramos con el mundo y Somos enviados.
Estos ‘pasos’ están agrupados en tres grandes tiempos: El primero, es prepararse, es decir, caminar espiritual y comunitariamente hacia Seúl; el segundo corresponde propiamente a la peregrinación y la vivencia de la JMJ, donde el encuentro, la celebración, la comunión, la escucha, el discernimiento y el envío cobran especial fuerza; el tercero llegará después del viaje: volver a la propia Galilea. Y es justamente este último momento es uno de los énfasis más significativos de la propuesta en la que se insiste en que “el camino no termina cuando el avión aterriza en Bogotá”… El regreso abre una nueva etapa: llevar la fe renovada a la vida cotidiana y traducir en compromiso lo experimentado junto a la Iglesia universal.
“El discípulo misionero peregrina, se encuentra con el Resucitado y es enviado nuevamente a su realidad concreta para cooperar con Él en la transformación de esa realidad”.
La formación comenzará el 17 de octubre de 2026 y combinará encuentros presenciales y virtuales hasta julio de 2027. Cada sesión parte de una pregunta personal, propone una Palabra que ilumina el camino y presenta figuras de santidad que inspiran y acompañan a los jóvenes en su camino de fe.
Tres países, 23 días y una peregrinación con sentido
Junto con el componente espiritual existe otro desafío: hacer viable el viaje.
La Arquidiócesis ha proyectado una experiencia de 23 días, que permitirá recorrer Turquía, Japón y Corea del Sur antes y durante la JMJ. La propuesta económica para posibilitar la participación contempla un valor aproximado de 28 millones de pesos colombianos, presentando tres alternativas de ahorro, de acuerdo con las posibilidades de los peregrinos.
¡Demos el Primer Paso!
Informes: peregrinosjmj.org / (+57) 320 2882192

La primera parada será Turquía, donde la delegación permanecerá cuatro días y contempla una visita a Éfeso y a la casa de la Virgen María. Después continuará hacia Japón, con pasos por Tokio y Kioto y un itinerario relacionado con la memoria de san Francisco Javier, el gran misionero jesuita de Asia. El destino final será Corea del Sur, donde los peregrinos se unirán a la JMJ en Seúl y al encuentro con el Papa.
Así, el desplazamiento mismo quiere convertirse en parte de la peregrinación: atravesar fronteras, descubrir otras culturas, acercarse a la historia de la evangelización en Asia y experimentar la universalidad de la Iglesia antes de llegar al encuentro mundial.
¿Quiénes pueden peregrinar desde Bogotá?
La propuesta está dirigida principalmente a jóvenes entre los 15 y los 35 años. Los mayores de esa edad podrán participar en calidad de acompañantes cuando estén vinculados a procesos de evangelización y servicio a niños y jóvenes: responsables de grupos juveniles, catequistas, sacerdotes, religiosos, misioneros y agentes pastorales, entre otros.
La organización arquidiocesana cuenta además con un equipo de alrededor de 10 personas, responsables de ámbitos como logística, ahorro, registros, relaciones internacionales y formación, con participación de integrantes de la Diaconía para la Esperanza.
Una historia que Bogotá comenzó en el año 2000
Para la Arquidiócesis de Bogotá, la participación en una Jornada Mundial de la Juventud no es una experiencia nueva. El padre Vega precisó que la historia comenzó en el año 2000, cuando, durante el ministerio episcopal del cardenal Pedro Rubiano Sáenz, una pequeña delegación vinculada a la pastoral universitaria viajó a Roma. Eran menos de 20 personas. Con los años fueron vinculándose más jóvenes, servidores y evangelizadores; en la JMJ de Madrid, recordó, la participación acompañada desde Bogotá llegó a superar los 800 jóvenes.
Ahora Seúl presenta un desafío distinto. No solo por la distancia geográfica y cultural, sino por el significado que tendrá una Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Asia. La organización internacional subraya que la elección de Seúl abre un espacio especial de diálogo y misión en un contexto cultural mayoritariamente no cristiano, bajo la llamada de Cristo a vivir con valor en medio de las incertidumbres del mundo contemporáneo.
“No cortar alas”: la invitación a parroquias y comunidades
La propuesta arquidiocesana contempla, también, la vivencia e integración a esta Jornada por parte de los jóvenes que no logren viajar. En esta línea, el padre Edwin señaló que se proyectan encuentros en Bogotá para vivir comunitariamente la JMJ, de modo que otros jóvenes puedan vincularse espiritualmente a lo que estará ocurriendo en Seúl. En este camino, parroquias, arciprestazgos, sacerdotes y comunidades tendrán un papel decisivo.
El delegado de Pastoral Juvenil hace una invitación especial a los sacerdotes:
“Qué bueno que puedan escuchar a sus jóvenes, las propuestas; y animarlos. Si por cada parroquia va un joven o por cada arciprestazgo va un joven, estamos haciendo una gran obra”, precisó
Porque el fruto de Seúl, insiste, no debería medirse por el número de fotografías, kilómetros recorridos o países visitados. Tendrá que verse después, cuando quienes regresen vuelvan a sus parroquias, grupos, universidades, familias y comunidades y sean capaces de compartir lo que encontraron.
“Ciertamente los esfuerzos serán grandes, pero luego veremos los frutos en la evangelización de nuestra propia juventud”, afirmó antes de sintetizar la convicción que sostiene toda esta apuesta pastoral: “El mejor evangelizador de un joven debe ser otro joven. Y nosotros, como pastores, somos acompañantes, directores y animadores de esta evangelización de la juventud”.
Vea entrevista con el padre Edwin Vanegas, quien amplía detalles sobre esta experiencia universal de encuentro y fe:
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