Iglesia impulsa plan para frenar violencia y exclusión en frontera colombo-ecuatoriana

La Iglesia católica refuerza su presencia en la frontera entre Colombia y Ecuador para acompañar a las comunidades del Putumayo ante los múltiples desafíos que enfrentan.
Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado para las Relaciones Iglesia–Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), detalló en entrevista con ADN Celam los principales resultados de la reunión fronteriza celebrada en Puerto Asís.
La reunión permitió revisar los principales desafíos que enfrentan las comunidades fronterizas y definir una ruta de trabajo conjunto ante el crimen transnacional, el cierre fronterizo y las necesidades humanitarias.

Una frontera que también construye comunidad
Para monseñor Henao, la frontera del Putumayo va más allá de los escenarios de violencia y criminalidad. Pese a las amenazas y al cierre fronterizo, las comunidades mantienen vínculos, iniciativas productivas y proyectos comunes que abren caminos de esperanza.
“Esta es una frontera que no se puede identificar solo como un territorio de conflictividad”, afirmó. Henao dijo que el río adquiere un significado especial como espacio de encuentro y pastoral: “el río que nos une no nos puede separar, que el río es también un territorio”.
El río aparece así como un territorio compartido que acerca a las comunidades colombianas y ecuatorianas. La Iglesia busca acompañar y fortalecer desde allí los vínculos entre las poblaciones de ambos países y las iniciativas que apuntan a construir una historia común.
Hacia acciones conjuntas
De acuerdo con Henao, para transitar de los acuerdos a la acción los participantes definieron conformar un comité impulsor que concretará las próximas iniciativas y la ruta de trabajo. La instancia estará integrada por representantes de los vicariatos de Sucumbíos y Puerto Leguízamo y de la diócesis de Mocoa-Sibundoy.
El compromiso ahora es llevar los acuerdos al territorio mediante nuevos encuentros y acciones compartidas. “Hay acuerdo de realizar algunos encuentros, de poner en marcha actividades conjuntas”, expuso el sacerdote, quien adelantó que posteriormente se convocará un encuentro más amplio de las diócesis de frontera.
Con el respaldo de la Fundación Instituto para la Construcción de la Paz (Ficonpaz), presidida por monseñor Henao, el Nodo Amazónico de la Pastoral Fronteriza reunió a representantes de las jurisdicciones eclesiales de ambos países.
Comercio, protección y medios de vida
Recuperar el intercambio comercial y la movilidad entre ambos países es una de las principales urgencias, en una frontera donde las comunidades también reclaman mayor presencia y protección del Estado.
“Las comunidades sienten que requieren una presencia y una protección mayor de parte del Estado”, sostuvo Henao. Su llamado también apunta a transformar la manera de entender la frontera, para que Colombia y Ecuador la asuman como “un espacio de construcción de fraternidad y encuentro entre nuestros pueblos y nuestras naciones”.

La educación y las oportunidades para generar ingresos fueron identificadas como claves para que las comunidades puedan consolidar sus iniciativas productivas y avanzar en sus proyectos de vida.
El encuentro tuvo lugar del 25 al 28 de agosto en Puerto Asís, Putumayo, y reunió a cerca de 20 representantes de la pastoral fronteriza de Colombia y Ecuador, vinculados a los vicariatos de Sucumbíos y Puerto Leguízamo y a la diócesis de Mocoa-Sibundoy.
Fotos: Mons. Héctor F. Henao y Hermana Leda Dos Reis
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