Con una Eucaristía, se conmemoraron los 41 años de los hechos del Palacio de Justicia

En la Catedral Primada de Bogotá se celebró este viernes 6 de noviembre una eucaristía con motivo del aniversario número 41 de los acontecimientos del Palacio de Justicia, ocurridos los días 6 y 7 de noviembre de 1985. La celebración fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia.
La jornada fue un espacio de memoria y oración por quienes perdieron la vida durante aquellos acontecimientos, entre ellos 11 magistrados y cerca de un centenar de servidores judiciales, funcionarios, visitantes y otras víctimas. También se elevó una plegaria por sus familias y por quienes aún llevan las heridas de aquel episodio de la historia nacional.
La celebración contó con la presencia del nuncio apostólico en Colombia, monseñor Angelo Accattino, y de los obispos auxiliares de Bogotá, monseñor Alejandro Díaz, monseñor Edwin Vanegas y monseñor Germán Barbosa. Asimismo, participaron los presidentes y representantes de las altas cortes, autoridades del Gobierno nacional, el alcalde mayor de Bogotá y servidores de la Rama Judicial.

Una memoria que invita a construir la paz
En su homilía, titulada “Caminemos hacia una diversidad reconciliada”, el cardenal Luis José Rueda Aparicio recordó que los acontecimientos del Palacio de Justicia constituyen un capítulo profundamente doloroso de la historia nacional y expresó su cercanía espiritual con las familias de las personas fallecidas.
El arzobispo invitó a reconocer que la violencia nunca es el camino para resolver los conflictos y que, por el contrario, es necesario avanzar con valentía y sabiduría en la construcción de la unidad y la reconciliación.
A partir de la Palabra de Dios, especialmente del mensaje de san Pablo a los Efesios y del Evangelio de san Juan, el cardenal presentó a Jesucristo como la verdadera paz y destacó el llamado a superar los muros que separan a los colombianos.
“Son muros estucados con palabras y actitudes de desconfianza y prejuicios. Son muros que nos impiden trabajar con todos por la unidad del país. Muros que nos quitan capacidad de diálogo entre opuestos”, expresó.
En este sentido, invitó a preguntarse por las consecuencias de alimentar las divisiones y los sentimientos de enemistad, y recordó que el amor cristiano conduce a pasar de la lógica del odio a la entrega por los demás.
“¡Por amor a Colombia dialoguemos entre opuestos! ¡Dediquémonos con inteligencia a construir la amistad social!”, exhortó el cardenal, al señalar que todos los ciudadanos pueden aportar a la unidad del país mediante acciones concretas de respeto, solidaridad y servicio.

La diversidad reconciliada como camino para Colombia
Durante su reflexión, el cardenal también retomó el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2026, en el que propone caminar juntos hacia una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante.
Asimismo, recordó la enseñanza del papa Francisco sobre la necesidad de que la diversidad entre las personas y los pueblos entre en un proceso permanente de reconciliación. En este sentido, destacó que la unidad no significa pensar todos de la misma manera, sino aprender a respetar las diferencias, construir puentes y encontrar caminos para trabajar por el bien común.
El arzobispo insistió en que la reconciliación nacional comienza en la vida cotidiana, en las familias y en la conciencia de cada ciudadano. Por eso, invitó a fortalecer la escucha, el diálogo social, el respeto por las instituciones y la búsqueda de una justicia que contribuya a sanar las heridas de la sociedad.
“La unidad de Colombia requiere abrirle el corazón y la mente a Dios”, afirmó, al señalar que la oración y la fe pueden impulsar nuevas relaciones basadas en el respeto, la confianza y el trabajo conjunto.

Oración por las víctimas y compromiso con la reconciliación
Al concluir la celebración, la memoria de quienes perdieron la vida en el Palacio de Justicia se convirtió también en una invitación a renovar el compromiso con la verdad, la justicia, la reconciliación y la paz.
El cardenal elevó una oración a la Virgen María, pidiendo que los colombianos aprendan a mirarse a los ojos, cuidar la dignidad de todas las personas, reconocer la belleza de pedir perdón y perdonar, y trabajar para que la justicia y la paz puedan encontrarse en todos los caminos del país.
A 41 años de aquellos acontecimientos, la Iglesia en Bogotá se unió a las familias de las víctimas y a las instituciones del país para mantener viva la memoria y recordar que la construcción de una Colombia reconciliada exige el compromiso de todos.

Fuente Disminuir
Fuente





