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Banco de Alimentos de Bogotá: 25 años transformando la solidaridad en ayuda para quienes más lo necesitan

16 de octubre de 2026
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El Banco de Alimentos de Bogotá cumple 25 años convirtiendo la solidaridad en acciones concretas para atender el hambre y acompañar a las poblaciones más vulnerables. En medio de esta trayectoria, la emergencia ocasionada por el terremoto del pasado 10 de agosto se convirtió en una nueva oportunidad para movilizar la generosidad de ciudadanos, empresas, voluntarios y organizaciones que se han sumado a la atención de las comunidades afectadas.

Durante la entrevista central del noticiero Nuevo Rumbo, el padre Daniel Saldarriaga conversó con el padre Mauricio Urbina sobre la respuesta del Banco de Alimentos ante esta emergencia, los resultados alcanzados y los retos que enfrenta esta obra de la Iglesia arquidiocesana para continuar llevando ayuda a quienes más la necesitan.

1.450 toneladas de ayuda para las comunidades afectadas

La emergencia dejó pérdidas humanas y materiales, además de daños en viviendas, colegios, centros de salud, acueductos y otras infraestructuras. Frente a esta realidad, el Banco de Alimentos se convirtió en uno de los referentes para canalizar las donaciones y facilitar su llegada a los territorios afectados.

Según explicó el padre Daniel Saldarriaga, hasta el momento de la entrevista se habían enviado 1.450 toneladas de ayudas, equivalentes a 1.450.000 kilogramos, distribuidas en 110 envíos. Para hacerlo posible, se han utilizado tractomulas y camiones, de acuerdo con las condiciones de acceso de cada lugar.

El director destacó que la solidaridad continúa creciendo gracias al apoyo de los medios de comunicación y de las personas que se han vinculado a la campaña. Sin embargo, señaló que es necesario mantener las donaciones durante los próximos meses para seguir acompañando a las familias afectadas.

“No podemos parar de ser solidarios. No podemos parar de hacernos generosos con los que hoy necesitan”, expresó el sacerdote, al invitar a los colombianos a continuar sumándose a esta iniciativa.

El padre Saldarriaga también recordó la importancia de realizar las donaciones a través de los canales oficiales del Banco de Alimentos, debido a la existencia de páginas fraudulentas que imitan su imagen y buscan desviar los aportes.

Las personas interesadas en contribuir pueden consultar la página oficial: www.bancodealimentos.org.co.

Una obra que nació de una iniciativa de solidaridad

La historia del Banco de Alimentos se remonta a la Navidad del año 2000, cuando el entonces arzobispo de Bogotá, cardenal Pedro Rubiano Sáenz, invitó al padre Daniel Saldarriaga a apoyar una iniciativa de donación de alimentos.

En aquel momento, el sacerdote recibió el encargo de gestionar una donación de productos entregada por una empresa. Con el apoyo de otros sacerdotes y comunidades religiosas, logró distribuirla en pocos días. Esta experiencia dio origen al proyecto de crear un banco de alimentos que permitiera organizar y ampliar la ayuda a las personas necesitadas.

La iniciativa contó con el respaldo de la Arquidiócesis de Bogotá, empresarios y otros aliados, así como con un capital semilla proveniente de la campaña de Comunicación Cristiana de Bienes.

Con el crecimiento de la obra y los cambios en la organización eclesiástica de la ciudad, el proyecto pasó de ser el Banco Arquidiocesano de Alimentos a consolidarse como el Banco de Alimentos de Bogotá, con una misión de alcance para toda la ciudad.

A lo largo de estos 25 años, la institución ha mantenido una convicción que, según el padre Saldarriaga, ha acompañado su desarrollo: el hambre no tiene religión y la ayuda debe llegar a quienes la necesitan, con justicia y sentido evangélico.

Empresas, academia y voluntarios: una red que hace posible la ayuda

Uno de los pilares del Banco de Alimentos es el trabajo conjunto entre la Iglesia, el sector empresarial, las organizaciones sociales, la academia y los voluntarios.

Las empresas aportan productos que, aunque pueden presentar dificultades de empaque o estar próximos a su fecha de vencimiento, siguen siendo aptos para el consumo. De esta manera, alimentos que no llegarían a los canales comerciales pueden aprovecharse responsablemente y llegar a poblaciones vulnerables.

La participación de los voluntarios también es fundamental. El padre Saldarriaga señaló que durante el año anterior la institución contó con 13.600 voluntarios, que aportaron cerca de 140.000 horas de trabajo voluntario. Durante la emergencia provocada por el terremoto, más de 8.500 personas se habían vinculado a estas labores al momento de la entrevista.

A este esfuerzo se suma el Proyecto de Recuperación de Excedentes Agrícolas (PREA), que permite rescatar productos del campo y evitar su desperdicio. Según las cifras compartidas por el director, durante el año anterior se recuperaron 4,3 millones de kilogramos de alimentos mediante este programa, con presencia en 32 municipios y 116 veredas.

Además de distribuir alimentos, el Banco busca promover mejores hábitos de alimentación, combinando productos no perecederos con frutas y verduras, para contribuir a una nutrición más completa de las familias atendidas.

El desafío de seguir creciendo para atender a más personas

El crecimiento de las operaciones también ha traído nuevos retos de infraestructura y capacidad logística. Durante la entrevista, el padre Saldarriaga explicó que las instalaciones actuales comienzan a resultar insuficientes ante el volumen de productos recibidos y distribuidos.

En algunos días de la emergencia, el Banco llegó a despachar más de 200 toneladas de alimentos, mientras continuaban ingresando nuevas donaciones. Esta dinámica exige mayor capacidad de almacenamiento, circulación de vehículos y espacios para recibir a los voluntarios.

Por esta razón, uno de los proyectos a futuro es conseguir un lote de aproximadamente 30.000 metros cuadrados dentro de Bogotá, que permita ampliar las operaciones y responder mejor a las necesidades de las organizaciones vinculadas.

Actualmente, el Banco de Alimentos trabaja con 1.226 organizaciones, según las cifras mencionadas durante la entrevista, y busca que la solidaridad de ciudadanos, empresas e instituciones continúe convirtiéndose en apoyo concreto para las comunidades.

Una misión que nace del Evangelio

Al reflexionar sobre sus 25 años al frente de esta obra, el padre Daniel Saldarriaga destacó que su ministerio sacerdotal sigue siendo el centro de su vida y que procura mantener el acompañamiento a su comunidad parroquial, incluso en medio de las exigencias de la dirección del Banco.

De cara al futuro, el sacerdote recordó que la atención a las personas que viven en condiciones de pobreza seguirá siendo una responsabilidad permanente para la Iglesia. Por eso, invitó a continuar sumando voluntades y fortaleciendo las iniciativas que permiten compartir los bienes con quienes más lo necesitan.

“A los pobres los vamos a tener siempre con nosotros”, señaló, al recordar que el compromiso de la Iglesia debe seguir expresándose en acciones concretas de servicio.

En sus 25 años de historia, el Banco de Alimentos de Bogotá continúa haciendo de la solidaridad una tarea compartida. La emergencia por el terremoto ha vuelto a mostrar la capacidad de respuesta de esta red, pero también la importancia de mantener el compromiso para que la ayuda llegue de manera oportuna, transparente y fraterna a quienes atraviesan momentos difíciles.

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