La historia de la advocación de Nuestra Señora del Topo es tan antigua como bella, la imagen es un óleo en lienzo sobre tabla, que fue traído desde el viejo continente y probablemente fue pintado en la escuela del maestro Luis de Morales “El Divino”. Por eso, entre las imágenes veneradas en Colombia, se le considera la más antigua.
Dado que la Arquidiócesis de Santafé ya tenía como Patrona a Santa Isabel de Hungría, y la Catedral se había consagrado a La Inmaculada Concepción, el Cabildo Catedral acogió como Patrona a Nuestra Señora del Topo.
Los Canónigos organizaron de inmediato el Culto a Nuestra Señora: Misa Solemne y canto de la Salve los sábados, celebración de la fiesta anual precedida por una novena, procesiones y rogativas en época de necesidades, lo cual contribuyó al fervor y a la devoción.
Importancia de la Cofradía
La Cofradía se constituyó el 8 de noviembre de 1659. Se asociaron el Arzobispo, los Canónigos, numerosos clérigos, los Reyes de España y un inmenso número de fieles. Esta confraternidad fue aprobada por el Papa Alejandro VII y enriquecida con muchas indulgencias por medio de una Bula de fecha 1 de noviembre de 1694.
De mediados del siglo XIX hasta nuestros días, la familia de Don Leónidas Posada Gutiérrez, ha mantenido viva y operante la Cofradía. Herido de gravedad, se encomendó a Nuestra Señora del Topo. Para agradecer el milagro de su curación, se dedicó a incrementar la devoción a la Virgen hasta 1894. Desde entonces, descendientes suyos mantienen esta presencia admirable y perseverante, al lado de los Canónigos de la Catedral.
Cuantos fieles se sientan llamados a pertenecer a la Cofradía, manifiesten su disponibilidad y con inmensa alegría serán acogidos.
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