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Encuentro general de la Vicaría de Evangelización: un llamado a la comunión y al servicio

8 de octubre de 2026
Iglesia

El martes 29 de septiembre se llevó a cabo el II Encuentro General de la Vicaría de Evangelización, de la Arquidiócesis de Bogotá, organizado por Monseñor Daniel Delgado, Vicario de Evangelización y su equipo de trabajo. Este espacio que tuvo lugar en la parroquia San Maximiliano Kolbe, se desarrolló en el marco del Camino Discipular Misionero, contó con la asistencia del cardenal Luis José Rueda Aparicio, obispos auxiliares, vicarios episcopales, delegados de las diaconías del Camino Discipular Misionero y animadores de evangelización de las distintas vicarías.

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La jornada inició con un momento de oración y reflexión a partir del Evangelio según San Juan 15, 1-8, referente a la vid y los sarmientos, que nos invita a permanecer en Dios, discernir y construir comunión, es decir, mantenernos unidos en comunidad y dar frutos que reflejen el amor que Dios nos ha dado. “Siendo una comunidad diversa, caminamos como un solo cuerpo, en un mismo espíritu” afirmó monseñor Daniel Delgado y destacó la necesidad de alimentar la vid y el fruto en comunidad: “Todas las ramas están fructificando. Es un siglo en donde la Iglesia arquidiocesana es rica en deseos, pero también rica en acciones, siempre unidos al Señor en quien debemos permanecer”. 

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La reflexión culminó resaltando las palabras del santo padre León XIV en su discurso a los participantes del 47° encuentro de la amistad entre los pueblos de Rímini, en agosto pasado: “Cada uno escucha, se deja transformar por la fe de los demás y, juntos, bajo la guía de los pastores, maduran nuevas conciencias, nuevos pasos, valientes actos de obediencia al Espíritu Santo. La sinodalidad no es el nombre de un proceso, sino la naturaleza de un pueblo que, en la amistad y en el encuentro con el otro, se percata de que pertenece únicamente a Dios. Entonces, la autoridad se convierte en servicio, que honra las diversidades y facilita su armonía.”

Un llamado a la sinodalidad y al encuentro

Al cierre del primer momento, el Cardenal Rueda resaltó la presencia de sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos ese día como signo de verdadera comunión. Invitó a los asistentes a vivir la sinodalidad como un ejercicio de encuentro auténtico: “No tengan miedo a dialogar y acercarnos a otros; no sólo a los cercanos sino ir a todos. Servir en todos los lugares sin importar los riesgos. Que los riesgos no quiten la alegría del encuentro”, expresó. Asimismo, recordó que el encuentro con Cristo es el motor de toda misión: “Tomemos el riesgo de encuentro al estilo de Jesús; las parroquias son un lugar de encuentro salvador con Cristo”.

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Memoria de un camino sinodal

La jornada contó además con la intervención de monseñor Ricardo Pulido, vicario para el Desarrollo Humano Integral, quien presentó la Memoria de un camino sinodal, una exposición que recorrió los hitos pastorales de la Arquidiócesis desde 1989. El recuento de las labores, incluyó los aspectos más importantes desde el Sínodo Arquidiocesano liderado por el cardenal Mario Revollo, el Plan Global de Pastoral del cardenal Pedro Rubiano, el Plan de Evangelización del cardenal Rubén Salazar y hasta el actual Camino Discipular Misionero estructurado por el cardenal Luis José Rueda Aparicio.

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Monseñor Pulido destacó que durante tres décadas el camino sinodal de la Arquidiócesis se ha ido construyendo paulatinamente, pero destacó las siguientes diez huellas transversales que han encadenado un proceso con otro: la experiencia espiritual, el encuentro con la Palabra, la escucha, el discernimiento, la fidelidad a Jesucristo, la conversión personal y pastoral, la mirada evangelizadora, el caminar juntos, el servicio y la misericordia en acción. El Cardenal Rueda añadió a este listado una undécima huella: la presencia maternal de la Santísima Virgen María, “la Mujer vestida de blanco”, que guía permanente del pueblo de Dios.

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El II Encuentro General de la Vicaría de Evangelización dejó en evidencia que la Arquidiócesis de Bogotá continúa consolidando un camino sinodal vivo, arraigado en la escucha, la comunión y el servicio, permaneciendo en Cristo y fortaleciendo la misión evangelizadora desde la unidad y la comunión de todo el Pueblo de Dios. Con la guía de sus pastores y bajo la luz del Evangelio, la Iglesia arquidiocesana renueva su compromiso de caminar junta, discernir en comunidad y seguir anunciando con alegría a Cristo, fuente y meta de todo encuentro.

Fuente:
Comunicaciones Vicaría Padre Misericordioso Arquidiócesis de Bogotá
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
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