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San Alfonso María de Ligorio: una parroquia de fe, peregrinación y servicio en Bogotá

1 de septiembre de 2026
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En el corazón del barrio La Soledad en Bogotá, se encuentra la parroquia San Alfonso María de Ligorio, una comunidad confiada a los Misioneros Redentoristas que, durante más de seis décadas, se ha consolidado como un lugar de encuentro, oración, evangelización y atención espiritual para miles de fieles en Bogotá.

El padre Jimmy Orlando Mantilla C.Ss.R., actual párroco de la comunidad, compartió parte de la historia de esta parroquia, sus principales desafíos pastorales y la importancia que ha adquirido la devoción al Señor de los Milagros de Buga.

 

 

Una historia que nació en La Soledad

La historia de la parroquia está ligada a la transformación urbana de Bogotá. El templo conserva parte de la riqueza artística y arquitectónica que pertenecía a la antigua parroquia de Santa Inés, demolida con motivo de la construcción de la carrera Décima. Sus elementos fueron trasladados al barrio La Soledad, donde hoy hacen parte de la identidad de San Alfonso.

La parroquia fue creada oficialmente mediante el Decreto número 9 del 15 de enero de 1959, durante el episcopado de monseñor Ismael Perdomo. Desde entonces, ha acompañado el crecimiento y las transformaciones de este sector de la ciudad.

 

 

Una comunidad diversa y dinámica

Aunque su territorio no es extenso, la parroquia se encuentra en una zona residencial que también reúne universidades, empresas, entidades bancarias, instituciones públicas y numerosas comunidades religiosas.

Entre ellas se encuentran más de diez congregaciones religiosas que tienen sus casas provinciales en el sector. La propia parroquia hace parte de la casa provincial de la Provincia Andino-Caribeña de los Misioneros Redentoristas, que comprende Colombia, Venezuela y Ecuador.

La comunidad parroquial cuenta además con diferentes grupos apostólicos, ministros de la Eucaristía, lectores, catequistas y equipos encargados de los cursos prebautismales y prematrimoniales. En total, alrededor de 50 personas participan activamente en los grupos apostólicos y en las labores de evangelización.

Una parroquia abierta al encuentro y la reconciliación

Uno de los principales desafíos pastorales de San Alfonso es responder a la gran cantidad de personas que diariamente buscan un espacio de oración, acompañamiento y reconciliación.

La parroquia permanece abierta todos los días, desde las 6:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche, y ofrece de manera permanente el Sacramento de la Reconciliación.

De lunes a viernes, los fieles pueden acercarse a la confesión en diferentes horarios, y la presencia de tres vicarios parroquiales permite atender las necesidades de dirección espiritual, confesiones y demás actividades pastorales.

Este servicio tiene un significado especial para una comunidad dedicada a San Alfonso María de Ligorio, reconocido como patrono de confesores y moralistas.

 

La devoción al Señor de los Milagros de Buga

Uno de los principales rasgos de la parroquia es la creciente devoción al Señor de los Milagros de Buga.

Según explicó el padre Jimmy, esta devoción llegó a Bogotá el 14 de marzo de 1982, gracias al padre Jesús María Luna y a un grupo de laicos que impulsaron su llegada a la capital.

Lo que comenzó con una Eucaristía en horas de la tarde fue creciendo con el paso de los años hasta convertirse en una de las principales expresiones de fe de la parroquia. Actualmente, cada día 14 se celebran 10 Eucaristías, comenzando desde las 4:00 de la mañana y extendiéndose hasta la noche. Allí, asisten unas 800 personas en promedio por cada eucaristía.

A esto se suma un amplio dispositivo de atención y seguridad que incluye colaboradores, personal de salud, ambulancia y Policía Nacional.

El Sacramento de la Reconciliación también ocupa un lugar central durante estas jornadas, con varios sacerdotes dedicados a escuchar y acompañar a los peregrinos.

 

 

Una comunidad al servicio de la evangelización

El padre Jimmy Mantilla lleva aproximadamente dos años y medio como párroco de San Alfonso María de Ligorio. Sin embargo, su historia con esta comunidad comenzó años atrás, cuando fue vicario parroquial en 2016, poco después de su ordenación sacerdotal.

Hoy reconoce que el trabajo pastoral requiere del compromiso de toda la comunidad y de los sacerdotes que hacen parte de esta casa. Los diez religiosos redentoristas que allí residen se distribuyen las diferentes responsabilidades para ofrecer una atención cercana y oportuna.

Un mensaje de esperanza ante el terremoto

Al finalizar la entrevista, el padre Jimmy quiso enviar un mensaje a las familias afectadas por el terremoto y a todos quienes atraviesan momentos difíciles.

Invitó a confiar en la misericordia de Dios y recordó que Jesús siempre estuvo cerca de quienes enfrentaban situaciones de dolor y dificultad.

También hizo un llamado a la solidaridad, especialmente con las familias que perdieron sus hogares y seres queridos. Desde la oración, el tiempo, la ayuda material o una ofrenda económica, cada persona puede aportar para acompañar a quienes hoy necesitan apoyo.

“Como cristianos, como católicos, debemos ser solidarios ante estos momentos que exigen nuestra respuesta oportuna”, afirmó el padre Jimmy, invitando a todos los fieles a poner un granito de arena para ayudar a las comunidades afectadas.

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