Pasar al contenido principal
#007300

Que la IA no reduzca el turismo a una experiencia virtual: Dicasterio para la Evangelización

11 de junio de 2026
Que la IA no reduzca el turismo a una experiencia virtual: Dicasterio para la Evangelización.
Imagen:
de referencia - europapress.es

Cuando el viaje se somete a la "fuga de la realidad" que ofrece la tecnología, se pierde más que una simple experiencia: la optimización ahoga el sentido del asombro, "verdadera forma de conocimiento"; la espectacularización orientada al consumo diluye "el encuentro cultural y personal". Subordinar el turismo a la inteligencia artificial plantea, además, interrogantes relativos a la exclusión digital —corriendo el riesgo de marginar aún más a comunidades que tienen en las visitas una "fuente esencial de sustento"— y a la recogida masiva de datos sobre el comportamiento de los viajeros, que puede convertirse en un "instrumento de control incompatible con la libertad y la dignidad de la persona".

Estos son algunos de los puntos abordados por el arzobispo pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, en un mensaje publicado este jueves 11 de junio, para la 47ª Jornada Mundial del Turismo, que se celebrará el próximo 27 de septiembre.

La IA no es neutral

El sentido y el valor "de esta extraordinaria forma de encuentro entre los pueblos" no escapa, al igual que otros ámbitos, a los riesgos y potencialidades de la inteligencia artificial. Como afirma el papa León XIV en su reciente encíclica Magnifica humanitas: "no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza". Sin embargo, la IA puede convertirse en una aliada valiosa del turismo sostenible y accesible, prosigue Fisichella, a condición de "que siga siendo una herramienta al servicio de la persona y no se transforme en un sistema de control, de discriminación o exclusión".

Oportunidades para personas con discapacidad

Entre las ventajas identificadas por el arzobispo en la aplicación de la IA al sector turístico se encuentran: la accesibilidad a la información, la personalización de la experiencia, la optimización de las rutas y la reducción del impacto ambiental.

Gracias a las nuevas tecnologías, las personas con discapacidad pueden acceder a lugares y experiencias que antes les estaban vedados. Las comunidades locales de los países en desarrollo pueden poner en valor su propio patrimonio a través de las plataformas digitales, promoviéndolo como nunca antes. Además, se puede monitorizar y reducir el impacto ambiental de los flujos turísticos, contribuyendo al cuidado de la creación.

Pero la tecnología no puede "sustituir la mirada que se posa por primera vez sobre un paisaje nunca visto, el apretón de manos entre desconocidos, la emoción ante una obra de arte o un lugar sagrado". 

En esencia, "las plataformas digitales y los sistemas de inteligencia artificial deben ser diseñados y utilizados de manera que favorezcan el encuentro auténtico entre las personas y los pueblos, y no lo reduzcan a una mera experiencia virtual o a un consumo de imágenes".

Los riesgos de un turismo dictado por el algoritmo

De las ventajas a los riesgos: Fisichella denuncia "la falta de relieve humanístico cuando se considera al turista como un simple objeto, al viaje como un producto a optimizar y al encuentro cultural como un espectáculo para consumir". De este modo, escribe el arzobispo, se aplana "el más valioso de los descubrimientos".

Se excluye, además, a quienes no tienen acceso a las tecnologías, y se pone en riesgo la privacidad de los viajeros. El turismo, en conclusión, solo puede ser una "escuela de fraternidad" cuando se vive con autenticidad, como una experiencia "que ensancha el corazón y la mente, que educa en la riqueza de la diversidad y en la solidaridad".

Fuente:
Vatican News.
Aumentar
Fuente
Disminuir
Fuente

Otras noticias

#007300
#217016
#217016

Noticias relacionadas