El Papa León XIV recibió en audiencia este viernes 5 de junio a un grupo de más de mil personas pertenecientes a las Asociaciones Católicas de Estudiantes Alemanes, reunidas en Roma para una conferencia, “la Cartellversammlung, por primera vez fuera de Alemania”, como recordó el Pontífice al inicio de su discurso. Una decisión, continuó el Papa, motivada por la fe católica, la comunión y las actividades culturales que realizan.
“Queridos hermanos y hermanas, ¡sean bienvenidos! Herzlich willkommen!”, fueron las palabras de acogida de León XIV, quien reflexionó sobre tres aspectos para fortalecer aún más los vínculos de fraternidad y la dedicación común a la Iglesia, comenzando precisamente por el compromiso con la identidad católica:
“Frente al despotismo y las ideologías del pasado, la fe católica nunca fue simplemente una fachada o una etiqueta, sino un modo de vida que debe compartirse en los ambientes universitarios y laborales. Como fermento evangélico, la fraternidad de ustedes continúa creciendo en los contextos científico y político, así como en diversos círculos académicos, profesionales y sociales. Esta dimensión comunitaria de sus actividades beneficia no solo a su país, sino también a toda Europa, de la cual Alemania es el centro”.
En el Aula Pablo VI, el Santo Padre invitó a los estudiantes a estudiar y promover la “humanidad común”, especialmente ante los desafíos de la revolución tecnológica. La persona humana, “siempre relacional y limitada”, está llamada “a convertirse en una tarea para sí misma y en un don para el otro”, ofreciendo “lo mejor de sí para ayudar a construir una sociedad justa y pacífica”, añadió el Pontífice.
La misma fe que une es común y no individual
León XIV abordó luego el espíritu de comunión que anima a los estudiantes, destacado en el lema que habla de unidad, libertad y caridad. El Papa recordó la importancia de que la relación entre las asociaciones no se limite “al intercambio de conocimientos”, sino que madure en estima recíproca:
“Como todos ustedes siguen a Cristo, el único Señor y Maestro de la vida, representan los valores católicos en la sociedad no como portadores de banderas partidistas, sino como representantes del bien común de la humanidad. En Alemania, en Italia y en todo el mundo, la misma fe católica fortalece nuestra cooperación, sin ceder a las tendencias del momento y sin poner las preferencias individualistas por delante de la Tradición común de la Iglesia”.
Ser testigos de la verdad y del humanismo cristiano
Junto al testimonio de la “auténtica amistad cristiana”, el Obispo de Roma también habló sobre la búsqueda de la verdad que las asociaciones realizan mediante actividades culturales en diversos campos del estudio y del trabajo. Una vocación, afirmó, que “exige autodisciplina y conversión: una transformación de la mente, que cultivamos como tierra fértil, perfeccionando nuestras herramientas de trabajo”.
“Al dar lo mejor de nosotros mismos, nos convertimos en administradores responsables dentro de la sociedad, sin dejarnos seducir por carreras centradas en el dinero. Reconozcamos, en cambio, que la cultura es un bien de la humanidad: la verdad nos libera, mientras que la falsedad distorsiona los nombres y las cosas. Frente a todo aquello que deshumaniza a las personas -especialmente a los pequeños, los pobres o los enfermos-, les pido que sean testigos del humanismo cristiano”.
A este respecto, León XIV recordó en su discurso a dos de sus predecesores que abordaron este tema. Uno de ellos, Benedicto XVI, incluso “ilustre exmiembro de la asociación”, exhortó a desarrollar una “ecología del hombre” coherente. Por su parte, el Papa Francisco, al presentar el concepto de ecología integral, “nos muestra que el mundo está lleno de sentido y no es una entidad inerte que pueda moldearse arbitrariamente o según la sed de poder”.
“Al orientar nuestra sed de vida y justicia, de sabiduría y amor, descubrimos juntos la verdad en el conocer, en el actuar y en el creer”, afirmó al concluir:
“No es a pesar de nuestras actividades, sino precisamente a través de lo que hacemos, como desarrollamos una relación con Dios, que se convierte en un camino de santidad. Sí, la misión cultural de los cristianos es orientar la sociedad y la historia hacia esa cima de una vida centrada en Dios”.
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