El Papa León XIV entregará la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena

El Papa León XIV concederá la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena, una distinción pontificia instaurada por su antecesor, León IX, en el año 1049. La patrona de Madrid y convierte así en la cuarta advocación española que la recibe.
Las otras advocaciones distinguidas de esta manera en la que San Juan Pablo II llamó “tierra de María” han sido la Virgen de la Cabeza (2009), Nuestra Señora de Montserrat (2023) y La Virgen Macarena (2024).
La ofrenda se realizará en el acto de oración y homenaje que realizará el Papa en la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena el lunes 8 por la tarde, antes de encontrarse con la realidad diocesana de la provincia eclesiástica en el estadio Santiago Bernabéu.
El acto que se desarrollará en la catedral tendrá un carácter "sencillo e íntimo”, según detalló el Arzobispado de Madrid y contará con la presencia del Cardenal José Cobo, el cabildo catedralicio y las autoridades eclesiásticas.
“Para la ocasión, se ha retirado la peana que hay normalmente a los pies de la Virgen, en su camarín, y se colocará una columna nueva en la que habrá un centro de plata para que León XIV pueda depositar la Rosa de Oro”, según informó la archidiócesis.
La devoción a la Virgen de la Almudena en Madrid se remonta a tiempos de la invasión musulmana, a inicios del siglo VIII, y la Reconquista. Los cristianos ocultaron la imagen en la muralla, junto a dos velas, para protegerla.
Tres siglos más tarde, en 1085, Alfonso VI de León, preguntó por esta imagen, que aún no había sido encontrada. Así, prometió que, si lograba recuperar Toledo, la buscaría. Al vencer, volvió a Madrid y organizó una procesión. Al paso por la muralla, esta se desprendió desvelando la imagen.
La construcción de la catedral actual no llegó hasta más de un milenio después y nació del amor de una reina por la Madre de Dios.
Durante el complejo siglo XIX español, fue derribada la iglesia dedicada a la Virgen "de tez morena”. En 1868, la reina María de las Mercedes, congregante de la Real Esclavitud de la Almudena, impulsó la construcción de un nuevo templo que no llegaría a conocer.
Falleció a los pocos meses de casarse con Alfonso XII quien, por amor, tomó las riendas el deseo de su esposa colocando la primera piedra de lo que acabaría siendo catedral de la Archidiócesis de Madrid. Diversos avatares hicieron que el templo no fuera concluido hasta 1993, cuando San Juan Pablo II consagró la catedral, en un gesto inédito, pues hasta la fecha ningún Pontífice había consagrado una catedral fuera de Roma.
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