El derecho humanitario es ignorado en la guerra, advierte la Santa Sede a la ONU

La declaración surgió en el marco del debate público del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la «Protección de los civiles en los conflictos armados».
Durante el encuentro se advirtió que "quienes pagan el precio más alto de la guerra, a pesar de los esfuerzos por poner fin al conflicto y las protecciones que ofrece el Derecho Internacional Humanitario (DIH), son los millones de personas «obligadas a abandonar sus hogares, mientras que muchas otras siguen expuestas a la violencia, el hambre, la inseguridad y el colapso de los servicios esenciales».
«La protección de los civiles», reiteró la delegación de la Santa Sede, «no es meramente una cuestión política u operativa». Recordó las palabras del Papa sobre la obligación moral de proteger a las personas y expresó su profunda preocupación «por el creciente desprecio por el DIH y la normalización de conductas que ponen cada vez más en riesgo a los civiles».
La delegación se centró en tres aspectos en particular: el primero, los ataques contra lugares de culto y comunidades religiosas. Tales acciones perjudican no solo a los creyentes individualmente, sino también al tejido cultural, espiritual y social de comunidades enteras. Además, en tiempos de conflicto, estos lugares se convierten en refugios, brindando asistencia y promoviendo la solidaridad. Por lo tanto, garantizar la libertad religiosa, incluso en medio de un conflicto, es esencial para salvaguardar la dignidad humana y promover la reconciliación, precisó.
Segundo, la urgente y necesaria protección del personal y las instalaciones sanitarias, que siguen siendo blanco de ataques a pesar de la década transcurrida desde la aprobación de la Resolución 2286. Este texto implica un compromiso con la protección del personal, la infraestructura, el transporte y el equipo en los ámbitos médico y médico-humanitario. «A los heridos y enfermos», subrayó la delegación vaticana, «nunca se les debe negar la asistencia, y quienes prestan ayuda humanitaria nunca deben ser blanco de ataques».
Finalmente, se expresó preocupación por el uso de tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial, en la guerra. «El uso de la tecnología debe fundamentarse siempre en la responsabilidad ética, ya que ninguna máquina puede sustituir el juicio moral necesario cuando hay vidas humanas en juego». Confiar en tecnologías sin control humano implica no considerar las consecuencias de la protección de la población civil, precisó.
La paz nace de la confianza
La Santa Sede hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que intensifique «sus esfuerzos en pro de la prevención, el diálogo y la resolución pacífica de conflictos, reconociendo que la paz auténtica se construye no mediante el miedo o la destrucción, sino mediante el encuentro, la confianza y la responsabilidad». Retomando las palabras del papa León XIV sobre la paz que surge en cada uno de nosotros "en la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás y hablamos de los demás", recordó que "proteger a los civiles implica reconocer la dignidad que Dios le ha dado a toda persona humana, incluso en tiempos de conflicto".
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