Astronautas de Artemis II regresan de la Luna y resaltan la unidad, la fe y el valor de la vida

Después de recorrer aproximadamente 1,118,000 kilómetros durante su viaje de 10 días alrededor de la Luna, la tripulación de Artemis II realizó un amerizaje en el océano Pacífico, regresando sanos y salvos a la Tierra el 10 de abril.
Un día después de concluir su histórica misión, los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Jeremy Hansen y Victor Glover ofrecieron breves pero contundentes reflexiones sobre su experiencia durante un evento en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Estados Unidos.
Durante su intervención, Koch —especialista de la misión Artemis II— compartió que aprendió el verdadero significado de lo que es una tripulación.
“Una tripulación es un grupo que está en esto todo el tiempo, pase lo que pase, que rema unido cada minuto con el mismo propósito, que está dispuesto a sacrificarse en silencio por los demás, que da gracia y que también exige responsabilidad”, afirmó. “Una tripulación tiene las mismas preocupaciones y las mismas necesidades, y está inseparable, hermosa y responsablemente unida”.
En ese contexto, y al contemplar la Tierra desde el espacio, Koch explicó que lo que más le impactó no fue solo verla desde arriba, sino “toda la negrura que la rodea: la Tierra era como un bote salvavidas, suspendido tranquilamente en el universo”.
Añadió: “Sé que aún no he aprendido todo lo que este viaje tiene para enseñarme, pero hay algo nuevo que sí sé: planeta Tierra, tú eres una tripulación”.
Por su parte, Wiseman —comandante de la misión— destacó el papel fundamental de las familias de los astronautas en el éxito de la misión.
“Nadie sabe por lo que pasaron nuestras familias. No fue fácil estar a más de 320,000 kilómetros de casa. Antes del lanzamiento parece el mayor sueño del mundo, pero cuando estás allá afuera, lo único que quieres es volver con tu familia y tus amigos”, señaló.
Agregó: “Es algo especial ser humano y es algo especial estar en el planeta Tierra”.
Durante su intervención, Glover —piloto de la misión— expresó: “Cuando esto comenzó el 3 de abril, quise dar gracias a Dios públicamente, y quiero volver a hacerlo, porque incluso más grande que el desafío de describir lo que vivimos, es la gratitud de haber visto lo que vimos, de haber hecho lo que hicimos y de haber estado con quienes estuvimos; es demasiado grande para caber en un solo cuerpo”.
Glover también compartió un mensaje significativo frente a su casa en Houston, ante un grupo de vecinos que se reunieron para darle la bienvenida. El video fue difundido en redes sociales.
“Algunos de nosotros nunca nos habíamos conocido, ¿y saben de quién es la culpa? Nuestra. Así que elijamos hacer esto. Seamos más así; seamos vecinos. No sé si me escucharon decirlo, pero Dios nos mandó a amarlo con todo lo que somos y a amar al prójimo como a nosotros mismos”, dijo.
Finalmente, Hansen resaltó tres experiencias humanas que lo marcaron profundamente: la gratitud, la alegría y el amor.
El astronauta canadiense agradeció a su familia, a la NASA, a la Agencia Espacial Canadiense y a los numerosos equipos involucrados en toda la misión Artemis II. También destacó el compromiso de la tripulación de mantenerse siempre alegres —incluso en los momentos difíciles— y el amor que cada uno llevaba por la misión y por sus compañeros.
“No nos han escuchado hablar mucho sobre la ciencia y los descubrimientos, y eso es porque están ahí y son increíbles; pero lo que ha sido extraordinario para nosotros es la experiencia humana”, concluyó
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