La corrección fraterna

El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, en el Evangelio del domingo 6 de septiembre, san Mateo (Mt 18, 15-20), nos invita a reflexionar sobre nuestros propios errores, a reconocer cuando nos equivocamos, a aceptar la corrección fraterna, el llamado a la conversión y a vivir nuestra fe en comunidad.
Y, nos recuerda que todo camino de conversión comienza en el corazón y en la propia conciencia. Antes de señalar las faltas de los demás, estamos llamados a reconocer nuestros propios errores y a buscar la ayuda de quienes pueden acompañarnos en la fe. “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” nos recuerda Jesús.
“Estar a solas con nuestra propia conciencia y reconocer que hemos pecado y fallado es el examen de conciencia con el Señor. Todo comienza en el corazón de cada uno de nosotros, pero es necesario que busquemos a otro hombre o mujer que nos pueda ayudar, con su madurez y fe, a continuar el camino de la conversión. Qué importante también es tener la pertenencia a la comunidad parroquial, o a una comunidad, porque aquí nos animan, no se escandalizan con nuestros errores, sino que al contrario, nos toman de la mano, porque solos no podemos y nos ayudan a seguir", afirmó el cardenal.
La familia, la comunidad parroquial y los espacios de encuentro con otros creyentes son lugares donde podemos encontrar apoyo, orientación y esperanza para continuar nuestro camino.
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