Pasar al contenido principal
#2e81ff

Ser un Joven en la iglesia

17 de abril de 2026
familia
Imagen:
Desde la Fe
Cuando hablamos de ir a la iglesia o de participar en grupos apostólicos, ¿qué tipo de personas te imaginas?

Hace unos días hice ese ejercicio con unos amigos. Les pregunté qué tipo de personas creían que iban a la iglesia o participaban activamente en grupos parroquiales. La mayoría coincidió en algo curioso: se imaginaban a personas mayores, ya retiradas o pensionadas, como si fuera una actividad para una etapa “más”.

Saqué mi teléfono y empecé a mostrarles videos de distintos grupos juveniles que sirven en la Iglesia: jóvenes cantando en coros, organizando actividades, participando en misiones, ayudando en comunidades o simplemente compartiendo su fe. Al principio lo tomaron con un poco de burla, pero conforme les iba enseñando más videos, algo empezó a cambiar. La curiosidad empezó a ganar terreno. Uno de ellos preguntó sorprendido: “¿Entonces sí hay jóvenes que les gusta ir a la iglesia?. Mi respuesta automática fue: “¡Claro que sí!”

 

Los jóvenes dan vida a la comunidad

Los jóvenes formamos una parte fundamental de la Iglesia. Nuestra alegría, entusiasmo y creatividad ayudan a darle vida a la comunidad. No solo animan a quienes ya participan, también ayudan a que otros jóvenes descubran que existe un camino distinto al que muchas veces propone el mundo.

Pero mis amigos seguían incrédulos. Decían que debía ser muy difícil ser joven y vivir la fe. Según ellos, en la Iglesia “todo es pecado”, nadie quiere responder las dudas que uno tiene y, en el peor de los casos, tus propios amigos pueden burlarse de ti por participar en un grupo.

Entonces les conté algo muy personal: mi propia experiencia. Hubo personas que yo consideraba amigos que comenzaron a burlarse de mí o dejaron de invitarme a ciertos planes. Incluso hubo muchachas que no quisieron salir conmigo porque decían que iba demasiado a la iglesia o a mi grupo apostólico.

 

Es una lucha constante 

Es una lucha entre el mundo y tu fe. Siempre habrá alguien que intente convencerte de que Dios no existe, que te diga mil razones para que no vayas a tu grupo o a misa. Frases como:

 

“Solo se vive una vez”, “Cuando estés grande vas a la iglesia, por ahora disfruta”.Y honestamente, a veces será difícil mantenerse firme. Pero también hay algo que es difícil de explicar. Hay algo que se siente en el corazón.

Puedo tener problemas, preocupaciones o estar pasando por un momento complicado, pero cuando me acerco al Santísimo o cuando sirvo en una misa con el coro, siento una paz y una energía que nunca encontré en ninguna fiesta ni en ningún otro plan.

 

Conforme me fui acercando más a Dios, perdí algunas amistades… pero también gané otras mucho mejores. Amistades que me han ayudado a crecer no solo como persona, sino también como creyente y discípulo de Cristo.

Ser joven en la Iglesia definitivamente es un reto, pero no es imposible

Habrá tentaciones, pruebas y momentos difíciles. Pero también te puedo prometer algo: la recompensa vale completamente la pena. Hace poco tuve la oportunidad de lanzar una canción que se llama Conmigo Tú estás, en la que hablo justamente de eso. De esos momentos en los que parece que todos te dan la espalda o que las cosas no están saliendo como esperabas. Pero cuando tienes a Dios contigo, el miedo desaparece, porque sabes que Él todo lo puede.

Si estás pensando en acercarte más a la Iglesia, en asistir a un grupo o simplemente empezar a ir a misa con más frecuencia, quiero animarte a que lo hagas. Da ese salto de fe. Confía en ese Dios que está dispuesto a todo por ti, que aceptó morir en la cruz por amor, que te recibe tal como eres y que siempre te está esperando con paciencia. Porque la Iglesia también es casa para los jóvenes.

Y quizá tu lugar en ella está esperando a que te atrevas a dar el primer paso.

Fuente:
Alejandro Patrón-Catholic.net
Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones
Aumentar
Fuente
Disminuir
Fuente

Noticias relacionadas