Pasar al contenido principal
#277518

Más de cinco décadas de servicio: la Iglesia despidió a monseñor Francisco Nieto

28 de agosto de 2026
sdf

Este viernes 28 de agosto en la Catedral San Juan Bautista de la Diócesis de Engativá, la Iglesia en Colombia dio el último adiós a monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, quien falleció el pasado 25 de agosto a los 77 años. La eucaristía de exequias fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, y contó con la presencia de monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá,  más de 15 obispos, sacerdotes provenientes de distintas diócesis, religiosas, diáconos, familiares de monseñor Nieto y numerosos fieles de la comunidad.

 

La Eucaristía se convirtió en un espacio para agradecer a Dios por la vida y el ministerio de un pastor que dedicó más de cinco décadas al servicio de la Iglesia, en distintos lugares del país y en diversos ámbitos de la misión evangelizadora.

 

 

“No hay misión sin amor y no hay amor sin entrega misionera”

Durante su homilía, el cardenal Luis José Rueda Aparicio invitó a los presentes a contemplar la vida de monseñor Francisco Antonio Nieto desde la perspectiva de la fe, el amor y la esperanza en la resurrección.

A partir del salmo que proclama: “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo”, el cardenal recordó que todos los cristianos están llamados a vivir como hijos amados de Dios y destacó que el amor fue una dimensión fundamental del ministerio del obispo emérito de Engativá.

“No se puede ser cristiano sin amor. No se puede ser sacerdote sin amor paciente. No se puede ser obispo sin el amor paciente”.

El arzobispo de Bogotá destacó especialmente la fortaleza con la que monseñor Nieto afrontó los últimos años de su vida, marcados por una enfermedad que le produjo un intenso sufrimiento.

 

“Solo el amor puede darle sentido a la cruz y al dolor”, afirmó el cardenal, al recordar que la paciencia cristiana no significa resignación, sino la capacidad de confiar en Dios incluso en medio de la enfermedad, el sufrimiento y las noches oscuras de la vida.

En este sentido, aseguró que monseñor Francisco vivió una fe y una esperanza probadas en el dolor, convirtiéndose también en testimonio para quienes lo acompañaron durante sus últimos años.

Un pastor que se dejó enviar por Cristo

El cardenal Rueda también recordó los diferentes lugares donde monseñor Nieto desarrolló su ministerio: la Arquidiócesis de Bogotá, la Diócesis de San José del Guaviare y la Diócesis de Engativá.

“Monseñor Francisco se dejó enviar por Cristo, se dejó conducir por él a donde el Señor quiso llevarlo”, afirmó, destacando su servicio en las calles y barrios de Bogotá, en la formación de sacerdotes, en las comunidades del Guaviare y posteriormente en la Iglesia particular de Engativá.

Para el cardenal, la vida del obispo emérito recordó que cada bautizado es un enviado de Dios y que la misión se vive con confianza, generosidad y libertad.

“Hoy tenemos que decir con fe (...) que no hay misión sin amor y que no hay amor sin entrega misionera”, expresó.

Al referirse al Evangelio de la resurrección, el cardenal Rueda recordó las palabras de Jesús a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida”, invitando a la familia, a los sacerdotes y a toda la comunidad a renovar la esperanza cristiana en la vida eterna.

“Amó entrañablemente a Cristo y a su Iglesia”

Por su parte, monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá, recordó con gratitud el legado de quien fuera su antecesor y destacó el profundo amor que monseñor Francisco Antonio Nieto tuvo por Cristo y por la Iglesia.

“Monseñor Francisco Antonio Nieto amó entrañablemente a Cristo y a su Iglesia”, expresó, señalando que ese amor se manifestó en la manera apasionada, responsable, creativa y generosa con la que asumió los diferentes servicios que la Iglesia le confió.

 

 

Monseñor Medina evocó algunos momentos de la trayectoria pastoral de monseñor Nieto en la Arquidiócesis de Bogotá, donde fue vicario parroquial, párroco, capellán escolar, formador del Seminario Mayor San José, vicario episcopal y obispo auxiliar.

También destacó sus cualidades humanas y su capacidad para construir relaciones cercanas con los fieles y con diferentes sectores de la sociedad, buscando siempre generar vínculos que permitieran fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia.

Su legado en Engativá

Al recordar su paso por la Diócesis de San José del Guaviare y posteriormente por Engativá, monseñor Germán Medina resaltó algunas de las obras y procesos que impulsó durante su ministerio episcopal.

Como obispo de Engativá, monseñor Nieto se preocupó especialmente por la atención al clero, la creación y configuración de las tres vicarías episcopales y el fortalecimiento de la infraestructura pastoral de la diócesis.

También impulsó la construcción de la sede de la Vicaría de Nuestra Señora del Rosario y trabajó por la creación y dotación del Tribunal Eclesiástico de la jurisdicción.

Su interés por la comunicación también hizo parte de este legado, particularmente a través de su acompañamiento al canal Cristovisión, al que sirvió desde diferentes responsabilidades.

Asimismo, monseñor Medina recordó su pasión por la historia y su participación en las Academias de Historia Eclesiástica, desde donde contribuyó a conservar y estudiar la memoria de la presencia de la Iglesia en Colombia.

Una enfermedad vivida desde la fe

Los últimos años de monseñor Francisco estuvieron marcados por una enfermedad que limitó la realización de varios de los proyectos que aún tenía como obispo. Sin embargo, monseñor Germán Medina destacó la manera en que asumió esta etapa.

“Vivió una penosa y dolorosa enfermedad que le impidió avanzar en la concreción de muchos otros sueños que lo acompañaban como obispo. Sin embargo, asumió con ejemplar entrega y profunda fe la intermitencia y dureza de su enfermedad”, afirmó.

En este momento de despedida, la Diócesis de Engativá agradeció también a la familia de monseñor Francisco Antonio por el acompañamiento y cuidado que le brindó hasta el final de su vida.

 

“Pacho, descansa en paz”

Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue el recuerdo de la última voluntad de monseñor Francisco Antonio Nieto, quien había pedido que durante sus exequias se entonara el himno “Redención”, una canción profundamente vinculada a la formación de los seminarios.

Al finalizar sus palabras, monseñor Germán Medina retomó el sentido de esperanza presente en el himno y dirigió un último mensaje a su antecesor:

“Pacho, descansa en paz. Que el cielo se aproxime y que tu alma sea iluminada por el encuentro con Dios”.

Así, la Iglesia en Colombia despidió a monseñor Francisco Antonio Nieto Súa no solamente con el dolor de la separación, sino también con la esperanza cristiana en la resurrección, dando gracias por su vida, su sacerdocio, su ministerio episcopal y los más de 50 años que dedicó al servicio de Dios y de su pueblo.

Sus restos reposarán en la Catedral San Juan Bautista de Engativá, en medio de la comunidad que acompañó durante casi una década como pastor y que hoy lo encomienda a la misericordia de Dios.

Homilía: Exequias de monseñor Francisco Nieto
Aumentar
Fuente
Disminuir
Fuente

Otras noticias

#277518
#217016
#007300

Noticias relacionadas