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La Virgen de Chiquinquirá, camino de esperanza para Colombia y la formación sacerdotal

10 de julio de 2026
rt

La Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en Bogotá, fue escenario de la celebración eucarística que marcó la cuarta jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano. En la solemnidad de la patrona y reina de Colombia, obispos de todo el país, junto con rectores, formadores, seminaristas, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), se reunieron para encomendar a la Virgen el camino de la Iglesia y, de manera especial, la reflexión sobre la formación sacerdotal que orienta esta Asamblea.

La Eucaristía fue presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien invitó a contemplar a la Virgen María como modelo de escucha, fidelidad y esperanza para responder a los desafíos que enfrenta hoy la misión evangelizadora. La celebración estuvo enmarcada, además, en dos importantes aniversarios para la Iglesia colombiana: los 440 años de la renovación milagrosa de la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá y los 40 años de la visita apostólica de san Juan Pablo II al santuario mariano nacional.

 

 

María, modelo para renovar la formación sacerdotal

Durante su homilía, el cardenal Rueda invitó a los participantes de la Asamblea Plenaria a contemplar a la Virgen María como modelo para la renovación de la Iglesia y, de manera particular, para el fortalecimiento de la formación sacerdotal, tema central de esta edición de la Asamblea.

Tomando como punto de partida el Evangelio de san Lucas, el arzobispo destacó la figura de la mujer que, en medio de la multitud, proclama la bienaventuranza de María, recordando que la Madre del Señor es ejemplo de quien escucha la Palabra de Dios y la hace vida. Señaló que María continúa siendo "casa humilde donde se hace presente la grandeza del Señor" y que su presencia convierte a Colombia en una verdadera casa de Dios.

El legado de san Juan Pablo II sigue iluminando a Colombia

En el marco de la conmemoración de los 40 años de la visita apostólica de san Juan Pablo II, el cardenal evocó varios de los mensajes que el Pontífice dejó al pueblo colombiano durante su peregrinación de 1986.

Recordó especialmente el llamado del Papa a seguir buscando la paz para Colombia y la misión confiada a los obispos de ser "los primeros en proclamar las razones de la esperanza", una esperanza fundada en la resurrección de Cristo y en la fidelidad de Dios. Asimismo, destacó la invitación de san Juan Pablo II a vivir una profunda renovación espiritual y a renovar con fidelidad los compromisos del bautismo.

 

 

Una Iglesia que mira el futuro con esperanza

El cardenal Luis José Rueda animó a la Iglesia colombiana a levantar la mirada hacia el futuro con esperanza, recordando los grandes acontecimientos eclesiales que se aproximan, como los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 2031 y el segundo milenio de la Pascua redentora de Cristo en 2033.

Afirmó que estos desafíos deben impulsar un renovado dinamismo misionero, con el protagonismo de todas las vocaciones del Pueblo de Dios, capaces de responder a los retos actuales como las guerras, las confrontaciones, el cambio climático y el desarrollo de la inteligencia artificial.

"Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza"

Dirigiéndose especialmente a los obispos reunidos en Asamblea, el primado de Colombia exhortó a continuar el discernimiento sobre los signos de los tiempos desde la fe y la confianza en el Señor.

Retomando el mensaje del documento Mensaje de la Esperanza (MH #245), invitó a todos a convertirse en "tejedores de esperanza", compartiendo lo que son y lo que tienen para que Cristo siga creciendo en medio del pueblo colombiano.

"Con la misma fe de María, convirtámonos en tejedores de esperanza en nuestro mundo, compartiendo lo que somos y lo que tenemos, para que la presencia de Jesús crezca entre nosotros y su Reino tome forma".

Finalmente, encomendó a la Iglesia y a Colombia a la protección de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, pidiendo que la patrona del país renueve la alegría de la evangelización, enseñe a acoger y vivir la Palabra de Dios, y custodie la confianza de los creyentes para seguir siendo testigos de una humanidad transformada por el Evangelio.

 

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