Una oración que acompaña la misión

Desde hace más de cuarenta años, en la Arquidiócesis de Bogotá las mamás de algunos sacerdotes se reúnen para orar por sus hijos y por las vocaciones sacerdotales. Con el pasar del tiempo, sus esposos se unieron a esta experiencia silenciosa, constante y profundamente fecunda, en la que también se apoyan en sus realidades humanas y espirituales.
“Ser mamá de un sacerdote es una vocación dentro de otra vocación”
Aseguran estas madres y padres, con un corazón dispuesto a aprender, confiar y acompañar con discreción. “Es experimentar la alegría de saber que un hijo ha dedicado su vida al servicio de Dios y de la Iglesia, pero también vivir los desafíos que enfrenta cualquier familia: la distancia, las responsabilidades pastorales, las exigencias del ministerio y las realidades personales que atraviesan cada etapa de la vida”.

Un espacio para compartir la vida
Más allá de la oración, estos encuentros son una oportunidad para compartir experiencias, alegrías y preocupaciones. Cada mamá y papá encuentra un espejo y un apoyo. Se escuchan, se comprenden y se sostienen.
En un ambiente fraterno, se fortalecen lazos de amistad que nacen de una experiencia común: haber acompañado el proceso vocacional de su hijo, haber vivido con él su discernimiento y haber aprendido a entregarlo con confianza a la misión de la Iglesia, integrando esta vocación dentro de la historia concreta de cada hogar.

Actualmente, el grupo cuenta con el apoyo de un sacerdote de la Arquidiócesis, quien anima los encuentros, ofrece momentos de reflexión espiritual y celebra la fe junto a ellas. Su presencia fortalece el sentido de comunidad y ayuda a profundizar la dimensión espiritual de esta hermosa misión de orar por los pastores.
Una experiencia de puertas abiertas
Con la plena convicción de que la oración de una madre, de un padre, es un maravilloso regalo para un hijo, y de manera especial conforta la vida consagrada, el ministerio, estas mamás y papás animan a otros padres de sacerdotes y religiosos, para que se unan a este espacio de oración, encuentro y comunión.
Compartir la gracia de tener un hijo sacerdote es una experiencia que se enriquece al vivirla en comunidad. No se trata solo de reunirse, sino de caminar juntos, de hacer Iglesia desde el amor materno y paterno, de convertirse en una red de apoyo espiritual que sostiene la misión evangelizadora.
Cada nuevo integrante aporta su historia, testimonio y oración.
Los encuentros se realizan el primer lunes de cada mes, de 9:00 de la mañana a 12:30 del mediodía, en la Casa de la Diaconía para la Esperanza (Carrera 13 # 68-50 - Chapinero - Bogotá).
En una Iglesia que reconoce la importancia de la corresponsabilidad y la comunión, esta comunidad de familias sacerdotales y religiosas es un signo de cómo la vocación se vive en el seno de una familia que camina de la mano de Jesús Buen Pastor y de la Virgen María.
Mayores informes:
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