Optar por el sacerdocio es creer en la gracia, es creer en el amor

La Arquidiócesis de Bogotá celebró los Jubileos Sacerdotales 2026 en una jornada fraterna realizada la mañana del jueves 17 de septiembre en el Seminario Conciliar al norte de la ciudad. Con profunda alegría y sentido pastoral, la comunidad agradeció los 70, 60, 50 y 25 años de entrega y servicio de los presbíteros, testigos fieles del amor de Dios en su caminar.
La jornada inició con un desayuno en el que compartieron la mesa. Luego, compartieron el pan de la Palabra, acompañados por sacerdotes arquidiocesanos, miembros de comunidades religiosas como los jesuitas, el obispado castrense y la Fraternidad Sacerdotal. La Sagrada Eucaristía fue presidida por el cardenal y arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio, junto a los obispos auxiliares: monseñor Alejandro Díaz, monseñor Edwin Vanegas y monseñor Germán Barbosa. También estuvieron presentes los miembros del Consejo Episcopal, entre otros asistentes.
La primacía de la gracia en la vida sacerdotal
El cardenal y arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio, destacó en su homilía: “El sacerdocio conlleva una gracia. La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada. San Pablo reconoce que no tenía mérito para que Cristo se fijara en él, y afirma: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” 1 Cor 15, 10)”.
Y dijo el cardenal. “Ustedes hermanos, pueden decir con el Apóstol que son lo que son por el amor de Dios, y además pueden constatar que la gracia en ustedes no ha sido estéril.
Han trabajado y siguen trabajando, movidos por la por la gracia de estado, por la cual decimos que, el Señor Jesús nos da la cruz y al mismo tiempo nos da la gracia. Nos comparte la cruz de su misión, porque no hay sacerdocio sin la cruz, y a la vez nos da la gracia de estado para realizarla: ¡Solos no podemos ser sacerdotes! ¡Solos no somos capaces!, afirmó el cardenal.
El sacerdocio nos impulsa amar mucho
Y, dijo además en su homilía: “El pasaje del Evangelio que hemos escuchado, nos hace entrar a la presencia de Jesús y postrarnos a sus pies, como lo hizo aquella mujer. Lo hacemos en esta fiesta jubilar, llevando el perfume y las lágrimas del amor, porque el sacerdocio nos impulsa a amar mucho.
"Ustedes hermanos, vienen a la presencia de Jesús, con el perfume del sacramento del orden, con él han impregnado, un sinnúmero de realidades humanas. Llevan en su vasija de barro la fragancia de la fe y de la misericordia, esa fragancia que perfuma primero el propio corazón y luego el corazón de las personas que han encontrado a lo largo del camino.
También, vienen a la presencia de Jesús, con las lágrimas de sus sufrimientos sacerdotales, especialmente, en las luchas por la segunda conversión. Aquella segunda conversión que es una tarea ininterrumpida en la vida de cada sacerdote y en la vida de todos los miembros de la Iglesia.”
Primacía de la gracia
Finalmente, afirmó el cardenal: “Al celebrar los jubileos, estamos asombrados y agradecidos por la profecía de perseverancia de estos hermanos nuestros, trabajadores generosos de los campos del Señor. Contemplamos que el sacerdocio es un misterio de amor sostenido en el tiempo por la gracia”.
Homilía completa del cardenal y arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio, Jubileos Sacerdotales 2026:
Al finalizar la sagrada eucaristía, el padre Astolfo Ricardo Moreno Salamanca, en representación de sus hermanos sacerdotes jubilares dirigió algunas palabras de agradecimiento.
A continuación, testimonios:
Fuente Disminuir
Fuente





