A la luz de San José, el Seminario Mayor reafirma su misión formativa

En el marco de la celebración de la fiesta de San José, patrono de la Iglesia universal y modelo de vida sacerdotal, la Arquidiócesis de Bogotá continúa conmemorando los 80 años de la construcción de la actual sede del Seminario Mayor de San José con una jornada de encuentro fraterno en sus instalaciones.
La celebración reunió a sacerdotes, formadores, exrectores, obispos y laicos que han hecho parte de la historia del seminario. Entre los asistentes se destacaron monseñor Luis Augusto Campos, recientemente nombrado arzobispo de Bucaramanga, y monseñor Mauricio Rueda Beltz, Nuncio Apostólico en Costa de Marfil. También participaron los obispos auxiliares de Bogotá y numerosos sacerdotes formados en esta casa.
Una Eucaristía en honor a San José
La jornada tuvo como momento central la celebración de la Eucaristía, presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, quien invitó a contemplar a San José como ejemplo de paternidad, fe y entrega silenciosa al servicio de Dios.
Durante la homilía, el arzobispo destacó que esta conmemoración se une profundamente al significado de esta solemnidad, recordando que San José es modelo de quienes construyen, cuidan y acompañan la vida de la Iglesia.

Gratitud por una obra construida en la fe
El cardenal elevó una acción de gracias por las ocho décadas de servicio del seminario, recordando que esta obra fue impulsada por la paternidad evangelizadora del Siervo de Dios Ismael Perdomo.
“Agradecemos por esta hermosa casa, construida hace 80 años por la paternidad evangelizadora de monseñor Ismael Perdomo”.
Asimismo, subrayó que toda construcción, tanto material como espiritual, debe estar cimentada en la confianza en Dios.
La paternidad evangelizadora del sacerdote
Inspirado en la figura de San José, el cardenal reflexionó sobre la misión del sacerdote como padre espiritual que edifica comunidad.
“La paternidad evangelizadora del sacerdote lo lleva a construir la casa con piedras vivas, en una obra que no termina”.
Explicó que esta tarea implica cercanía, escucha y acompañamiento, reconociendo los dones de cada persona para el bien común.
Un llamado al trato cercano y a la misión
El arzobispo también resaltó que la paternidad sacerdotal se expresa en el trato amable y en una predicación que nace del corazón.
“La amabilidad en el trato es un anuncio constante que llega al corazón de las personas”.
Finalmente, animó a vivir una Iglesia en salida, que busca a quienes más lo necesitan, siguiendo el ejemplo de Cristo.
“El sacerdote está llamado a buscar al que está perdido, impulsado por la misericordia de Dios”.
Con esta celebración, en el día de San José, el Seminario Mayor reafirmó su identidad como casa de formación y su compromiso con la misión evangelizadora, manteniendo viva una historia de fe y servicio al pueblo de Dios durante 80 años.

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