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Bogotá oró por la unidad de los cristianos y renovó su compromiso con la reconciliación

3 de junio de 2026
Bogotá oró por la unidad de los cristianos y renovó su compromiso con la reconciliación
Comunión, esperanza y fraternidad.

Inspirada en el lema bíblico: “Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados” (Efesios 4,4), la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026 reunió, del 24 al 31 de mayo, a representantes y fieles de distintas confesiones cristianas presentes en Colombia, quienes se encontraron para elevar una misma plegaria al Señor: que los discípulos de Cristo sean cada vez más uno.

La propuesta, promovida por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión Episcopal y el Departamento de Promoción de la Unidad y el Diálogo, ofreció un itinerario espiritual basado en Efesios 4,1-13, con reflexiones bíblicas, momentos de discernimiento comunitario y oraciones comunes orientadas a fortalecer la unidad visible de los cristianos, la reconciliación, la paz y la esperanza.

En Bogotá, el octavario congregó a la Iglesia católica, la Iglesia Ortodoxa Griega, la Iglesia Presbiteriana, la Iglesia Metodista, la Iglesia Siro-Ortodoxa de Antioquía, la Iglesia Episcopal de Comunión Anglicana, la Iglesia Luterana Alemana, la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia y la Iglesia Cristiana Menonita.

La apertura de la Semana de Oración tuvo lugar en la parroquia Cristo Resucitado, de la Arquidiócesis de Bogotá, ubicada en el barrio La Esmeralda. Allí se encontraron representantes de diversas iglesias cristianas para participar en una celebración ecuménica de la Palabra que puso en el centro la Sagrada Escritura y el llamado permanente de Cristo a la unidad.

 

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Posteriormente, los encuentros continuaron en distintos lugares de culto de la capital, entre ellos: Iglesia Ortodoxa Griega - Catedral Dormición de la Virgen, Iglesia Luterana Alemana, Iglesia Evangélica Luterana de Colombia, Catedral San Pablo - Iglesia Episcopal de Comunión Anglicana e Iglesia Siro-Ortodoxa de Antioquía.

 

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Cada comunidad abrió las puertas de su templo para recibir a los demás creyentes, generando espacios de acogida, escucha y oración compartida, generándose una experiencia concreta de fraternidad cristiana que permitió a los participantes acercarse a las tradiciones de otras iglesias y reconocer la acción de Dios en medio de la diversidad.


“Buscamos ser un solo corazón quienes creemos en Cristo”


El padre Gabriel Enrique Méndez Álvarez, sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá, párroco en la parroquia Cristo Resucitado y miembro del Comité Ecuménico de la Conferencia Episcopal de Colombia, explicó que el ecumenismo es un movimiento que busca fortalecer la unidad entre todos los cristianos que profesan la fe en Jesucristo.

“Buscamos ser un solo corazón quienes creemos en Cristo. El mundo necesita profundamente este testimonio de unidad”, afirmó.

El sacerdote recordó que la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es una iniciativa que la Iglesia celebra desde hace décadas en todo el mundo. En Colombia, tradicionalmente se realiza después de Pentecostés para favorecer una mayor participación de las comunidades.

“Lo que busca es que nos reunamos a orar juntos, que compartamos momentos de unidad, que busquemos ser un solo corazón los que creemos en Cristo y que demos un testimonio que hoy necesita profundamente el mundo”, señaló. 

Una luz compartida como signo de comunión

Durante la celebración inaugural en la parroquia arquidiocesana Cristo Resucitado, cada representante de las distintas iglesias encendió una luz tomada del Cirio Pascual y posteriormente todas fueron reunidas en una misma fuente luminosa. La imagen reflejaba lo que se buscó vivir durante toda la semana: distintas tradiciones cristianas iluminadas por una misma fe y una misma esperanza.

“Procuramos la unidad sin ninguna división teológica, sin ningún afán proselitista, sin querer imponernos unos sobre otros. Ese es el gran mensaje de estos encuentros”, explicó el padre Méndez.

Por ello, las celebraciones se desarrollaron en torno a la liturgia de la Palabra y de momentos de oración común, respetando las particularidades doctrinales y litúrgicas de cada confesión cristiana.

Ecumenismo: un camino que sigue dando frutos 

El trabajo ecuménico en Bogotá ha venido fortaleciéndose gracias a relaciones construidas con paciencia, confianza y respeto mutuo.

El padre Gabriel destacó como uno de los frutos de este proceso el reconocimiento entre las distintas comunidades cristianas: “Ya nos identificamos, ya nos reconocemos. La identidad es fundamental para poder buscar esta unidad, sabiendo que la unidad no es uniformidad”.

A su juicio, comprender esta diferencia ha sido clave para avanzar. Cada iglesia conserva su identidad, su riqueza espiritual y sus propias tradiciones, pero al mismo tiempo descubre que existen numerosos puntos de encuentro desde los cuales es posible caminar juntos.


“Cada uno desde su singularidad puede aportar. Buscar esos puntos de encuentro es algo precioso que hemos ido logrando”, afirmó.
 

La unidad como respuesta a un mundo dividido

Uno de los llamados centrales que dejó esta Semana de Oración fue la necesidad de ofrecer un testimonio cristiano capaz de responder a las divisiones que atraviesan la sociedad.

Para el sacerdote, el contexto actual exige redescubrir la vocación de los cristianos como constructores de encuentro.
“Vivimos en un contexto muy polarizado, muy dividido. Por eso necesitamos comenzar a buscar puntos de encuentro y vivir nuestra vocación cristiana, que está llamada a la unidad y a la búsqueda del bien común”.

En este sentido, recordó la invitación realizada por el papa León XIV en su reciente encíclica Magnifica Humanitas, especialmente cuando llama a apartarse de la lógica de la violencia y a fortalecer los caminos del diálogo.

“Las religiones tenemos un papel decisivo en los caminos espirituales de nuestra sociedad. Estamos llamados a buscar la paz, la unidad y a rechazar toda forma de violencia”, destacó.

“La unidad no es uniformidad; es reconocernos hermanos en Cristo y caminar juntos”
 

Comunión visible, testimonio compartido

Esta Semana de Oración renovó también la invitación a los cristianos a vivir con mayor profundidad el llamado del Señor a la comunión visible, al testimonio compartido y a la colaboración fraterna en la misión evangelizadora.

Exhortación en línea con los objetivos propuestos para los encuentros en este 2026: fomentar la oración común entre las distintas confesiones cristianas presentes en Colombia, profundizar en el significado bíblico y teológico de la unidad como vocación cristiana y sensibilizar a las comunidades sobre la importancia del diálogo ecuménico como auténtico camino evangélico.

La experiencia vivida en Bogotá fue una semilla más de esperanza: cristianos de distintas tradiciones recorriendo juntos diversos templos para escuchar la misma Palabra, elevar la misma oración y pedir el mismo don de la unidad.

Porque, como recordó durante toda la semana la carta a los Efesios, la esperanza de la unidad no nace únicamente del esfuerzo humano, sino de la acción del Espíritu Santo, que sigue conduciendo a los creyentes hacia una comunión cada vez más plena.

“Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados” (Ef 4,4).


“Busquemos la paz, la unidad y rechacemos toda forma de violencia. Ese es uno de los grandes desafíos de los cristianos en el mundo de hoy”, precisó el padre Gabriel.

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