Cuando la fe y la tradición se encuentran: el ‘Gran Día’ del pueblo Inga

Dando continuidad al trabajo pastoral adelantado desde la coordinación arquidiocesana del diálogo con las etnias, que tiene como propósito acompañar y hacer presencia en aquellas realidades que se reconocen como semillas del Reino, “espacios en donde la gracia de Dios permite entrar en diálogo con la riqueza y la diversidad cultural que los pueblos indígenas comparten a nuestra ciudad-región en la actualidad”, el 17 de febrero se acompañó la celebración del año nuevo Inga, un encuentro de perdón y gratitud, con profundo sentido para esta comunidad.

Cerca de 250 miembros de esta etnia, cuyo cabildo central se ubica en la zona centro de la ciudad y con la que se ha tejido cercanía a lo largo de los años, participaron en esta celebración en la que se conjuga la alegría de los más pequeños y de los jóvenes con la sabiduría de los mayores.
Una Iglesia que dialoga y acompaña
“Acompañar en la Iglesia es fundamental”, explican desde esta coordinación liderada por el padre Carlos Jiménez, enfatizando que el propósito no es desvirtuar tradiciones ni “corregir” aquello que, desde miradas externas, podría parecer distinto. “Se trata, más bien, de entrar en diálogo con el objetivo de construir puentes en estos procesos de interculturización del Evangelio, como se ha vivido en esta celebración”.
La Arquidiócesis, precisan, se aproxima a los pueblos indígenas principalmente desde el acompañamiento y la evangelización en el encuentro cercano y permanente: compartiendo la vida, valorando su riqueza espiritual y cultural, discerniendo la presencia de Dios en su historia y ofreciendo también apoyo concreto en situaciones de vulnerabilidad. En el caso del pueblo Inga, el vínculo se ha fortalecido de manera especial con su cabildo central, asentado en la zona centro de la capital.

Agregaron que el acompañamiento conjuga el ámbito evangelizador, pastoral y social al ser red de apoyo en situaciones de vulnerabilidad, siendo intermediarios en la gestión de algunos elementos urgentes como alimentación o ropa en casos muy particulares; así como ser mediadores ante las situaciones de conflicto; y, cuando lo solicitan, brindar acompañamiento en procesos comunitarios.
Atun Puncha: ‘el Gran Día’
Para el pueblo Inga, el Atun Puncha es el gran día del perdón, de la reconciliación y de la gratitud. Es el comienzo de un nuevo tiempo. Es una fiesta familiar, de encuentro y alegría, donde la unidad del pueblo se expresa también en sus atuendos tradicionales y en sus danzas y cantos heredados de los mayores.
La celebración eucarística, que desde hace varios años se celebra en la Catedral Primada de Bogotá por solicitud de la gobernadora de esta comunidad, Leidy Johanna Agreda Chasoy, y que este 2026 fue presidida por el obispo auxiliar Germán Barbosa, estuvo marcada por signos propios de la espiritualidad Inga, que entraron en diálogo con el rito católico, expresando que “aun en medio de las diferencias, todo se hace nuevo en este día”.
Se destacaron en esta celebración:
• La armonización que realizaron en la procesión de entrada y en la comunión, con sus instrumentos de viento y percusión, convirtiéndose en un canto al unísono para presentar a Dios el sentir del pueblo Inga.
• Las ofrendas que con generosidad brindaron los miembros de la comunidad, abarcando elementos litúrgicos, los frutos de la tierra en su gran diversidad de colores y formas, y los signos que manifiestan la vida y la fraternidad.
• La unidad de un pueblo entorno al altar: Atun Puncha es el Gran Día del Perdón y la Reconciliación, de la renovación. El pueblo inga se reúne para celebrar en familia con sus atuendos propios que hablan de su tradición cultural, pero también del camino recorrido de la mano del Evangelio, de su acercamiento y reconocimiento de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, presente en cada lugar, en cada persona, en todo momento y espacio.
• Los pétalos esparcidos sobre la cabeza del obispo celebrante fue un signo de cercanía y fraternidad de la gobernadora con monseñor Germán, una ratificación de que en medio de la diferencia “en este día todo se hace nuevo”.

Reconciliación sincera y corazón purificado
En su homilía, monseñor Barbosa reiteró la bienvenida a la Catedral y subrayó el sentido profundo de la celebración: “Día de reconciliación y de paz, que marca el comienzo de un nuevo tiempo”.
A partir del Evangelio, recordó el pasaje en el que Jesús advierte sobre “la levadura de los escribas y fariseos”, invitando a no quedarse en las apariencias. “El problema no es material, porque Dios provee”, explicó, aludiendo a los frutos de la tierra presentados como signo del amor providente del Padre. Lo esencial —señaló— es la sinceridad del corazón.

“Presentemos a Dios lo que tenemos en el corazón… que el Señor purifique lo que haya que purificar”, exhortó, invitando a concretar la paz y la reconciliación no solo en una ceremonia, sino en gestos reales: acercarse al hermano, restablecer el saludo, dejarse reconciliar por Dios para que haya vida nueva.
Subrayó además la centralidad de la Eucaristía como medio de reconciliación y unidad: “Que la Eucaristía no nos falte… así como los granos hacen el pan, todos nosotros nos hacemos uno solo en el Señor”.
Un legado que camina hacia el futuro
La gobernadora Leidy Johanna animó a su comunidad a la unión y al compartir: “Es nuestro gran día de caminar juntos, de estar en familia… Jóvenes, niños, esto es lo que nos han dejado nuestros ancestros, nuestros mayores, nuestros abuelos”. Invitó a danzar y cantar los versos tradicionales, pensando en la existencia y permanencia del pueblo Inga.
De esta manera, una vez más, la fe católica y la memoria ancestral se encontraron sin perder su identidad. El Atun Puncha fue signo de que el diálogo respetuoso y la cercanía pastoral no diluyen la cultura, sino que la iluminan y la fortalecen.
En medio de una ciudad diversa y compleja como Bogotá, la Iglesia arquidiocesana reafirma que acompañar es construir puentes, reconocer la acción de Dios en cada pueblo y caminar juntos hacia la reconciliación y la paz, fortaleciendo el estilo sinodal de ser Iglesia.
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